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José M.
José M., Abogado ejerciente
Categoría: Daños y Perjuicios
Clientes satisfechos: 5777
Experiencia:  ABOGADO ICA BURGOS
54639574
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José M. está en línea ahora

tenía cita con mi psiquiatra desde hace aproximadamente 15

Pregunta del cliente

tenía cita con mi psiquiatra desde hace aproximadamente 15 días en plan urgente,y cuando iba esta mañana a su consulta me le he encontrado por la calle y al decirle que ibamos a su cita,ha dicho que habámos llegado tarde,era a la una y media,y a las dos menos cuarto nos lo hemos encontrado,y además de no respetar la cita de urgencia que teníamos,le he preguntado que me viese y ha dicho ya me llamaras...Quero saber qué derechos del paciente no se han cumplido,y también si se ríe de mis problemas,enfermedades físicas,etc,¿cómo puedo redactar bien una reclamación o una denuncia?
Enviada: hace 5 año.
Categoría: Daños y Perjuicios
Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Hola buenas tardes. Ante todo siento la situación en la que se encuentra y que haya tenido esta mala experiencia porque muchas veces los médicos se aprovechan de su trabajo sobre todo cuando tienen clínicas de carácter privado y tienen suficiente trabajo. Realmente y siento ser tan sincera, en su caso no hay base para interponer una denuncia de carácter penal. Ahora bien usted como paciente de este médico sino está contento con su aptitud profesional puede interponer una queja ante el colegio de médicos explicando el comportamiento de este médico que no se ajusta a su profesionalidad, pero también debo decirle que el colectivo de médicos es muy unido y que es muy díficil que se actúe contra él porque suelen taparse los unos a los otros, pero ante todo usted puede interponer esa queja en su derecho como paciente. Y es más, yo en su lugar, si es un médico de carácter privado no volvería a su clínica, le solicitaría la devolución de todo su historial y contrataría los servicios de un médico que realmente me atendiera y respondiera a mis exigencias como paciente. Considero que debería usted dejar a ese médico si es privado. Si estamos ante un médico de la seguridad social entonces usted tiene derecho a interponer una queja ante atención al paciente, en el hospital ya le informarán debidamente donde se encuentra esta oficina para poder interponer la reclamación contra este médico sino está conforme con su trabajo. Es un escrito en el que tiene que expresar todo lo que le ha ocurrido y porqué no está conforme con los servicios del médico que le está atendiendo.En todo caso, si necesita ayuda para la queja no dude en preguntar. Espero haberle orientado y aclarado y si es así, espero que acepte mi respusta pues es la única forma que tengo de recibir una bonificación por mi tiempo sin perjuicio de seguir respondiendo a todo lo que precise y reciba un cordial saludo
Experto:  José M. escribió hace 5 año.

Hola

 

Tiene varias vías de denuncia

 

1 Al Colegio profesional de psicólogos de su provincia al que obligatoriamente esta inscrito para que se tomen medidas por su actitud poco profesional riéndose de sus dolencias

2 A la Comunidad Autónoma a la que pertenezca, como entidad con la capacidad para sancionarla, dado que las materias en Sanidad son de la propia Comunidad Autónoma.

3 Al hospital si es que la consulta es ta dentro de uno

4 Reclamación civil de daños y perjuicios, mediante abogado, por mala praxis. Esta Ultima opción requiere un daño y poder probarlo.

 

Le dejo link especifico a OCU donde conocer sus derechos

 

http://www.ocu.org/derechos-del-paciente/derechos-del-paciente-conozcalos-nos-benefician-a-todos-s340594.htm#1

 

y sentencia

 

AP Burgos, Sec. 2.ª, 385/2005, de 21 de julio
Recurso 123/2005. Ponente: RAMON IBAÑEZ DE ALDECOA LORENTE.
EXTRACTOS
A raíz de la intervención quirúrgica para el tratamiento de catarata en un ojo procede el paciente a la reclamación por mala praxis y falta de información
"... No se aceptan los fundamentos jurídicos de la sentencia apelada, en cuanto se opongan a los de la presente resolución. SEGUNDO.- Ejercita el demandante, D. Iván, en el procedimiento del que dimana el presente recurso de apelación, acción de responsabilidad por culpa contractual, que dirige contra D. José, por la que reclama una indemnización por importe total de 59.611,30 €, por los daños y perjuicios que dice haber sufrido a raíz de la intervención quirúrgica de "facoemulsificación" a que fue sometido por el demandado, médico oftalmólogo, para el tratamiento de una catarata en el ojo derecho, de cuyos riesgos dice no haber sido suficientemente informado, y a consecuencia de la cual se le produjo un edema corneal que requirió una posterior intervención de transplante de córnea y de corrección de la tensión ocular, y otra de vitrectomía, llevadas a cabo por otros profesionales, a pesar de lo cual, al demandante le ha quedado una agudeza visual en el ojo derecho de 0,02, lo que significa que solo ve luz y bultos. La Sentencia recaída en la primera instancia desestima la demanda en su totalidad, y contra dicha Sentencia se alza en apelación la parte actora, que mantiene en esta instancia sus iniciales pretensiones. ..."
Queda demostrado que los criterios médicos se ciñen a los estimados correctos, con base en la "libertad clínica" y la prudencia
"... En resumen, de la prueba practicada no puede obtenerse la convicción, como pretende el apelante, de que hubiese una mala praxis por parte del demandado, que fuese, a modo de incumplimiento de su obligación profesional de observancia de la "lex artis", la determinante de las complicaciones que surgieron en el postoperatorio, ni, en definitiva, de la pérdida de visión en dicho ojo, pues debe tenerse en cuenta que como se dice en la Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 26 de marzo de 2.004, y se reitera en la de 23 de septiembre de 2.004, «es doctrina constante de esta Sala, recogida en sentencias de 26 de mayo de 1986, 12 de julio de 1988, 17 de junio de 1989 y 7 y 12 de febrero de 1990, que la obligación contractual o extracontractual del médico, y más en general, del profesional sanitario, no es la de obtener en todo caso la recuperación del enfermo, o lo que es igual, no es la suya una obligación de resultado, sino una obligación de medios, es decir, está obligado, no a curar al enfermo sino a proporcionarle todos los cuidados que requiera según el estado de la ciencia; además en la conducta de los profesionales sanitarios queda, en general, descartada toda clase de responsabilidad más o menos objetiva, sin que opere la inversión de la carga de la prueba, admitida por esta Sala para los daños de otro origen, estando, por tanto, a cargo del paciente la prueba de la relación o nexo de causalidad y la de la culpa, ya que a la relación material o física ha de sumarse el reproche culpabilístico (sentencias de 7 de julio de 1987, 12 de julio de 1988 y 7 de febrero de 1999) que puede manifestarse a través de la negligencia omisiva de la aplicación de un medio (sentencia de 7 de junio de 1988) o más generalmente en una acción culposa (sentencia de 22 de junio de 1988). Y así se ha estimado en aquellos casos en que se logró establecer un nexo causal entre el acto tachado de culpable o negligente o la omisión de los cuidados indicados y el resultado dañoso previsible y evitable, caso de las sentencias de 7 de febrero de 1973, 28 de diciembre de 1979, 28 de marzo de 1983 y 12 de febrero de 1990; cuando, por el contrario, no es posible establecer la relación de causalidad culposa no hay responsabilidad sanitaria, así en sentencias de 26 de mayo de 1986, 13 de junio de 1987, 12 de febrero de 1988 y 7 de febrero de 1990 (sentencia del Tribunal Supremo de 6 de noviembre de 1990). Afirma la sentencia de 2 de octubre de 1997 que «el substrato de todo contrato de arrendamiento de servicios médicos, está constituido por lo que doctrinalmente se denomina "lex artis ad hoc", que no significa otra cosa que los criterios médicos a tomar han de ceñirse a los que se estimen correctos, siempre con base a la "libertad clínica" y a la prudencia, en otras palabras, como dice la sentencia de esta Sala de 25 de abril de 1994 que la "lex artis ad hoc" es tomar en consideración el caso concreto en que se produce la actuación o intervención médica y las circunstancias en que la misma se desarrolla, así como las incidencias inseparables en el normal actuar profesional, teniendo en cuenta las especiales características del actor del acto médico, de la profesión, de la complejidad y trascendencia vital del paciente y, en su caso, la influencia de otros factores endógenos --estado e intervención del enfermo-- o exógenos --la influencia de sus familiares o de la misma organización sanitaria--, para calificar dicho acto como conforme o no a la técnica médica normal requerida». ..."
El formulario firmado por el paciente está redactado en términos generales e imprecisos, no cumpliéndose con éste el deber de información debida
"... Lo cierto es, sin embargo, que así como ha quedado suficientemente acreditado que el demandante estampó su firma en el documento que se autotitula «Consentimiento Informado de Intervenciones Quirúrgicas y Terapéuticas», cuyo original aparece al folio 307 de los autos, no ha quedado en modo alguno probado que se le entregase el documento autotitulado «Información sobre la Operación de Cataratas», obrante al folio 308, pues este segundo documento no aparece firmado por el demandante, y ni siquiera se remite a él el documento firmado. En el documento que firmó el demandante, reconoce este que se le había explicado que iba a ser intervenido quirúrgica y terapéuticamente de cataratas, por el procedimiento de facoemulsificación, que la intervención se llevaría a cabo bajo anestesia local, regional o general, según criterio del anestesiólogo, que había sido informado por el Dr. José de las alternativas quirúrgicas y no quirúrgicas al tratamiento, así como de los inconvenientes, ventajas y resultados de los mismos, que los riesgos a los que se sometía dependían de su edad, estado general, enfermedades asociadas y de la respuesta de su organismo a la operación, y que conocía «la existencia de riesgos o complicaciones que pueden surgir durante la intervención o durante el postoperatorio y que ocasionalmente pueden ser irreversibles», así como que se le había dado la oportunidad de preguntar acerca de su enfermedad y de los procedimientos para tratarla. Se observa a simple vista, que se trata de un mero formulario, preimpreso, en el que sólo aparecen espacios, rellenados a mano, para expresar el nombre, apellidos, edad, domicilio y DNI del paciente, la dolencia que requiere la intervención, el procedimiento quirúrgico que se va a emplear en ella, el médico que la va a realizar, y la fecha en que firma el documento; es decir, es un mero formulario redactado en términos tan genéricos e imprecisos, desde el punto de vista médico, que sirve para cualquier enfermedad y para cualquier clase de intervención, y en el que no se ofrece la más mínima explicación acerca de las posibles alternativas al tratamiento, los concretos riesgos a los que se somete el paciente, ni, lo que es más importante, a los efectos que nos ocupan, las concretas y más frecuentes complicaciones que podían surgir durante la intervención y el en postoperatorio, de manera que la firma que estampó el demandante en dicho documento no acredita, en modo alguno, que se le hubiesen ofrecido tales informaciones, necesarias para que prestase un consentimiento "informado" a la intervención, es decir, un consentimiento instruido y consciente de los concretos y conocidos riesgos a los que se sometía, y de las complicaciones que podían surgir. Dice la Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 12 de enero de 2.001 que «....la iluminación y el esclarecimiento, a través de la información del médico para que el enfermo pueda escoger en libertad dentro de las opciones posibles que la ciencia médica le ofrece al respecto e incluso la de no someterse a ningún tratamiento, ni intervención, no supone un mero formalismo, sino que encuentra fundamento y apoyo en la misma Constitución Española, en la exaltación de la dignidad de la persona que se consagra en su artículo 10.1, pero sobre todo, en la libertad, de que se ocupa en el art. 1.1 reconociendo la autonomía del individuo para elegir entre las diversas opciones vitales que se presenten de acuerdo con sus propios intereses y preferencias ..."
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- Se aceptan, sustancialmente, los antecedentes de hecho de la resolución apelada, cuya parte dispositiva es del tenor literal siguiente: "Que desestimando como Desestimo la Demanda presentada por la Procuradora Sra. Villanueva Martínez en representación de D. Iván, debo absolver y absuelvo a D. José de los pedimentos ejercidos en su contra, en cuanto a las costas procede su imposición a la parte demandante.".
SEGUNDO.- Notificada dicha resolución a las partes, por la representación de D. Iván, se interpuso contra la misma recurso de apelación, que fue tramitado con arreglo a Derecho.
TERCERO.- En la tramitación del presente recurso se han observado las prescripciones legales.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- No se aceptan los fundamentos jurídicos de la sentencia apelada, en cuanto se opongan a los de la presente resolución.
SEGUNDO.- Ejercita el demandante, D. Iván, en el procedimiento del que dimana el presente recurso de apelación, acción de responsabilidad por culpa contractual, que dirige contra D. José, por la que reclama una indemnización por importe total de 59.611,30 €, por los daños y perjuicios que dice haber sufrido a raíz de la intervención quirúrgica de "facoemulsificación" a que fue sometido por el demandado, médico oftalmólogo, para el tratamiento de una catarata en el ojo derecho, de cuyos riesgos dice no haber sido suficientemente informado, y a consecuencia de la cual se le produjo un edema corneal que requirió una posterior intervención de transplante de córnea y de corrección de la tensión ocular, y otra de vitrectomía, llevadas a cabo por otros profesionales, a pesar de lo cual, al demandante le ha quedado una agudeza visual en el ojo derecho de 0,02, lo que significa que solo ve luz y bultos.
La Sentencia recaída en la primera instancia desestima la demanda en su totalidad, y contra dicha Sentencia se alza en apelación la parte actora, que mantiene en esta instancia sus iniciales pretensiones.
TERCERO.- En el escrito de demanda se expresaba que la responsabilidad que se exigía al demandado era de carácter contractual, derivada del incumplimiento de las obligaciones contraídas en un contrato de arrendamiento de servicios, y se imputaba ese incumplimiento a los siguientes actos u omisiones: 1º.- no se le informó correctamente de la trascendencia y alcance de la operación, ni de los riesgos que entrañaba el sometimiento a tal intervención, ni tampoco del problema generado a raíz de la operación, ni de la existencia de otros centros donde pudiera ser atendido; 2°.- el demandado no realizó al actor prueba alguna para la determinación de la existencia o no de alguna posible complicación en la operación o problema que pudiera acontecer, limitándose a solicitarle las pruebas que se le practicaron en la Seguridad Social que le fueron entregadas el mismo día de la operación; 3°.- el demandado no solicitó al actor que se presentase en la clínica el día antes de la operación a fin de poder determinar cual era la lente más adecuada para la práctica de la operación y obtención del mejor resultado; 4°.- la operación duró más de dos horas cuando lo habitual es una duración de 25 minutos; 5º.- el seguimiento postoperatorio no fué el adecuado, máxime si se toma en consideración que la operación había sido más complicada de lo que inicialmente se pensó, tal como expuso el demandado a los parientes del actor, pues la primera revisión no se practica hasta 7 días después de la operación cuando lo habitual es hacerlo a las 24 horas.
Se está imputando, por tanto, al demandado responsabilidad por dos conductas diferentes, una: haber faltado a la "lex artis" que debía observar el demandado, en el ejercicio de su profesión, durante todo el proceso, desde el preoperatorio hasta el postoperatorio; otra: haber incumplido el deber legal de informar suficientemente al paciente acerca de los riesgos que entrañaba la operación, con objeto de que éste pudiera prestar su consentimiento de forma consciente, y asumiendo la posibilidad de que tales riesgos se produjesen, ni del alcance y la transcendencia del problema surgido a raíz de la operación.
CUARTO.- En lo que se refiere a la determinación de si el demandado observó o no, en el desarrollo de todo el proceso, la diligencia que le era exigible por razón de su oficio, es necesario tener en cuenta que no se ha alegado siquiera que el demandado cometiese error alguno en el diagnóstico de la dolencia que padecía el demandante (catarata hipermadura en ojo derecho), ni en el tratamiento (facoemulsificación); ha quedado acreditado que cuando el actor acudió a la consulta del demandado por vez primera el 2 de agosto de 2.000, éste confirmó el diagnóstico que pocos días antes se le había hecho a aquel en el Hospital de los Santos Reyes, de Aranda de Duero (Burgos), por lo que el demandado decidió aprovechar para el preoperatorio las pruebas que se le habían hecho en dicho Hospital el 31 de julio de 2.000, y consta asimismo, al folio 7 de las diligencias preliminares, que constan unidas a los autos en cuerda floja, que el día 22 de agosto de 2.000, es decir, el día anterior a la operación se practicó al demandante una biometría, siendo así que no se ha acreditado en modo alguno que en el preoperatorio omitiese el demandado la realización de prueba alguna de carácter ineludible, y menos aún que el edema corneal que se le produjo en el ojo intervenido tuviese relación causal directa o indirecta con la omisión de prueba alguna en el preoperatorio, pues ni siquiera en el informe pericial que se aporta con el escrito de demanda se hace la menor alusión a tal cuestión.
En lo que atañe a la duración de la operación, el testimonio del médico que auxilió al demandado durante la intervención acredita que no se presentó ninguna complicación de relieve en el curso de la misma, y que su duración, de 45 minutos, según aparece en el "protocolo de la intervención" obrante en la historia clínica (folio 314 de los autos) es normal en estos casos, pues incluye todo el tiempo de estancia en quirófano, y no sólo el de la intervención propiamente dicha, dando explicación satisfactoria al hecho de que según los familiares, la operación duró dos horas, pues manifestó que ese puede ser el tiempo que transcurre desde que se saca al paciente de la habitación hasta que vuelve a ella, después de haber pasado por la sala de reanimación. Según aparece en el informe pericial presentado con la demanda, elaborado por el médico oftalmólogo D. Bartolomé, médico oculista, de quien sólo consta que presta sus servicios en un "Centro Oficial para la Obtención y Revisión de Permisos de Conducir y de Armas" en la localidad de Puertollano (Ciudad Real), «el interesado manifiesta que la operación tardó dos horas cuando lo normal, en el día de hoy, son unos 25 minutos lo que se tarda en una operación de catarata», pero lo cierto es que el autor del informe admitió en el acto del juicio no haber contrastado la información facilitada por el Sr. Iván con los datos obrantes en la Historia Clínica, y aunque manifestó que 45 minutos le seguía pareciendo un tiempo excesivo, no precisó si se lo parecía en relación con todo el tiempo de estancia en quirófano, o sólo en relación con la intervención propiamente dicha. La parte demandada presentó con su escrito de demanda otro informe, suscrito por D. Luis Pablo, médico oftalmólogo que presta sus servicios en el Hospital General Yagüe, de Burgos, y que considera que 45 minutos es un "tiempo razonable" para una operación de este tipo, por lo que, no habiéndose propuesto ni practicado prueba pericial de perito judicialmente designado, no hay motivo para dar mayor credibilidad a la pericial de la parte actora. Es más, tampoco se ha acreditado que el problema surgido en el postoperatorio tuviese relación alguna con la duración de la intervención.
En lo que se refiere al seguimiento de la evolución del ojo intervenido por parte del demandado durante el postoperatorio, sostiene la parte actora, ahora apelante, que no fué el adecuado, máxime si se toma en consideración que la operación había sido más complicada de lo que inicialmente se pensó, pues la primera revisión no se practica hasta 7 días después de la operación cuando lo habitual es hacerlo a las 24 horas. Para realizar tales afirmaciones, se basa nuevamente la parte apelante en el informe pericial presentado con el escrito de demanda, pero lo cierto es que el autor de dicho informe, demostró una vez más en el acto del Juicio que no había tenido en cuenta la historia clínica del paciente, en la que consta que éste fue visto por el Dr. José el mismo día de la operación, a las pocas horas de haberse efectuado ésta, cuando le dio el alta hospitalaria («por la tarde», se dice en la historia clínica), hecho reconocido en prueba de interrogatorio por el demandante. En ningún apartado del informe presentado con la demanda se expresa que las complicaciones surgidas en el preoperatorio pudieran haberse evitado de haber sido examinado el paciente a las 24 horas de realizada la intervención. Es cierto que en el acto del Juicio, el perito Sr. Bartolomé manifestó que si se hubiese hecho un recuento de células endoteliales y se hubiese visto al paciente al día siguiente «posiblemente» se hubiera resuelto el problema, pero, por una parte, destacamos y entrecomillamos el adverbio porque introduce un grado no determinado de eventualidad en la opinión, que impide deducir de tan imprecisa afirmación, no avalada por ninguna otra prueba, la existencia de una indubitada relación causa-efecto entre la no realización de dicha prueba y las complicaciones que surgieron en el ojo del paciente, y, por otra parte, no se entiende porque el Sr. Bartolomé no incluyó tales aseveraciones en su informe, y no da explicación alguna al respecto, por lo que no deben ser tenidas en consideración, dado que no tuvo la parte demandada ocasión de hacer alegaciones al respecto en su contestación a la demanda, ni oportunidad de proponer prueba sobre el particular.
Es cierto que en el postoperatorio sufrió el paciente edema de córnea, y problemas con la tensión del ojo intervenido, pero no es menos cierto que ha quedado acreditado que el edema de córnea es una complicación frecuente en este tipo de intervenciones, según se deduce de la documentación aportada por el demandado, en la que se afirma, además, que su gravedad dependerá de la respuesta al tratamiento, hasta el punto de que puede ser necesario un transplante de córnea, no descartándose la posibilidad de pérdida de la visión del ojo operado, vinculándose, además, la frecuencia y gravedad de dicha complicación, entre otras causas, con patologías oculares previas y la existencia de traumatismos oculares, siendo así que ha quedado plenamente acreditado que el demandante sufrió un golpe en el ojo derecho, cuando tenía 13 años de edad, que le dejó una mancha de color oscuro en él. Y en lo que se refiere a la tensión ocular, es necesario tener en cuenta que no ha quedado en modo alguno probado que el tratamiento farmacológico prescrito por el demandado al actor fuese incorrecto, ni que lo fuese el seguimiento que le hizo de la evolución de dicho problema, a lo que debe añadirse que en el escrito de demanda no se alude al desequilibrio en la tensión ocular del ojo intervenido hasta que se dice que le fue detectado al actor por vez primera cuando acudió a la Clínica Barraquer, en Barcelona, lo que ocurrió el 2 de enero de 2.001. En el informe del Dr. Bartolomé se afirma que el demandado usó en demasía los ultrasonidos y que hubo una gran manipulación de la cámara anterior, que determinaron una alteración del endotelio corneal y una iritis traumática, con aumento de la tensión ocular y edema de córnea, pero hace tales afirmaciones sin dar explicación alguna de los datos que le permiten obtener tales conclusiones, teniendo en cuenta que cuando dicho especialista vió al demandante, éste ya había sufrido otra intervención en el ojo derecho. Es más, en el informe del Dr. Luis Pablo, aportado con la contestación a la demanda, se afirma que durante el postoperatorio el paciente presentó subidas «leves» de la presión intraocular, que se controlaron con medicación; que el 16-10-2000 se informa en el Hospital Oftalmológico lnternacional de Madrid de "una queratopatía bullosa en ojo derecho, con presión intraocular «dentro de límites normales (12 mm. Hg)» con tratamiento hipotensor tópico"; que desde esa fecha, las medidas de la presión ocular anotadas en la historia clínica por el Dr. José no sobrepasan los 20 mm. Hg.; que con tales cifras de presión intraocular no puede achacarse a las mismas el origen de la perdida de agudeza visual del paciente; y que, de hecho, en la exploración de fondo de ojo, realizada el 13-5-2002 en la Clínica Barraquer, se informa de una papila con excavación de 0.3, y el 23-09-2002 de papila con excavación de 0.3 y muy ligera palidez, lo cual contrasta con el informe del Dr. Bartolomé de 21-12-2001 que dice "fondo de ojo se ve una papila óptica anormal de coloración; de color blanco -cereo- atrófico, ...", siendo así que una papila con excavación de 0.3 y ligera palidez no es glaucomatosa.
En resumen, de la prueba practicada no puede obtenerse la convicción, como pretende el apelante, de que hubiese una mala praxis por parte del demandado, que fuese, a modo de incumplimiento de su obligación profesional de observancia de la "lex artis", la determinante de las complicaciones que surgieron en el postoperatorio, ni, en definitiva, de la pérdida de visión en dicho ojo, pues debe tenerse en cuenta que como se dice en la Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 26 de marzo de 2.004, y se reitera en la de 23 de septiembre de 2.004, «es doctrina constante de esta Sala, recogida en sentencias de 26 de mayo de 1986, 12 de julio de 1988, 17 de junio de 1989 y 7 y 12 de febrero de 1990, que la obligación contractual o extracontractual del médico, y más en general, del profesional sanitario, no es la de obtener en todo caso la recuperación del enfermo, o lo que es igual, no es la suya una obligación de resultado, sino una obligación de medios, es decir, está obligado, no a curar al enfermo sino a proporcionarle todos los cuidados que requiera según el estado de la ciencia; además en la conducta de los profesionales sanitarios queda, en general, descartada toda clase de responsabilidad más o menos objetiva, sin que opere la inversión de la carga de la prueba, admitida por esta Sala para los daños de otro origen, estando, por tanto, a cargo del paciente la prueba de la relación o nexo de causalidad y la de la culpa, ya que a la relación material o física ha de sumarse el reproche culpabilístico (sentencias de 7 de julio de 1987, 12 de julio de 1988 y 7 de febrero de 1999) que puede manifestarse a través de la negligencia omisiva de la aplicación de un medio (sentencia de 7 de junio de 1988) o más generalmente en una acción culposa (sentencia de 22 de junio de 1988). Y así se ha estimado en aquellos casos en que se logró establecer un nexo causal entre el acto tachado de culpable o negligente o la omisión de los cuidados indicados y el resultado dañoso previsible y evitable, caso de las sentencias de 7 de febrero de 1973, 28 de diciembre de 1979, 28 de marzo de 1983 y 12 de febrero de 1990; cuando, por el contrario, no es posible establecer la relación de causalidad culposa no hay responsabilidad sanitaria, así en sentencias de 26 de mayo de 1986, 13 de junio de 1987, 12 de febrero de 1988 y 7 de febrero de 1990 (sentencia del Tribunal Supremo de 6 de noviembre de 1990). Afirma la sentencia de 2 de octubre de 1997 que «el substrato de todo contrato de arrendamiento de servicios médicos, está constituido por lo que doctrinalmente se denomina "lex artis ad hoc", que no significa otra cosa que los criterios médicos a tomar han de ceñirse a los que se estimen correctos, siempre con base a la "libertad clínica" y a la prudencia, en otras palabras, como dice la sentencia de esta Sala de 25 de abril de 1994 que la "lex artis ad hoc" es tomar en consideración el caso concreto en que se produce la actuación o intervención médica y las circunstancias en que la misma se desarrolla, así como las incidencias inseparables en el normal actuar profesional, teniendo en cuenta las especiales características del actor del acto médico, de la profesión, de la complejidad y trascendencia vital del paciente y, en su caso, la influencia de otros factores endógenos --estado e intervención del enfermo-- o exógenos --la influencia de sus familiares o de la misma organización sanitaria--, para calificar dicho acto como conforme o no a la técnica médica normal requerida».
QUINTO.- Se dice en la Sentencia apelada (Fundamento Jurídico Segundo) que «....consta en las Diligencias Preliminares que con fecha 21 de agosto de 2.000 el demandante firmó el consentimiento informado (documento nº 10 de las mismas donde aparece recogido el denominado Consentimiento Informado de Intervenciones Quirúrgicas y Terapéuticas firmado por el actor un día antes de la intervención y asimismo un documento que contiene la Información sobre la operación de cataratas donde se recogen las complicaciones más frecuentes entre las que se encuentran la inflamación y degeneración de la córnea, dependiendo su gravedad de la repuesta al tratamiento, pudiendo ser necesario un trasplante de córnea»; y añade que «Del conjunto de todas estas pruebas (y a pesar de que en el acto del Juicio el demandante manifestó que en relación a ese consentimiento informado el demandado no le dijo lo que estaba firmando ni recordaba si le dio la documentación relativa a los posibles riesgos de las operaciones de cataratas) se acredita como el ahora demandado cumplió con su obligación de informar al demandante no ya solo de la operación sino de todos y cada uno de los riesgos que la misma implicaría, por lo que en modo alguno se le puede misma implicaría, por lo que en modo alguno se le puede reflejados en la Demanda».
Lo cierto es, sin embargo, que así como ha quedado suficientemente acreditado que el demandante estampó su firma en el documento que se autotitula «Consentimiento Informado de Intervenciones Quirúrgicas y Terapéuticas», cuyo original aparece al folio 307 de los autos, no ha quedado en modo alguno probado que se le entregase el documento autotitulado «Información sobre la Operación de Cataratas», obrante al folio 308, pues este segundo documento no aparece firmado por el demandante, y ni siquiera se remite a él el documento firmado.
En el documento que firmó el demandante, reconoce este que se le había explicado que iba a ser intervenido quirúrgica y terapéuticamente de cataratas, por el procedimiento de facoemulsificación, que la intervención se llevaría a cabo bajo anestesia local, regional o general, según criterio del anestesiólogo, que había sido informado por el Dr. José de las alternativas quirúrgicas y no quirúrgicas al tratamiento, así como de los inconvenientes, ventajas y resultados de los mismos, que los riesgos a los que se sometía dependían de su edad, estado general, enfermedades asociadas y de la respuesta de su organismo a la operación, y que conocía «la existencia de riesgos o complicaciones que pueden surgir durante la intervención o durante el postoperatorio y que ocasionalmente pueden ser irreversibles», así como que se le había dado la oportunidad de preguntar acerca de su enfermedad y de los procedimientos para tratarla. Se observa a simple vista, que se trata de un mero formulario, preimpreso, en el que sólo aparecen espacios, rellenados a mano, para expresar el nombre, apellidos, edad, domicilio y DNI del paciente, la dolencia que requiere la intervención, el procedimiento quirúrgico que se va a emplear en ella, el médico que la va a realizar, y la fecha en que firma el documento; es decir, es un mero formulario redactado en términos tan genéricos e imprecisos, desde el punto de vista médico, que sirve para cualquier enfermedad y para cualquier clase de intervención, y en el que no se ofrece la más mínima explicación acerca de las posibles alternativas al tratamiento, los concretos riesgos a los que se somete el paciente, ni, lo que es más importante, a los efectos que nos ocupan, las concretas y más frecuentes complicaciones que podían surgir durante la intervención y el en postoperatorio, de manera que la firma que estampó el demandante en dicho documento no acredita, en modo alguno, que se le hubiesen ofrecido tales informaciones, necesarias para que prestase un consentimiento "informado" a la intervención, es decir, un consentimiento instruido y consciente de los concretos y conocidos riesgos a los que se sometía, y de las complicaciones que podían surgir. Dice la Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 12 de enero de 2.001 que «....la iluminación y el esclarecimiento, a través de la información del médico para que el enfermo pueda escoger en libertad dentro de las opciones posibles que la ciencia médica le ofrece al respecto e incluso la de no someterse a ningún tratamiento, ni intervención, no supone un mero formalismo, sino que encuentra fundamento y apoyo en la misma Constitución Española, en la exaltación de la dignidad de la persona que se consagra en su artículo 10.1, pero sobre todo, en la libertad, de que se ocupa en el art. 1.1 reconociendo la autonomía del individuo para elegir entre las diversas opciones vitales que se presenten de acuerdo con sus propios intereses y preferencias --sentencia del Tribunal Constitucional 132/1989, de 18 Jun.- en el artículo 9.2, en el 10,1 y además en los Pactos Internacionales como la Declaración Universal de Derechos Humanos de 10 Dic. 1948, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, principalmente en su Preámbulo y artículos 12, 18 a 20, 25, 28 y 29, el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, de Roma de 4 Nov. 1950, en sus artículos 3, 4, 5, 8 y 9 y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Nueva York de 16 Dic. 1966, en sus artículos 1, 3, 5, 8, 9 y 10. El consentimiento informado constituye un derecho humano fundamental, precisamente una de las últimas aportaciones realizada en la teoría de los derechos humanos, consecuencia necesaria o explicación de los clásicos derechos a la vida, a la integridad física y a la libertad de conciencia. Derecho a la libertad personal, a decidir por sí mismo en lo atinente a la propia persona y a la propia vida y consecuencia de la autodisposición sobre el propio cuerpo. Regulado por la Ley General de Sanidad y actualmente también en el Convenio Internacional para la Protección de los Derechos Humanos y la Dignidad del Ser Humano con respecto a las Aplicaciones de la Biología y de la Medicina y que ha pasado a ser derecho interno español por su publicación en el B.O.E. forma parte de la actuación sanitaria practicada con seres libres y autónomos».
Es en el documento autotitulado «Información sobre la Operación de Cataratas» en el que se informa al paciente de las complicaciones más frecuentes que pueden surgir en una operación de cataratas por la técnica de facoemulsificación, y de la gravedad de las mismas, y, en concreto, se dice en él que una de las complicaciones más frecuentes es precisamente la que se produjo, inflamación y degeneración de la córnea, cuya gravedad, se dice, dependerá de la respuesta al tratamiento, y que pudiera hacerse incluso necesario realizar un transplante de córnea, como finalmente tuvo que hacerse. Es más se dice con claridad que cualquiera de las complicaciones expresadas podía dar lugar a la pérdida de la visión en el ojo operado si la evolución no era buena. Este documento, sí serviría a los fines exigidos por el artículo 10, apartados 5 y 6 (vigentes en la fecha en que se realizó la intervención), de la Ley General de Sanidad de 25 de abril de 1.986, que establecían el derecho del paciente a que se le diese en términos comprensibles, a él y a sus familiares o allegados, información completa y continuada, verbal y escrita, sobre su proceso, incluyendo diagnóstico, pronóstico y alternativas de tratamiento, así como el derecho a la libre elección entre las opciones que le presentase el responsable médico de su caso, siendo preciso el previo consentimiento escrito del usuario para la realización de cualquier intervención, excepto en los siguientes casos: a) Cuando la no intervención suponga un riesgo para la salud pública. b) Cuando no esté capacitado para tomar decisiones, en cuyo caso el derecho corresponderá a sus familiares o personas a él allegadas. c) Cuando la urgencia no permita demoras por poderse ocasionar lesiones irreversibles o existir peligro de fallecimiento; siendo exigible tal deber de información tanto a los profesionales de la sanidad pública como a los de la privada (apartado 15 del artículo 1º de la expresada Ley). El problema estriba en que tal documento, como ya se ha dicho, no fue firmado por el demandante, él no reconoce haberlo recibido, y no ha probado el demandado que se le hubiese entregado. Dice a este respecto la Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 8 de septiembre de 2.003 que «Como explica la sentencia del Tribunal Supremo de 2 Ene. 2001, desde la sentencia del Tribunal Supremo de 16 Oct. 1998, esta Sala mantiene que la obligación de informar corresponde a los profesionales que practicaron la intervención y al centro hospitalario. En el mismo sentido, la de 28 Dic. 1998, hace recaer la carga sobre el profesional de la medicina, por ser quien se halla en situación más favorable para conseguir su prueba........... Todo facultativo --dice la sentencia del Tribunal Supremo de 24 May. 1995-- de la medicina, especialmente si es cirujano, debe saber la obligación que tiene de informar de manera cumplida al enfermo acerca de los posibles efectos y consecuencias de cualquier intervención quirúrgica y de obtener su consentimiento al efecto, a excepción de presentarse un supuesto de urgencia que haga peligrar la vida del paciente o pudiera causarle graves lesiones de carácter inmediato, circunstancias éstas que se encuentran recogidas en el artículo 10.6 c) de la Ley 14/1986, de 25 Abr., General de Sanidad, al establecer el derecho que asiste «a la libre elección entre las opciones que le presente el responsable médico de su caso, siendo preciso el previo consentimiento escrito del usuario para la realización de cualquier intervención, excepto: XXXXX XXXXX la urgencia no permita demoras por poderse ocasionar lesiones irreversibles o existir peligro de fallecimiento». En el mismo sentido, la Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 2 de julio de 2.002 expresa que «Dejando sentado que la exigencia de la constancia escrita de la información tiene, para casos como el que se enjuicia, mero valor ad probationem (Sentencias, entre otras, 2 Oct. 1997, 26 Ene. y 10 Nov. 1998, 2 Nov. 2000), y que la carga de la prueba de la información incumbe al médico (Sentencias 25 Abr. 1994; 16 Oct., 10 Nov. y 28 Dic. 1998; 19 Abr. 1999, 7 Mar. 2000 y 12 Ene. 2001), el juicio jurídico que merece la anterior base fáctica (que resultó incólume en casación) es que se infringió el deber de información médico, de tal modo que el consentimiento obtenido para la operación no estaba debidamente informado, por lo que el paciente (cliente o usuario) no pudo ejercitar con cabal conocimiento (consciente, libre y completo) el derecho a la autonomía decisoria que tiene su fundamento en la dignidad de la persona (art. 10.1 CE).Los apartados 5 y 6 del art. 10 de la Ley General de Sanidad, Ley 14/1986, de 25 Abr., establecen el derecho del usuario de los servicios sanitarios públicos (y de los privados, ap. 15) a que se le dé en términos comprensibles información completa y continuada, verbal y escrita sobre su proceso, incluyendo diagnóstico, pronóstico y alternativas de tratamiento, y a la libre elección entre las opciones que le presente el responsable médico en su caso, siendo preciso el previo consentimiento escrito para la realización de cualquier intervención (excepto los casos que menciona)»; y añade que «..... es cierto que el deber de informar no tiene carácter absoluto y omnicomprensivo pero obviamente se extiende a complicaciones «previsibles y frecuentes», y que «La solución expresada se ajusta a la jurisprudencia de esta Sala, que pone de relieve la importancia de cumplir el deber de información (Sentencias, entre otras, de 25 Abr. 1994; 24 May. 1995; 31 Jul. 1996; 11 Feb., 1 Jul. y 2 Oct. 1997; 16 Oct. y 28 Dic. 1998; 13 Abr. 1999; 7 Mar. y 26 Sep. 2000; 12 Ene. y 11 May. 2001), porque, para que el consentimiento prestado por el usuario sea eficaz, es preciso que sea un consentimiento que se preste con conocimiento de causa, y para ello se requiere que se le hubiesen comunicado, entre otros aspectos, los riesgos y complicaciones que podían surgir durante o a posteriori de la operación». En el presente supuesto, el demandado manifestó en prueba de interrogatorio que en la época en que el actor fue intervenido dicho documento informativo no se firmaba por el paciente, y que sólo se firmaba el "consentimiento", pero es que no puede ignorar el demandado que el consentimiento debía ser, entonces y ahora, "informado", y aunque no es necesario que la información se de por escrito, es sin duda, la constancia de la información en el mismo documento donde el paciente da su consentimiento la más adecuada forma de acreditar que el consentimiento ha sido informado, al no poder separarse la declaración de conocimiento de la declaración de voluntad; aclaró más adelante el demandado que en la actualidad la información se ofrece junto con el consentimiento, y ello es, sin duda, reconocimiento, de que lo que se hacía anteriormente no permitía acreditar en muchos casos que se hubiese ofrecido al paciente la información necesaria previa al consentimiento, aparte de que hoy en día el cumplimiento de tal deber viene regulado de forma más minuciosa y rigurosa en la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en Materia de Información y Documentación Clínica, que derogó, entre otros, los apartados 5 y 6 del artículo 10 de la Ley General de Sanidad.
No habiendo acreditado, por tanto, el demandado, haber proporcionado al actor una información suficientemente descriptiva de los riesgos y complicaciones que pudieran presentarse, es obvio que el consentimiento prestado por el paciente estuvo viciado por esa falta de información, pues no consta que fuese consciente, cuando lo prestó, de que se estaba sometiendo al riesgo de que se produjese un edema de córnea en el ojo intervenido, privándosele con ello de calibrar bien su decisión, pues no cabe descartar que hubiese podido ser otra (incluso la de no operarse), de haber conocido los riesgos reales de la intervención, sin que pueda presumirse que el demandante pudiese haber conocido tales riesgos por anteriores consultas a otros profesionales, o de las consideraciones que el demandado expresa en la historia clínica del paciente, que no consta que fuesen comunicadas personalmente al demandante, y entre las que no se mencionan, además, las concretas complicaciones que pudieran presentarse.
SEXTO.- Una vez sentado lo anterior, se hace necesario precisar cuales puedan ser las consecuencias jurídicas del incumplimiento de tal deber de proporcionar información al paciente, y a este respecto cabe concluir que dicho incumplimiento debe generar para el demandado el deber de indemnizar, independientemente de que no quepa realizar un reproche culpabilístico por no haberse sujetado a la "lex artis" en la operación o durante el tratamiento, y sin necesidad de exigir nexo causal entre el incumplimiento de ese deber legal de informar y el resultado insatisfactorio de la operación o del tratamiento (entre otras, Sentencias de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 12 de enero de 2.001, 2 de julio de 2.002 y 8 de septiembre de 2.003).
En cuanto al "quantum indemnizatorio" se hace necesario examinar los diferentes conceptos por los que se reclama, y su posible conexión -conceptual, que no causal- con el concreto motivo generador de responsabilidad, es decir, la infracción del deber legal de facilitar información suficiente al paciente.
Se reclama, en primer lugar, en concepto de gastos, la cantidad de 1.502,53 € como cantidad abonada al Dr. Manrique por la operación, más 116,94 € por gastos de habitación. Con respecto a los gastos de la operación, el demandante no aporta factura porque sostiene que el dinero le fue entregado en efectivo al demandado, y que éste no le entregó factura; el demandado, por su parte, no reconoce dicha cantidad, y sostiene que sus honorarios ascendieron a la cantidad de 80.000 ptas. (480,81 €), que en su escrito de contestación a la demanda reconoce haber recibido, y aporta, a tal efecto, una factura por tal importe; no habiendo acreditado el actor haber abonado una cantidad superior, sólo está obligado el demandado a devolver la cantidad que reconoce haber percibido, y ello porque dicha cantidad le fue abonada en concepto de honorarios por la intervención quirúrgica para la que prestó el demandante un consentimiento viciado por la falta de información suficiente acerca de los riesgos que comportaba, constituyendo precisamente el objeto del contrato. También debe indemnizar el demandado al actor en el importe reclamado de 116,94 €, por los gastos de la habitación en el Hospital Militar de Burgos, toda vez que fue decisión del Dr. José realizar allí la operación para la que el demandante prestó el consentimiento viciado, y ha quedado acreditado su abono por parte del actor.
Se reclama la cantidad de 4.235 € por los gastos de la operación de transplante de córnea y trabeculectomía en la Clínica Barraquer, de Barcelona, el 28 de enero de 2.001, gastos que constan debidamente acreditados, y cuyo coste debe asumir el demandado, toda vez que tienen una relación directa con la complicación que surgió en el postoperatorio de la intervención que él realizó, complicación que era de las consideradas como frecuentes en ese tipo de operaciones, y de cuyo riesgo no informó al actor.
No ha quedado, sin embargo, acreditado que la segunda intervención (vitrectomía) a la que fue sometido el demandante en la Clínica Barraquer, el 1 de octubre de 2.002, tenga relación alguna con los problemas surgidos tras la operación realizada por el demandado, máxime cuando consta acreditado que el 24 de julio de 2.001, el demandante fue atendido en el Servicio de Urgencias del Hospital de los Santos Reyes, en Aranda de Duero (Burgos), por un traumatismo en el ojo derecho, lo que introduce un factor externo y extraño a la intervención del demandado, que impide presumir, a falta de otros datos, la conexión con la posterior intervención en la Clínica Barraquer.
Reclama el demandante la cantidad de 25.740 € en concepto de indemnización por los días de baja laboral. Sostiene el demandante que permaneció de baja desde el 7-8-2.000 hasta el 10-10-2.001, lo que hace un total de 429 días, que a 60 € día hacen un total de 25.740 €. No puede reclamar, desde luego, el actor indemnización alguna por los días de baja anteriores a la operación (23-8- 2.000), pues la causa de esa baja fue la catarata que se le produjo en el ojo derecho, sin intervención alguna del demandado. En cuanto a los días de baja posteriores a la intervención, deberán ser indemnizados por el demandado al actor, por tener también una relación directa con la complicación que surgió en el postoperatorio de la intervención que él realizó. Para el cálculo de la indemnización se utilizará como referencia el baremo utilizado para el cálculo de las indemnizaciones en accidentes de circulación (días impeditivos sin estancia hospitalaria, pues los días con estancia hospitalaria fueron solo los precisos realizar las intervenciones), en las cuantías fijadas para el año 2.000, con el factor de corrección del 10%, lo que hace un total de 17.816,22 € (403 días, a razón de 40,19 €/dia, más el 10%).
Por último, en concepto de perjuicios por pérdida de agudeza visual en el ojo derecho, se reclama la cantidad de 24.589 €. A este respecto, es necesario tener en cuenta que el demandante tenía, antes de someterse a la operación, una agudeza visual muy limitada en el ojo derecho, como consecuencia de la catarata, hasta el punto de que sufría una pérdida total de visión en dicho ojo; tras la operación de transplante de córnea, le ha quedado una agudeza visual en el ojo operado, de 0,02, lo que significa que solo ve luz y bultos. Es cierto que la catarata que padecía el demandante no podía desaparecer espontáneamente, ni sólo con tratamiento, y requería intervención quirúrgica, si es que el demandante quería recuperar la visión que tenía en el ojo derecho antes de que le apareciese dicha dolencia, pero es necesario tener en cuenta que el hecho de que la catarata exigiese intervención quirúrgica para su curación, no quiere decir que el paciente no tuviese derecho a ser informado de los riesgos que comportaba la operación, pues estaba en sus manos decidir si se sometía o no a ella; lo realmente transcendente es que el paciente decidió someterse a la operación desconociendo los peligros que comportaba, y con la lógica expectativa de recuperar la visión en el ojo afectado, cosa que no ocurrió precisamente por que sobrevino en el postoperatorio una complicación, que, no siendo imputable a un "mal hacer" del cirujano, pero siendo de las más previsibles, le fue ocultada al demandante, que no obtuvo el resultado esperado. En consecuencia, debe ser también indemnizado por la pérdida de agudeza visual, pero no en la cuantía reclamada, pues es necesario tener en consideración que antes de que la catarata exigiese intervención, el demandante tenía una agudeza visual de 0,3 en el ojo derecho, y que en el ojo izquierdo tiene una agudeza de 6/10, por lo que se considera valorar en 18 puntos la secuela (no los 25 que pretende el actor), tomando como referencia el baremo antes aludido, por lo que la indemnización a pagar por el demandado por este concepto se fija en 12.429,18 €. En consecuencia, el importe total de la indemnización a percibir por el actor a cargo del demandado asciende a la cantidad de 35.078,15 €, cantidad que devengará los intereses del artículo 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil desde la fecha de la presente resolución.
SÉPTIMO.- Procede, por tanto, estimar parcialmente el recurso y la demanda, en los términos expuestos en los anteriores fundamentos, sin hacer expresa imposición de las costas procesales causadas en ambas instancias, en virtud de lo dispuesto en los artículos 394 y 398 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
FALLAMOS
Por lo expuesto, este Tribunal decide:
Estimar parcialmente el recurso de apelación interpuesto por la representación de D. Iván, contra la sentencia dictada el 11 de noviembre de 2.004, por el Ilmo. Sr. Magistrado-Juez del Juzgado de Primera Instancia nº 4 de Burgos, en los autos de Juicio Ordinario nº 217/2.003, revocar la citada resolución, y, en consecuencia, estimando en parte la demanda interpuesta por el citado apelante, condenar al demandado, D. José, a pagar al demandante, D. Iván, la cantidad de TREINTA Y CINCO MIL SETENTA Y OCHO EUROS CON QUINCE CENTIMOS (35.078,15 €), con los intereses del artículo 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, desde la fecha de la presente resolución, sin hacer expresa imposición de las costas procesales causadas en ambas instancias.
Así, por esta nuestra Sentencia, de la que se unirá certificación al rollo de apelación, notificándose a las partes, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
PUBLICACION.- Leída y publicada ha sido la anterior Sentencia por el Ilmo. Sr. Magistrado Ponente D. Ramón Ibáñez de Aldecoa Lorente, estando celebrando Audiencia Pública el Tribunal en el mismo día de su fecha, de lo que yo el secretario. Doy fe.
PUBLICACIÓN: En la misma fecha fue leída y publicada la anterior resolución por el Ilmo. Sr/a. Magistrado que la dictó, celebrando Audiencia Pública. Doy fe.

 

Somos varios expertos en JA puede Ud decidir si aceptar y a quien siendo el experto cuya respuesta Ud acepte quien cobre del sitio por su tiempo

Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Hola buenas tardes nuevamente. Sinceramente considero que en su caso la denuncia penal no tendría salida pues no hay base legal para ello y la demanda de reparación de daños y perjuicios entiendo que tampoco sería viable. La sentencia que le aportan está bien pero es de algo que nada tiene que ver ocn su caso pues de una operación de catarata de un ojo, donde el paciente ha sufrido daños en el ojo consecuencia de la operación, pero en su caso , siendo sincera es más complicado para ganar una demanda de reclamación de daños y perjuicios porque tendrá que probar esos daños, no basta sólamente con alegarlos sino que tendrá que probarlos y para ello tendrá que contar con informes médicos que así lo avalen para determinar que por la actuación de este médico usted ha sufrido daños y perjuicios. Yo sé que usted se siente lesionado en sus derechos pero sinceramente entiendo que tiene las dos vías que anteriormente le mencioné:
Si es un psiquiatra de carácter privado está usted en su derecho de interponer una queja ante el colegio de médicos al que pertenece para que tengan conocimiento de la situación.
Si es un médico de la sanidad pública entonces tend´ra que interponer una queja en atención al paciente.
Por los datos que usted ha aportado entiendo que es un médico de carácter privado y yo en su lugar, lo primero que haría además de interponer la queja en el colegio de médicos sería dejar de ir a su clínica y exigirle toda la documentación que pueda tener sobre su concreta situación para poder acudir a otro médico que responda a sus exigencias y que le atienda con la consideración que usted como paciente y persona se merece. No dude en preguntar cualquier otra cuestión y si mi gestión le ha sido útil desde un principio espero que acepte mi respuesta pues es la única forma uqe tengo de recibir una bonificación por mi tiempo sin perjuciio de seguir respondiendo a todo lo que precise y reciba un cordial saludo
Cliente: escribió hace 5 año.
Volver a incluir en lista: Respuesta imprecisa.
Necesito que me escriban cómo harían ustedes esta reclamación,teniendo en cuenta que:
Es de la sanidad pública,habíamos concertado la cita el día 7 telefónicamente,en plan urgente por agravamiento de las crisis.Nos le encontramos en los aledaños del hospital tan sólo 10 minutos más tarde de lo que tenía la consulta.Me acompañó un familiar y ambos vimos al psiquiatra y le llamamos la atención y nos ignoró-Además le hemos dicho en reiteradas ocasiones que el tratamiento no es adecuado,al no hacer efecto.Se limita a verme 5 minutos al mes y se ríe frecuentemente de mis defectos o enferrmedades.
Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Hola buenas tardes. En contestación a su concreta pregunta le di´re que en el servicio de atención al paciente ya suelen tener unos formularios que rellenar y le tendría que poner toda la información que usted tiene. Es decir, comenzaría con un escrito con el siguiente contenido: Yo D.... ( se identificaría con su nombre, apellidos, dni y domicilio) pongo en su conocimiento que quiero interponer una queja por la aptitud antiprofesional del psiquiatra D... ( pone el nombre y el hospital donde le han atendido) explicandole que cancela las citas de forma verbal sin notificaciión al paciente y sin justa causa para la cancelación.Además de incumplir sus obligaciones profesionales trata a los pacientes de forma denigrante, riendose constantemente de sus defectos y de su enfermedad no respetando la integridad y dignidad del paciente. Es por ello que quiere dejar constancia de esta situación poniéndolo en conocimiento del hospital para que tomen medidas contra este profesional y solicito asismismo que me asignen un nuevo psiquiatra ante la falta de profesionalidad de D... ( pone el nombre del médico).Sin otro particular, le saluda atentamente.... Y pone su nombre y firmaEste escrito lo presenta en atención al paciente y ya verá como en breve le asignan un nuevo profesinal para atender su caso, lo sé por experiencia porque conozco varios asuntos en que se ha cambiado de médicos. Espero ahora haberle oreintado y aclarado y si es así, espero que acepte mi respuesta pues es la única forma que tengo de recibir una bonificación por mi tiempo sin perjuciio de seguir respondiendo a todo lo que precise y reciba un cordial saludo
Cliente: escribió hace 5 año.

Gracias XXXXX XXXXX respuesta.Por último,quiero hacerla otra pregunta:

En el supuesto caso de que a consecuencia de que el psiquiatra no me haya atendido esta mañana de urgencia,y por negarme una consulta que estaba pactada yo me encuentro peor o empeora mis crisis de ansiedad¿se puede exigir a este psiquiatra alguna responsabiliodad al incumplir sus consultas,no se me ha revisado las medicaciones de las que él se responsabilizó?¿y si acudo a urgencias y digo que mi sdituación ha empeorado por negarseme las citas en psiquiatría publica?

Cliente: escribió hace 5 año.
Volver a incluir en lista: Respuesta incompleta.
Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Hola buenas tardes nuevamente. Gracias XXXXX XXXXX por su confianza y no dude en preguntar todo lo que necesite. En contestación a su concreta pregunta le diré que usted pone la queja y será el hospital el que exiga responsabilidad a este psiquiatra por su mal comportamiento profeisonal, por ello usted debe presentar ese escrito ante el servicio de atención al paciente y también puede presentar una queja ante el colegio médico para que tenga conocimiento de la aptitud de este profesional y serán tanto el hospital como el colegio los que procedan a exigir responsabilidades al médico que cuando menos va a recibir una bronca por su aptitud y seguramente algún tipo de sanción tanto por parte del hosppital como por parte del colegio de médicos si también interpone una queja en el mismo pues usted está en su derecho de hacerlo. En urgencias usted puede acudir y hacer constar esa situación pero quién le van a atender son médicos y el procedimiento adecuado es por medio de ese escrito para que se exigan las responsabilidades correspondientes a ese médico que no ha cumplido ocn sus obligaciones y con el juramento que ha prometido cuando se convirtió en médico, por ello la importancia de presentar ese escrito para exigir responsabilidades al mmédico. Espero ahora haberle orientado y aclarado y si es así espero que acepte mi respuesta pues es la única forma que tengo de recibir una bonificación por mi tiempo sin perjuicio de seguir respondiendo a todo lo que precise y reciba un cordial saludo
Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Hola buenas tardes. Sigo en línea por si tuviese más preguntas
Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Hola buenas tardes. No se quede con dudas y pregunte todo lo que necesite pues estamos disponbiles para resolver cualqueir cuestión que tenga y si no tiene dudas, ruego que acepte la respuesta pues es la única forma que el experto tiene de recibir una bonificación por su tiempo sin perjuicio de seguir respondiendo a todo lo que precise y reciba un cordial saludo
Cliente: escribió hace 5 año.
Volver a incluir en lista: Otros.
Quiero que me vde su opinión¿en el caso de'ponern una reclamación en atención al paciente,al ser el único hospital de segovia y haber sólo 5 psicólogos y psiquiatras y todos se conocen,me puede perjudicar el hecho de poner dicha reclamación?Este psiquiatra también habla con los demás de la situación de los pacientes,sin tener en cuenta la privacidad de las historias clínicas.
Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Hola buenas tardes nuevamente. En contestación a su concreta pregunta la respuesta es negativa, es decir, no tiene porque perjudicarle el hecho de que usted interponga esa reclamación, usted está en su derecho de hacerlo y a lo mejor no es usted solamente el que la ha interpuesto porque puede ocurrir que haya habido otros pacientes los que hayan interpuesto también una queja pero que usted no sabe. Yo en su lugar interpondría esa queja si el profesional que le ha atendido no ha cumplido con sus obligaciones y el psiquiatra tiene deber de secreto profesional, puede consultar con otros médicos pero no puede difundir su información fuera del entorno médico porque tiene deber de secreto profesional. <Además aunque pueda consultar no tiene que reirse ni tratar con menosprecio a sus pacientes yo Sinceramente interpondría la queja para que el hospital tenga constancia de la aptitud de este médico y no le va a perjudicar dicha reclamación por ello no debe preocuparse. Espero ahora haberle orientado y aclarado y si es así, espero que acepte mi respuesta pues es la única forma que tengo de recibir una bonificación por mi tiempo sin perjuicio de seguir respondiendo a todo lo que precise y reciba un cordial saludo
Experto:  José M. escribió hace 5 año.

Hola

 

De todo lo que comenta lo más grave es la violacion de sus datos y le aconsejo inetrponer denuncia en la agencia española de proteccion de datos si han trasladado su historia clínica

 

Le dejo link

 

https://www.agpd.es/portalwebAGPD/index-ides-idphp.php

 

Dar esos datos, su historia cliniuca aterceros es una infraccion sancionable con 60.000 euros

Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Hola buenas tardes nuevamente. un médico puede consultar con otros especialistas los historias clínicas de sus pacientes y si no ha salido fuera del ámbito profesional no hay vulneración de secreto profesionalidad, por ello lo más importantte es interponer la queja ante atención al paciente para que apartir de ahí se depuren las responsabilidades del médico. No dude en preguntar cualquier otra cuestión y reciba un cordial saludo
Experto:  José M. escribió hace 5 año.

Hay vulneración de secreto profesional en psicología si se han trasladado sus datos personales y los médicos le conocen

Esto le pude dar también base para una demanda civil por daños morales

Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Hola buenas tardes nuevamente. No estmaos hablando de un psicólogo sino de un PSIQUIATRA, y no hay vulneración de secreto profesional si los médicos solicitan consejo a otro exponiéndole sus historias clínicas, mi hermana es médico y hacen consultas con otros médicos sin que ello implique vulneración de un secreto profesional entra dentro de su trabajo.
Experto:  José M. escribió hace 5 año.

SZe pueden comentar historias cñlinicas pero de PACIENTES ANONIMOS y estimo que no es lo que le preocupa al cliente.

Estimado cliente si Ud ha dejado de ser anónimo puede poner esa queja a la AEPD

Cliente: escribió hace 5 año.
Ya me han explicado ustedes los pros y los contras de interponer una reclamación.Tenga en cuenta que tengo que acudir a este centro de salud asiduamente,y si le pongo una reclamación me sería desagradable encontrarmele por los pasillos,digame lo que usted haría como persona,no como abogado¿ponerle la reclamación o cambioarme de médico sin dar explicaciones?
Cliente: escribió hace 5 año.
Volver a incluir en lista: La respuesta ha tardado demasiado.
Experto:  José M. escribió hace 5 año.

Sinceramente, mas como persona que como abogado, le enviaría una carta comentando mi malestar porque Ud se siente vejada, abandonada, y maltratada por un profesional en el que confía y en quien basa mucha de su estabilidad emocional y que le ruega que cese en dicha actitud, porque la está haciendo daño, y así mismo, y con el mejor de los respetos, le ruega respeto, compasión, y dedicación hacia su persona.

Que no es persona que quiera iniciar acciones legales, que no le beneficiarán al profesional ni al paciente, y que porfavor se reconsidere la posición hacia Ud con profesionalidad y dedicación, porque realmente siente que así lo necesita

 

Una carta sin amenzas, probablemente reconduzca la situación, sin mayores consecuencias entre Uds.

 

 

 

 

Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Hola buenas tardes/noches nuevamente. Yo le he expresaod mi opinión como ciudadana, es decir, yo interpondria esa queja ante atención al paciente porque en ningun caso entiendo que un médico pueda tener esa aptitud profesional. Yo en su lugar interpondria la queja y además solicitaría el cambio de médico porque está en su derecho de hacerlo y como persona usted merece una dignidad y respeto. Es su decisión pero por el hecho de usted interponer una queja no se va a ver perjudicada pues usted pone esa queja y permanece en el anonimato, es decir, el médico no va a tener conocjmiento de quién ha iterpuesto esa queja yo en su lugar lo haría pues es su derecho como paciente. No dude en preguntar cualquier otra cuestión que necesite y reciba un cordial saludo
Experto:  José M. escribió hace 5 año.

Estiamdo cliente, Poner la queja marcará un antes y un después en su relación

Y probablemengte esta no vuelva aser igual

Al igualñ que Ud considero que tratar el asunto de forma menos formal, y entre uds sea má positivo a Ud y a su relación médico paciente

Pero ud decide

Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Le dicen que reclame y demande incluso por por via penal y ahora se cambia de opinión, yo sigo pensando como comenté desde un principio que interponer es queja no va a perjudicarle porque sus datos no van a ser puestos en conocimiento del médico psiquiatra, sinoq ue la queja se transmite al hospital que evaluará la situación y tomará las medidas que considere necesarias sin que el médico en ningún momento tenga conocimiento de quién la ha puesto, pues usted permancerá en el anonimato, desde el principio ha preguntado sobre si podría o no interpone¡rla y cuales eran sus derechos y entre ellos se encuentra el interponer una queja.
Experto:  José M. escribió hace 5 año.

En ningún momento he hablado jamás de via penal, de hecho es la única que NO he usado

Y considero, siendo sensible con el cliente, que una reclamación la puede perjudicar a ella a futuro

Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Me parece respetable su opinión pero no puede ser vacilante y decir primero una cosa y después otra, entiendo que no pierde nada por esa reclamación porque tenga en cuenta que USTED PERMANECERÁ EN EL ANONIMATO.
Experto:  José M. escribió hace 5 año.

Dar todas las opciones no es vacilar.

Para decidir hay que conocer las opciones

Y en un hospital, como en todos los sitios, al final se sabe quien ha puesto la queja

Estimado cliente,Ud decide

Cliente: escribió hace 5 año.

DIGANME UNA SOLUCION QUE NO LES CONFRONTE TANTO EN SUS IDEASAdemás hay otro problema añadido,este psiquiatra conoce y es amigo de un psicologo que me trato,y también dejé de ir porque me insultaba.El caso es que dicho psicologo(y eso que no le puse reclamacion alguna)cuando estoy en la sala de espera de este psiquiatra pasa con aire de mucha superioridad y me hecha unas miradas muy desagradables...el caso es que los dos son cómplices porque uno por una cosa y el otro por otra,no dispongo de ellos,a pesar de tener graves enfermedades.

Experto:  José M. escribió hace 5 año.

Estimado cliente, lamento profundamente que considere que nuestras posturas estan confrontadas, cuando la realidad no es tal

Ambos somos abogados, y ambos le hemos dicho que Ud puede poner quejas, reclamaciones, y demandas. estas son sus opciones y como abogados, en el fondo de la cuestión estamos de acuerdo-

Pero Ud pidio una solución como persona, y yo como persona, le escribiría esa carta rogando respeto y profesionalidad, tiempo tendra de reclamaciones quejas y demandas

Cliente: escribió hace 5 año.

¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE QUEJA Y RECLAMACIÓN?Me han dado en el hospital las 2 opciones

Experto:  José M. escribió hace 5 año.

Queja y reclamación es lo mismo, es que Ud pone reparos a lo que considera un servicio negligente y solicita a quien tiene competencias para ello que se depueren responsabilidades. Es algo formal que puede pasar a los expedientes de los profesionales

 

Entiendo que le han hablado de sugerencia, que es un apercibimiento menos formal, parq ue se modifiquen actitudes o sistemas pero sin buscar depurar responsabilidades

 

entiendo que las dos opciones que le han dado son reclamación o sugerencia

 

La reclamacion o queja es mas serio y formal, depura responsabilidades

Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Con lo que ahora además acaba de añadir sigo pensando que la mejro opción que tiene es interponer esa queja ante atención al paciente porque ya ha dejado de asistir a un psicólogo y se ha encontrato con el mismo problema con su psiquiatra, pues yo en su lugar interpondría esa queja ante atención al paciente porque es una aptitud que no debe permitirse y será el hospital el que tome medidas contra esa persona. Adem´,as usted debe solicitar que se cambie de psiquiatra porque no tiene porqué soportar la situación que tiene con las enfermedades que padece y que en ningún momento están cumpliendo con usted. Yo interpndría la queja y al mismo tiempo solicitaría el cambio de psiquiatra porque aunque sean conocidos no todos son iguales y seguramente no sea por lo menos peor que el que ya tiene.
Cliente: escribió hace 5 año.
Volver a incluir en lista: Calidad de la respuesta.
Experto:  José M. escribió hace 5 año.

La hoja de reclamaciones esta regulada y fiscalizada por sanidad

La hoja de sugerencias no. es un documento interno que No llega a sanidad

Mas alla de que acepte la respuesta, me gustaría que no se fuese de JA con dudas

Experto:  Mariatf19 escribió hace 5 año.
Cuando usted interpone una queja EN ATENCIÓN AL PACIENTE contra un médico que presta allí sus servicios debe saber que se deriva a la gerencia del hospital donde examinan los hechos y toman una decisión con respeto a la aptitud de este profesional, yo en su lugar interpondría dicha queja porque es el medio que tiene para que la gerencia tenga conocimiento de la aptitud antiprofesional de este psiquiatra pues tenga en cuenta que a lo mejor puede haber quejas de otros pacientes que tampoco están contentos con el médico. No dude en pregutnar cualqier otra cuestión y reciba un cordial saludo
Experto:  José M. escribió hace 5 año.

Le dan dos opciones

 

Reclamacion, formal, pasa a sanidad y superior jerarquico. Se depuran responsabilidades

Sugerencia, No pasa a sanidad,sirve para ayudar la atencion del centro y al paciente

Cliente: escribió hace 5 año.
Tengo verdadero temor a posibles represalias,si me los encuentro por la calle
Experto:  José M. escribió hace 5 año.

Y créame que una reclamación no le ayudará en eso

Escriba amablemente una carta, solicite profesionalidad y compasión, y sólo si no le queda más remedio inicie acciones legales

 

 

Experto:  Jesús escribió hace 5 año.

Buenos días:

 

Responde a sus últimas preguntas Jesús, abogado colegiado ejerciente.

 

Conozco algo de Segovia y de su Hospital Central, he leído todas sus preguntas y las respuestas de mis compañeros.

 

En su caso opino que si tiene usted posibilidades económicas cambie inmediatamente a un médico psiquiatra de su confianza.

 

Una vez que tenga un buen tratamiento por parte de este último especialista, contrate un buen abogado, que en Segovia hay muchos, experto en reclamaciones patrimoniales al Estado e interponga usted una demanda judicial (contencioso-administrativa) contra el Hospital Central de Segovia, solicitando la indemnización por daños y perjuicios en la cuantía que su letrado le recomiende, en base a todo lo que usted ha expuesto anteriormente y por haberse visto obligada a acudir a la sanidad privada (de pago). El plazo general para demandar judicialmente la indemnización es de un año desde la mala praxis médica o desde la última reclamación-queja administrativa ante el Hospital.

 

El Hospital Central de Segovia, y muchos de los servicios ambulatorios de la Seguridad Social asociados al mismo, se han distinguido habitualmente por su mala praxis profesional (por no querer trabajar, en la mayoría de los casos, desde hace más de 20 años).

 

Quedo a su disposición para cualquier aclaración.

 

Un saludo.

Cliente: escribió hace 5 año.
¿por qué motivo dice usted que el hospital de segovia se caracteriza por su mala praxis?
Cliente: escribió hace 5 año.
Volver a incluir en lista: La respuesta ha tardado demasiado.
Cliente: escribió hace 5 año.
Volver a incluir en lista: Otros.
no contesta
Cliente: escribió hace 5 año.
Volver a incluir en lista: Otros.
tarda usted una barbaridad o esque se ha hecho caquita'
Experto:  José M. escribió hace 5 año.

Hola

 

He buscado opiniones para Ud del hospital y no he encontrado nada que avale o desmienta la opinion del compañero, quien por cierto no esta on line

Me ofrezco a responder amablemente a sus dudas

Opiniones de nuestros clientes:

 
 
 
  • Muchísimas gracias, me fue de mucha ayuda su respuesta. Alberto Alvarado Bogota, Colombia
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  • Me fue de gran ayuda. Captó inmediantemente mi problema y me ayudó a saber qué puedo hacer para solucionar mi problema. Ana Toribio Santa fe, Argentina
  • Los felicito por su respuesta tan profesional y por las cuatro Jurisprudencias que me envió, las que incluiremos como pruebas. Fernando Monterrey Nuevo León, México
  • Estoy muy satisfecho con la pronta respuesta que me han dado. Muchas gracias Guillermo Buenos Aires, Argentina
  • Excelentes sus comentarios. Definitivamente tiene razón.¡Gracias! María Fermín. Puerto Plata, Rep. Dom.
  • El tiempo de respuesta es excepcional, de menos de 6 minutos. La pregunta se respondió con profesionalidad y con un alto grado de compasión. Inés Santander
  • Quedé muy satisfecho con la rapidez y la calidad de los consejos que recibí. Me gustaría añadir que puse en práctica los consejos y que funcionaron la primera vez y siguen haciéndolo. Luis Málaga
 
 
 

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