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eduardolm
eduardolm, Licenciatura
Categoría: Derecho Laboral
Clientes satisfechos: 1896
Experiencia:  Licenciado en Derecho Diplomado en Escuela de Práctica Jurídica Con despacho profesional abierto
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Buenas noches, Este supuesto es muy importante para mí,

Pregunta del cliente:

Buenas noches,

Este supuesto es muy importante para mí, necesito una respuesta ¡¡¡EXTENSA!!! y CLARA por favor. Este supuesto práctico es de vital importancia, dependo de usted.


<>

A tenor de estos hechos,
1. ¿Qué responsabilidades podrían derivarse, o al menos barajarse, para la S.A. propietaria del hotel específicamente en el ÁMBITO JURÍDICO LABORAL? ¿Cuáles son sus respectivas peculiaridades?
2. ¿Y para el director del hotel?


MUCHAS GRACIAS.
Enviada: hace 4 año.
Categoría: Derecho Laboral
Experto:  José M. escribió hace 4 año.

Hola

 

No aparece el caso práctico, expongalo y la ayudaremos.

Cliente: escribió hace 4 año.
Isidora se alojaba como huésped en el hotel Pío-pío. Un día determinado se propagó un incendio en el segundo piso, contiguo a su habitación, que originó que Isidora se descolgara por la ventana de la habitación que ocupaba cayendo al suelo, a consecuencia de lo cual resultó con lesiones. Dadas las características del fuego y la ubicación de la habitación de Isidora, ésta hubiera podido alejarse del fuego fácilmente abriendo la puerta de su habitación y enfilando el pasillo hasta alcanzar la escalera general, que desemboca en la entrada del hotel. Ese mismo incendio sorprendió a Teófilo, trabajador del hotel con un año de antigüedad, realizando trabajos de mantenimiento en una habitación del tercer piso. El humo y el pánico le desorientaron al buscar la ruta de salida, al efecto señalizada, sufriendo lesiones que supusieron una baja laboral por incapacidad temporal de tres meses. Teófilo padece asimismo un asma crónico que nunca le ha imposibilitado trabajar, aunque distintos servicios médicos han certificado que esta dolencia se ha visto agravada como consecuencia del citado accidente. Consta acreditado, por otra parte, que la construcción del hotel se ajustaba al proyecto visado por el colegio de arquitectos y que cumplía con la normativa aplicable en caso de incendio, existiendo asimismo extintores de incendios. También consta que en el momento del suceso se encontraban en el hotel quince trabajadores de los dieciocho de plantilla, ninguno de los cuales se percató de que Teófilo se hallaba desarrollando sus labores en la zona alta hasta que lo hizo el director.

A tenor de estos hechos,
1. ¿Qué responsabilidades podrían derivarse, o al menos barajarse, para la S.A. propietaria del hotel específicamente en el ámbito jurídico laboral? ¿Cuáles son sus respectivas peculiaridades?
2. ¿Y para el director del hotel?
Cliente: escribió hace 4 año.
Buenas noches, solo informar que pueden tardas los días que necesiten, y para poner un límite... día 14 les va bien? una semana de tiempo les bastará? es que la verdad es que el tiempo me preocupa más bien poco ya que lo tengo que entregar día 20, pero lo necesito lo más perfecto posible. muchas gracias
Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.

Buenas noches,

Estimado cliente, ¿qué extensión de trabajo necesitaría aproximadamente?

Saludos cordiales.
Cliente: escribió hace 4 año.
¡No tengo limitación eduardolm! puede extenderse todo lo que ustedes deseen y consideren necesario.
Saludos cordiales
Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.

Creo que en el plazo que usted fija podré tener un informe que se adapte a sus necesidades, en torno al próximo fin de semana.

Saludos cordiales,
Cliente: escribió hace 4 año.
Muchas gracias, XXXXX XXXXX en ustedes, la verdad es que estoy en sus manos.

Estamos en contacto,
Hasta otra.
Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.

Me pondré en contacto con usted en cuanto tenga algo.

No es necesario que responda a este comentario, de lo contrario el sistema me bloquea la pregunta y no me deja contestar otras.

Estamos en contacto,
Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.

Buenos días.

En el estudio de su caso, he encontrado que no existe ninguna posibilidad de establecer responsabilidades laboral en el caso de Isidora. ¿Era este un requisito del trabajo?

En el caso de Teófilo, sino nos podemos extender sobre responsabilidades laborales.

Saludos.
Cliente: escribió hace 4 año.

Lo normal es que Isidora no tenga responsabilidad laboral ya que no es trabajadora del hotel, desconocemos si ustedes consideran que puede tener otras responsabilidades.

 

En el caso de Teófilo es posible que los tenga debido a que es un empleado del hotel.

 

Por favor, exténganse también en la responsabilidad laboral que pudieran tener la S.A. propietaria del Hotel y del director del hotel, en el caso de que existiere. O en cualquier clase de responsabilidad (administrativa, civil, penal...) que ustedes consideren oportuno.

 

Muchas gracias.

Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.


Gracias XXXXX XXXXX seguimos en contacto.

Saludos,
Cliente: escribió hace 4 año.

Buenos días,

Solo os remito este e-mail para ver como va la práctica/trabajo que os envié, sin ninguna intención de apresurar ni forzaros a terminar rápidamente el trabajo, solo deseo ver si va bien encaminada y si va bien la cosa.

Saludos XXXXX XXXXX muchas gracias,
Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.

Hola de nuevo,

Estuve trabajando en ella pero para hacer un trabajo extenso necesitaría agotar el plazo, sobretodo para tocar todos los aspectos laborales relacionados con el supuestos práctico, si es posible hacerle entrega del texto este fin de semana.

¿Cómo lo ve usted?

Saludos cordiales,
Cliente: escribió hace 4 año.

Puede usted entregarla cuando desee, este fin de semana perfecto. Todo sea por conseguir un excelente trabajo extenso y completo! Laughing

Muchas gracias,

Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.

Estimado cliente, solo para indicarle que continúo la tarea y que entre hoy y mañana habré terminado su ejercicio y se lo podré comentar.

Saludos cordiales,
Cliente: escribió hace 4 año.
Perfecto, esta noche leeré su trabajo y entre esta noche y mañana le cuento lo que me parece,

Saludos cordiales
Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.

Precisamente estoy con el mismo.

Saludos cordiales,
Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.

Buenas tardes,

Le remito el trabajo del que hablamos. Son 22 hojas y creo que toca todos los puntos importantes, incluido un análisis de la juriprudencia existente.

Si está de acuerdo con el mismo ruego acepte la respuesta para que la página me bonifique por mi trabajo. Realmente es un trabajo que suele exceder la consultas que aquí atendemos, espero le sea de utilidad.

No se lo puedo adjuntar en pdf, no me permite adjuntar. Así que le copio y le pego el texto, tendrá que montarlo usted, lamento la incomodad, pero bastará con un copiar y pegar.


Saludos cordiales,




INFORME SOBRE RESPONSABILIDAD JURÍDICO LABORAL DE LA EMPRESA GESTORA DEL HOTEL "PÍO PÍO" Y DEL DIRECTOR DEL MISMO




ÍNDICE




CAPÍTULO I.




A) Determinación de la existencia de accidente de trabajo. Concepto de accidente de trabajo.




B) Fuerza mayor como causa excluyente del concepto de accidente de trabajo.




  1. Breve reseña sobre la imprudencia del trabajador como elemento excluyente del accidente de trabajo.







    CAPÍTULO II.



    A) Responsabilidad laboral de la empresa en la producción del accidente de trabajo en el recargo de prestaciones. Requisitos y cuantía.

    B) Breve análisis en materia de prevención de riesgos laborales. Deber del empresario de facilitar todos los elementos de seguridad e higiene en el trabajo.







CAPÍTULO III.





A) Posibles sanciones en relación a la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social.

B) Ausencia de responsabilidad jurídica laboral del director del hotel. Ausencia de responsabilidad de naturaleza jurídico laboral con la cliente Doña Teodora.







CAPÍTULO IV.- Conclusiones.

















CAPÍTULO I.




A) Determinación de la existencia de accidente de trabajo. Concepto de accidente de trabajo. B) Fuerza mayor como causa excluyente del concepto de accidente de trabajo. C) Breve reseña sobre la imprudencia del trabajador como elemento excluyente del accidente de trabajo.







A) Determinación de la existencia de accidente de trabajo. Concepto de accidente de trabajo.







El accidente de trabajo está definido por la legislación española de la siguiente manera: "toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena" ex art. 115.1 LGSS.




La propia definición del término es claramente abstracta y onmiabarcadora de cualquier circunstancia que acaezca en el centro de trabajo y que se la causa ontológica de la lesión del trabajador, y este argumento es sin entrar en consideraciones sobre el accidente in itinere, cuyo estudio excedería los límites objetivos de este trabajo.




Es cierto que se recoge un catálogo de situaciones a modo de ejemplo tipificando supuestos de hecho muy concretos, acotando a través de esta relación de situaciones el propio ámbito de realidad del concepto de accidente de trabajo.




Así, se establecen por la legislación una serie de concreciones determinando que son accidentes de trabajo los siguientes supuestos:




2. Tendrán la consideración de accidentes de trabajo:

  1. Los que sufra el trabajador al ir o al volver del lugar de trabajo. Conocido éste como accidente "in itinere"

  2. Los que sufra el trabajador con ocasión o como consecuencia del desempeño de cargos electivos de carácter sindical, así como los ocurridos al ir o al volver del lugar en que se ejerciten las funciones propias de dichos cargos.

  3. Los ocurridos con ocasión o por consecuencia de las tareas que, aun siendo distintas a las de su categoría profesional, ejecute el trabajador en cumplimiento de las órdenes del empresario o espontáneamente en interés del buen funcionamiento de la empresa.

  4. Los acaecidos en actos de salvamento y en otros de naturaleza análoga, cuando unos y otros tengan conexión con el trabajo.

  5. Las enfermedades, no incluidas en el artículo siguiente, que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo. Recordar, sobre este punto, que las enfermedades profesionales se establecen en un catálogo cerrado o numero clausus que se desarrolla reglamentariamente y las que se hallen fuera de ese catálogo podrán ser consideradas accidente de trabajo.

  6. Las enfermedades o defectos, padecidos con anterioridad por el trabajador, que se agraven como consecuencia de la lesión constitutiva del accidente.

  7. Las consecuencias del accidente que resulten modificadas en su naturaleza, duración, gravedad o terminación, por enfermedades intercurrentes, que constituyan complicaciones derivadas del proceso patológico determinado por el accidente mismo o tengan su origen en afecciones adquiridas en el nuevo medio en que se haya situado el paciente para su curación.







B) Fuerza mayor como causa excluyente del concepto de accidente de trabajo.






Partiendo de la introducción anterior, corresponde ahora analizar, de forma rigurosa, las causas excluyentes del concepto de accidente de trabajo y en particular centrándonos en nuestro trabajo en la existencia de fuerza mayor como elemento que impediría apreciar, en el presente supuesto, la existencia o no de un accidente laboral.




El artículo 115.4 de la LGSS establece:




No obstante lo establecido en los apartados anteriores, no tendrán la consideración de accidente de trabajo:

  1. Los que sean debidos a fuerza mayor extraña al trabajo, entendiéndose por ésta la que sea de tal naturaleza que ninguna relación guarde con el trabajo que se ejecutaba al ocurrir el accidente.

    En ningún caso se considerará fuerza mayor extraña al trabajo la insolación, el rayo y otros fenómenos análogos de la naturaleza.

  2. Los que sean debidos a dolo o a imprudencia temeraria del trabajador accidentado.




Llegados a esta punto, la cuestión objeto de análisis se centra en verificar si una situación de incencia de un centro de trabajo podría considerarse como un supuesto de fuerza mayor y, por tanto, excluyente de la situación típica de accidente de trabajo, o bien antes al contrario, constituye un elemento que excede lo que ha de entenderse por fuerza mayor.




La fuerza mayor se define como toda situación o acontecimiento imprevisible y excepcional, o independiente de la voluntad de las partes contratantes, que impida a cualquiera de las partes contratantes llevar a cabo alguna de las sus obligaciones contractuales, que no es imputable a una falta o negligencia de una de ellas y que no pudiera haberse evitado aplicando la mayor diligencia posible.




La fuerza mayor tiene, por tanto, una serie de elementos que han de apreciarse para poder concluir de su existencia. No es el objeto de este trabajo entrar en una relación infinita de la casuística y las diferentes opiniones doctrinales sobre la existencia de la fuerza mayor y por esa razón procedemos a analizar si un supuesto de incendio entra dentro del concepto de fuerza mayor o por el contrario es una acto que ha de entenderse queda sujeto a la responsabilidad del empresario como una de las partes contratantes de la relación jurídico-laboral.




Entrando en el juego de la casuística jurisprudencial, existen, en los diversos órdenes jurisdiccionales, sentencia que otorgan la consideración de fuerza mayor a los incendios y sentencias con un fallo radicalmente opuesto.




Efectuando una relación sumaria de la jurisprudencia analizada, la STS de la Sala de lo Contencioso Administrativo, de 27 de febrero de 2008, que entendió lo siguiente;




La consideración del incendio como causa de fuerza mayor no ofrece ninguna duda a la vista de los criterios jurisprudenciales expuestos, y sobre esta base tampoco puede obviarse ni la diligente actuación de la empresa afectada en orden a la recolocación de parte de los trabajadores del establecimiento incendiado, ni a la naturaleza de la propia actividad empresarial, disponiendo el resto de sus cafeterías de un notable número de trabajadores que hacían impracticable la asunción de más empleados procedentes de la siniestrada y sin que fuera razonablemente previsible un traslado de su clientela que incrementara las ya habituales actividades de las otras cafeterías».




Por su parte, la STS de 24 de enero de 2006, Sala Civil, falla en sentido contrario, exponiendo lo siguiente:




"La cuestión debatida versa sobre la responsabilidad que exige la dueña del inmueble, afectado por un incendio, a la inquilina del mismo que «no consiguió demostrar que el fuego se debiera a un cortocircuito de manera que no ha desvirtuado la presunción «iuris tantum», contenida en el artículo 1563 del Código civil ( LEG 1889, 27), de culpabilidad de la arrendataria a quien en puridad corresponde la carga de probar que el siniestro se produjo por causa no imputable al mismo». Según la sentencia recurrida, no ha acreditado la inquilina que la vivienda ardiera por caso fortuito o por fuerza mayor o que hubiera desplegado la máxima previsión posible para evitar cualquier riesgo de este tipo pues si la demandada era consciente de que por el voltaje de la casa de 125 W precisaba emplear varios transformadores (dijo que la casa estaba llena de ellos) para usar los electrodomésticos y que éstos no podía encenderlos o ponerlos en funcionamiento, simultáneamente, debió interesarse ante la arrendadora e insistir el acometimiento de las reparaciones necesarias, no conformándose con sus negativas, sino incluso asegurarse de forma fehaciente de que las quejas que le comunicaba sobre la necesidad de cambiar la instalación de luz, por sus deficiencias, llegaba efectivamente a su destinataria y ello, además, en observancia de lo establecido en los artículos 1554 y 1559 del Código civil.




Entrando dentro de la jurisdiccional laboral, la STSJ Madrid de 18 de febrero de 1999, que establece:




Con arreglo a los hechos probados, las actoras venían prestando servicios en un establecimiento de cafetería cuyo local ardió el día 26-5-1998, quedando totalmente destruidas las instalaciones por el incendio, y permaneciendo cerrado desde entonces. El 16-6-1998 las actoras formularon papeleta de conciliación por despido. El 23-6-1998 recibieron un telegrama de la empresa en el que se les reiteraba que tenían a su disposición en el despacho de un abogado la documentación relativa al expediente de suspensión temporal de los contratos de trabajo por causa del incendio, a tramitar ante la Dirección Provincial de Trabajo de Madrid. El 30-6-1998 se celebró el acto de conciliación sin avenencia, en el cual el representante de la empresa manifestó que no se había despedido a las actoras, sino que su prestación laboral estaba en suspenso, a causa de fuerza mayor, al haberse incendiado el centro de trabajo, que se encontraba en fase de rehabilitación. Las trabajadoras presentaron demanda por despido el 1-7-1998. Con fecha 6-7-1998 la empresa presentó escrito ante la Dirección Provincial de Trabajo solicitando la suspensión de los contratos de trabajo de sus 10 trabajadores por un período de cuatro meses, y el 13-7-1998 se dictó la Resolución por la que se autorizaba a la empresa la suspensión solicitada, por causa de fuerza mayor. En el antecedente segundo de aquélla consta que «por la representación empresarial se procedió a notificar a los trabajadores afectados, al carecer los mismos de representación colectiva en el centro de trabajo, la presentación del expediente».




Muy significativa es a nuestro juicio la sentencia del Tribunal Supremo de 4 de abril de 2000, que establece un análisis de los siguientes elementos:




Responsabilidad del empresario: procedencia: fallecimiento de trabajador en fábrica de aceite de girasol por incendio producido tras la fuga e inflamación de gas hexano utilizado en el proceso de fabricación: responsabilidad por riesgo cuasi objetiva: falta de prueba del adecuado control y uso de la maquinaria.
CASO FORTUITO: concepto: inexistencia: accidente acaecido dentro de la empresa en el desarrollo del proceso productivo sujeto al control del empresario.





Dicha sentencia establece la inexistencia de caso fortuito o fuerza mayor en los casos en que la producción del incendio viene motivada por la existencia de previsibilidad del incendio y que la causa del mismo sea endógena y vinculada al proceso de producción o bien exógena.





De esta forma, dicha setencia señala: Esta Sala no puede aceptar tal argumentación, ni incardinar los hechos en el caso fortuito, que para poder apreciarse requiere inexcusablemente que se trate de un hecho que no hubiera podido preverse o que previsto fuera inevitable-sentencias de 29 de abril de 1988 ( RJ 1988, 3302), 1 de diciembre de 1994 ( RJ 1994, 10359) y 31 de marzo de 1995 ( RJ 1995, 2795) - siendo inexcusable la imprevisibilidad del daño causado a terceros - sentencia de 20 de septiembre de 1989 ( RJ 1989, 6326) - yno debe estimarse, ni alegarse caso fortuito cuando el acontecimiento tiene lugar dentro de la empresa que debe ser controlada por el empresario y no debe escapar a su previsión como tal- sentencia de 3 de marzo de 1999 ( RJ 1999, 1400) -.





Muy ilustrativa resulta el párrafo que indica que "no todo incendio es debido a caso fortuito y no basta estimar tal carácter al siniestro producido por causas desconocidas, como han recogido las sentencias de 26 de marzo de 1928, 30 de junio de 1952 ( RJ 1952, 1535), 10 de marzo de 1971 ( RJ 1971, 1654, 29 de enero de 1996 ( RJ 1997, 6365) y 11 de febrero de 2000"





Podemos decir, en conclusión, que la casuística jurisprudencial no ofrece una solución matemática o exacta al fenómeno de incendio como circunstancia de fuerza mayor, y habrá que acudir al caso concreto y a sus circunstancias concomitantes, pudiendo defenderse la situación de fuerza mayor si el incendio era de previsible ocurrencia y si entraba dentro de la capacidad de control del empresario.





C ) Breve reseña sobre la imprudencia del trabajador como elemento excluyente del accidente de trabajo.







Entrando a analizar la posible existencia de imprudencia temeraria del trabajador como causa excluyente del accidente de trabajo, hemos de comenzar señalando que la legislación utiliza aquéllos términos como "dolo o imprudencia temeraria" del trabajador, sin embargo a párrafo seguido aclara que no es circunstancia excluyente "la imprudencia profesional que es consecuencia del ejercicio habitual de un trabajo y se deriva de la confianza que éste inspira"





Como adelanto a nuestras conclusiones finales, la actitud de Teófilo en ningún caso puede considerarse como doloso o que se actúe bajo el prisma de la imprudencia temeraria, sino que ha actuado bajo el miedo, el pánico y la confusión que generan un evento como el ocurrido.





Informa esta parte que Tal y como pone de relieve la sentencia del Tribunal Supremo de 16 de julio de 1985 ( RJ 1985, 3787) considera que la imprudencia temeraria, a efectos de la calificación del accidente como laboral, es aquella conducta del trabajador en que, excediéndose del comportamiento normal de una persona, se corra un riesgo innecesario que ponga en peligro la vida o los bienes, conscientemente, o cuando el trabajador, consciente y voluntariamente, contraría las órdenes recibidas del patrono, o deja de guardar las más elementales normas de precaución, prudencia y cautela exigidas a toda persona normal. Dicho de otro modo, la imprudencia temeraria, en el marco del accidente laboral, sanciona con la pérdida de protección un riesgo específicamente cubierto, y, para que concurra, es preciso que se observe una conducta que asuma riesgos manifiestos, innecesarios y especialmente graves, ajenos a la conducta usual de las personas ( sentencia del Tribunal Supremo de 10 de mayo de 1998 (sic) [ RJ 1988, 3595, y que en absoluto podemos compatir que la actuación de Teófilo sea subsumible bajo esa definición de imprudencia temeraria.





Haciendo una análisis genérico, excluye la naturaleza laboral del accidente cuando el trabajador incurre en dolo o imprudencia temeraria. El dolo sigue en esta materia su mismo conceptuación civil, es decir, la intencionalidad en conseguir el resultado, en lograr la prestación que hace que el trabajador ponga de su parte los medios necesarios para producir el accidente, consciente y voluntariamente. Algún sector doctrinal exige malicia, aunque nosotros creemos que las notas precedentes son más que suficientes para entender una conducta dolosa a estos efectos. Asimismo, esta intencinalidad distingue el dolo de la imprudencia temeraria, que es la que se comete por falta de conocimientos suficientes en orden al cuidado y a la observación de las consecuencias del riesgo, que origina la actuación impropia o inadecuada que da origen al propio accidente. Asimismo, como tal actuación es imputable exclusivamente al propio trabajador, éste se ve privado de la calificación como labral del accidente (y de sus efectos) que no se debió producir y que por su negligencia se realizó. El resultado, al fin, es la ruptura del nexo causal, ya que la jurisprudencia considera la temeridad como un desprecio del cuidado propio y de las precauciones del riesgo ( STSJ Castilla-La Mancha 29-10-92 [ AS 1992, 5304]). Dada la gravedad de consecuencias (en orden a las prestaciones sobre todo) que conlleva la no calificación de laboral de un accidente, la imprudencia ha de ser, per se, grave. Si la imprudencia no es temeraria sino simple, el accidente laboral sigue siéndolo pese a su concurrencia. Seguidamente a lo anterior, la Ley conserva la naturaleza de laboral de los accidentes de trabajo en los que concurre imprudencia profesional y a los ocasionados por actuación de un tercero. La imprudencia profesional o simple, se conceptúa como la que se produce por la confianza que el ejercicio de trabajo aporta al trabajador. Esta imprudencia se entiende no rompe el nexo causal del accidente con el trabajo. Por ello, la imprudencia profesional del trabajador no elimina la responsabilidad objetiva regulada en la legislación de accidentes de trabajo, pero sí la específica responsabilidad del empresario que pueda exigirse cuando el accidente ocurre con infracción de las medidas de seguridad en el trabajo, como refleja, entre otras la STSJ Galita de 17-2-94. El problema estriba en distinguirla la de temeraria, que elimina la nota de laboralidad al accidente, en principio, de trabajo. La incidencia y gravedad de la imprudencia profesional en relación a la realización del accidente es marcadamente inferior a la imprudencia temeraria.





La Jurisprudencia recaída en interpretación primero del art. 84 ap. 2.b) en relación con el ap. 3 del Texto articulado primero de la Ley de Seguridad Social de 21 Abr. 1966 ( RCL 1966, 734, 997), después del art. 84 ap. 4.b) en relación con el ap. 5, delTexto refundido de la LSS de 30 may. 1974 ( RCL 1974, 1482), y actual art. 115 ap. 4.b) en relación con el ap. 5 a), del vigente Texto Refundido de dicha L 20 jun. 1994 ( RCL 1994, 1825), ha venido considerando que aún no profesional, la simple imprudencia no impide la calificación de un accidente como de trabajo, lo que quiere decir, que sólo dejan de ser accidentes de trabajo los debidos -art. 115.4.b)- «a imprudencia temeraria del trabajador accidentado», concepto, el de imprudencia temeraria, que ha sido objeto de interpretación restrictiva.

Así, se equipara imprudencia temeraria a «una imprudencia de tal gravedad que notoriamente revele la ausencia de la más elemental precaución sin esa elemental y necesaria previsión de un riesgo posible, y la inmotivada, caprichosa o consciente exposición a un peligro cierto» (TS S 19 abr. 1968); «una temeraria e inexcusable imprevisión del siniestro, sin observar las más elementales medidas de precaución que el hombre menos previsor adoptaría» (TS S 10 dic. 1968); «una imprudenciade gravedad excepcional, que no esté justificada por motivo legítimo y comporte una conciencia clara del peligro» (TS S 20 mar. 1970 y 6 feb. 1971); «la imprudencia temeraria exigese hayan omitido las más elementales precauciones en la ejecución del acto causal, realizándolo con desprecio del riego cierto que del mismo se deriva» (TS 23 oct. 1971); «para apreciar la imprudencia temerariaes necesaria una conducta de gravedad excepcional, una conciencia clara del peligro y una exposición al riesgo, voluntaria y consciente» (TS S 4 mMar. 1974).









En la casuística jurisprudencial, la apreciación del dolo o la imprudencia temeraria está reservado para aquellos supuestos más extremos y donde se observa una palmaria inobservancia por parte del trabajador de las más elementales normas de cuidado. Así, citando un ejemplo, el TSJ de Andalucía en sentencia de 2 de marzo de 2006 apreció esta circunstancia en un caso de un trabajador que condujo una motocicleta a velocidad excesiva, sin permiso de circulación, seguro de circulación ni casco abrochado y haciendo equilibrios sobre una rueda.





Otro caso de imprudencia temeraria en el caso de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, en fecha de 31 de octubre de 2002, que estimó la circunstancia de imprudencia del trabajador en un caso de la entrada en un elemento peligroso de maquinaria que era innecesaria y nunca se había producido. De esta manera concluye que "el artículo 115-4.b) de la Ley General de la Seguridad Social excluye de la calificación como accidente de trabajo los que sean debidos a dolo o imprudencia temeraria del trabajador accidentado. Y para estos supuestos, la doctrina es unánime al exigir que el accidentado asuma libre y conscientemente un riesgo excepcionalmente grave, con desprecio de cualquier medida protectora de su vida y ejecutando un acto provocador del siniestro; conclusión que alcanza la sentencia de instancia a la vista de la prueba, en la que el actor se introduce voluntariamente en el interior del filtro de mangas sin recibir orden expresa en tal sentido, desenroscando veinte tornillos de una pequeña abertura en la que difícilmente cabe una persona e incumpliendo las órdenes más elementales en orden a la limpieza (funcionaban perfectamente los sistemas automáticos de la maquinaria) habida cuenta también que se trataba de una persona con dilatada experiencia y pleno conocimiento del producto (sulfato cálcico) con el que se trabajaba y de la maquinaria donde se produce, dado, además, su condición de Delegado de Prevención de la empresa"





CAPÍTULO II.





II. A) Responsabilidad laboral de la empresa en la producción del accidente de trabajo en el recargo de prestaciones. Requisitos y cuantía. B) Breve análisis en materia de prevención de riesgos laborales. Deber del empresario de facilitar todos los elementos de seguridad e higiene en el trabajo.





A) Responsabilidad laboral de la empresa en la producción del accidente de trabajo en el recargo de prestaciones. Requisitos y cuantía.





Señala la Ley General de Seguridad Social en su artículo 123 la existencia a favor de trabajador accidentado de un recargo de prestaciones, a coste exclusivo del empresario, de la aquel aumento de remuneración que percibirá en el caso de que obtenga una prestación económica que derive de un accidente de trabajo o enfermedad profesional. Por lo tanto, cuando exista relación de causalidad entre la lesión y los incumplimientos empresariales, se aumentarán todas las prestaciones económicas según el grado de la falta en un 30 o un 50 por 100. Esta sanción ya figuraba en la centenaria Ley de Accidentes de 1.900, siendo una figura de aplicación muy frecuente ( existe una extensa casuística jurisprudencial)





En un primer vistazo de la regulación legal, no parece desprenderse que la configuración de la responsabilidad empresario esté configurada de un modo objetivo, dado que la aplicación del recargo de prestaciones están previsto para el caso de que "la lesión se produzca por máquinas, artefactos o en instalaciones , centros o lugares de trabajo que carezcan de dispositivos de precaución reglamentarios , los tengan inutilizados o en malas condiciones, o cuando no se hayan observado las medidas generales o particulares de seguridad o higiene en el trabajo, o las elementales de salubridad o las de adecuación personal a cada trabajo, habida cuenta de sus características y de la edad, sexo y demás condiciones del trabajador"





Sin embargo, la práctica judicial nos ha mostrado una interpretación ciertamente extensiva de la responsabilidad del empresario en estos casos. Recordar, en tal sentido, que en palabras del Tribunal Supremo nos hallamos ante una "responsabilidad empresarial cuasi-objetiva con escasa incidencia de la conducta del trabajador" a través de la cual "se pretende impulsar coercitivamente de forma indirecta el cumplimiento del deber empresarial de seguridad, incrementando específicamente sus responsabilidades con el propósito de que a la empresa no le resulte menos gravoso indemnizar al accidentado que adoptar las medidas oportunas para evitar riesgos de accidente" - SSTS de 2 de octubre de 2000 y, la ya citada, de 14 de febrero de 2001 -. Y, en este ámbito, es en el que debe incardinarse "la adecuada vigilancia del cumplimiento de sus instrucciones, que deben tender no solo a la finalidad de proteger a los trabajadores del riesgo genérico que crea el servicio encomendado, sino además la prevención de las ordinarias imprudencias profesionales, pudiendo impedir, si fuera necesario, la actividad laboral de quienes incumplan el debido uso de aquellos" ( Sentencia de la Sala de 2 de marzo de 2006 ; con cita de las del Tribunal Supremo de 28 de febrero de 1995 , 12 de abril de 1996 y 18 de febrero de 1997 ).



Por lo tanto, nos gustaría informar, además porque supone un caso aplicable al presente supuesto práctico, que la existencia de de las medidas de seguridad e higiene han de comprender y preveer incluso aquellas propias imprudencias profesionales que pudiera cometeer el trabajador en el ejercicio de sus funciones que no eran sino aquéllas actuaciones motivadas por la confianza en el trabajo.





En relación a las prestaciones que han de corresponder, como ya se anticipó, dichas prestaciones suponen un recargo de entre un 30 y un 50% de las prestaciones económicas que le correspondan al trabajador por razón de su accidente. Dicha prestación es en todo caso compatible con cualquier tipo de indemnización por razón de los mismos hechos que pudiera corrresponderle al trabajador en otros órdenes jurisdiccionales y asimismo por una posible indemnización por daño moral si bien a juicio de esta parte no existen en el presente caso elementos que permitan concluir que pueda haber lugar a esta última.





Es necesario que el trabajador tenga derecho a una prestación económica por razón de su lesión y de esta manera concurran los requisitos que dan lugar a una incapacidad temporal, dándose los mismos al tener el trabajador al menos un año de antigüedad y estar en situación de alta al momento de producirse el evento dañoso. Y en el mismo sentido se pronuncian el artículo 124 de la LGSS.





Artículo 124. Condiciones del derecho a las prestaciones.

1. Las personas incluidas en el campo de aplicación de este Régimen General causarán derecho a las prestaciones del mismo cuando, además de los particulares exigidos para la respectiva prestación, reúnan el requisito general de estar afiliadas y en alta en este Régimen o en situación asimilada al alta, al sobrevenir la contingencia o situación protegida, salvo disposición legal expresa en contrario.

  1. En las prestaciones cuya concesión o cuantía esté subordinada, además, al cumplimiento de determinados períodos de cotización, solamente serán computables las cotizaciones efectivamente realizadas o las expresamente asimiladas a ellas en esta Ley o en sus disposiciones reglamentarias.



B) Breve análisis en materia de prevención de riesgos laborales. Deber del empresario de facilitar todos los elementos de seguridad e higiene en el trabajo.





Corresponde ahora analizar si, a tenor de lo expuesto, puede entreverse algún incumplimiento del empresario en materia de seguridad e higiene en el trabajo, así como una indebida prevención de los riesgos laborales que se producen en el centro de trabajo en cuestión.

En primer lugar, hacemos nuestras las palabras de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que en su Exposición de Motivos señala que "la presente Ley tiene por objeto la determinación del cuerpo básico de garantías y responsabilidades preciso para establecer un adecuado nivel de protección de la salud de los trabajadores frente a los riesgos derivados de las condiciones de trabajo, y ello en el marco de una política coherente, coordinada y eficaz de prevención de los riesgos laborales.

A partir del reconocimiento del derecho de los trabajadores en el ámbito laboral a la protección de su salud e integridad, la Ley establece las diversas obligaciones que, en el ámbito indicado, garantizarán este derecho, así como las actuaciones de las Administraciones públicas que puedan incidir positivamente en la consecución de dicho objetivo"





Como aspectos de la regulación legal que entendemos de una aplicación más directa para el caso, señalamos los siguientes:





En el artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales se establecen con carácter general principios rectores de la actuación del empresario en relación a los puntos que debe observar su política de prevención laboral. Destacamos, a tenor del caso práctica analizado, los puntos "d" e "i". Si bien no se recibe información precisa sobre los mismos, son los puntos en virtud de los cuales podría atribuirse una responsabilidad al empresario, toda vez que no constan las instrucciones precisas dadas al trabajador y toda vez que tampoco consta el tratamiento específico de la situación de riesgos laborales que pudiera sobre D. Teófilo en atención a su patología, circunstancia ésta que no puede pasar inadvertida a lo hora de transmitirle indicaciones concretas y asimismo tomar en consideración dicha circunstancia al momento de planificar la política empresarial en prevención de los riesgos laborales.

1. El empresario aplicará las medidas que integran el deber general de prevención previsto en el artículo anterior, con arreglo a los siguientes principios generales:

  1. Evitar los riesgos.

  2. Evaluar los riesgos que no se puedan evitar.

  3. Combatir los riesgos en su origen.

  4. Adaptar el trabajo a la persona, en particular en lo que respecta a la concepción de los puestos de trabajo, así como a la elección de los equipos y los métodos de trabajo y de producción, con miras, en particular, a atenuar el trabajo monótono y repetitivo y a reducir los efectos del mismo en la salud.

  5. Tener en cuenta la evolución de la técnica.

  6. Sustituir lo peligroso por lo que entrañe poco o ningún peligro.

  7. Planificar la prevención, buscando un conjunto coherente que integre en ella la técnica, la organización del trabajo, las condiciones de trabajo, las relaciones sociales y la influencia de los factores ambientales en el trabajo.

  8. Adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.

  9. Dar las debidas instrucciones a los trabajadores.









De singular aplicación a nuestro caso entendemos es el artículo 19 de la LPRL, toda vez que el empresario deberá garantizar que cada trabajador reciba una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada, en materia preventiva, tanto en el momento de su contratación, cualquiera que sea la modalidad o duración de ésta, como cuando se produzcan cambios en las funciones que desempeñe o se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en los equipos de trabajo.

La formación deberá estar centrada específicamente en el puesto de trabajo o función de cada trabajador, adaptarse a la evolución de los riesgos y a la aparición de otros nuevos y repetirse periódicamente, si fuera necesario.

No consta acreditada la existencia de esta formación específica del trabajador y que está configurado legal y jurisprudencialmente como un requisitos ineludible del empresario.





Todavía mucho más aplicable al caso, sería el artículo 20 de la LPRL, que establece:





El empresario, teniendo en cuenta el tamaño y la actividad de la empresa, así como la posible presencia de personas ajenas a la misma, deberá analizar las posibles situaciones de emergencia y adoptar las medidas necesarias en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación de los trabajadores, designando para ello al personal encargado de poner en práctica estas medidas y comprobando periódicamente, en su caso, su correcto funcionamiento. El citado personal deberá poseer la formación necesaria, ser suficiente en número y disponer del material adecuado, en función de las circunstancias antes señaladas.





Para la aplicación de las medidas adoptadas, el empresario deberá organizar las relaciones que sean necesarias con servicios externos a la empresa, en particular en materia de primeros auxilios, asistencia médica de urgencia, salvamento y lucha contra incendios, de forma que quede garantizada la rapidez y eficacia de las mismas.



Como se puede comprobar, no basta el hecho de que el centro de trabajo cumpla la normativa en materia de incendios o existiera el número reglamentario de extintores, sino que la foirmación específica en este ámbito, la realización de simulacros, los planes de evacuación, etc, son elementos imprescindibles para apreciar la existencia de una plan para cubrir los riesgos derivadas de una situación de incendio.





No hay que olvidar que los planes de prevención de riesgos laborales deben incluso preveer la propia actitud negligente del trabajador, toda vez que los planes preventivos deben preveer ya las situaciones de imprudencia del trabajador. Decimos esto, puesto que la posible inobservancia de las indicaciones de salida del trabajador en caso de incendio, no son en ningún caso suficientes para entender suficiente y completa esa medidas preventiva.





Así, la STSJ Valencia de 19 de febrero de 2010 establece que "al ser la causa eficiente del daño sufrido por el trabajador la conducta omisiva del empresario se ha de considerar correcta la responsabilidad que la sentencia de instancia le imputa sin que la imprudencia profesional o exceso de confianza en la ejecución del trabajo tenga, en el presente supuesto, entidad suficiente para excluir totalmente o alterar la imputación de la infracción a la empresa, que es la que está obligada a garantizar a sus trabajadores una protección eficaz en materia de seguridad e higiene en el trabajo; siendo de resaltar que incluso la propia LPRL dispone que la efectividad de las medidas preventivas deberá prever la distracción o imprudencia temerarias que pudiera cometer el trabajador, teniendo que añadir tan solo que el hecho de que el trabajador estuviese trabajando con la luz apagada, no basta para considerar su conducta temeraria ya que aunque el accidente ocurrió en el mes de febrero y sobre las 18 horas, dichos datos son insuficientes para concluir que no existiera visibilidad suficiente en el centro de trabajo, y fuera necesario encender las luces, so pena de sufrir un accidente, que es lo que aduce la empresa demandada.





Es claro que, en singulares ocasiones, la conducta del trabajador accidentado, puede, determinar no sólo la graduación de la responsabilidad del empleador, sino también, incluso, su exoneración ( STS 20 de marzo de 1985 ( RJ 1985, 1356), 21 de abril de 1988 ( RJ 1988, 3010), 6 de mayo de 1998, 30 de junio de 2003 ( RJ 2003, 7694) y 16 de enero de 2006 ( RJ 2006, 816)). Pero como antes se ha expuesto, en el caso que examinamos la conducta del D. Teófilono reúne el carácter temerario, que de concurrir afectaría a la misma existencia del accidente de trabajo, configurado en el artículo 115.4.b) LGSS ( RCL 1994, 1825) y por lo tanto, al recargo de prestaciones. La imprudencia profesional o exceso de confianza en la ejecución del trabajo no tiene, en el supuesto que nos ocupa, entidad suficiente para excluir totalmente o alterar la imputación de la infracción a la empresa, que es la que está obligada a garantizar a sus trabajadores una protección eficaz en materia de seguridad e higiene en el trabajo; siendo de resaltar que incluso la propia LPRL dispone que la efectividad de las medidas preventivas deberá prever la distracción o imprudencia no temerarias que pudiera cometer el trabajador.



Por último, sobre este punto esta parte quería referir la existencia del deber del empresario y de los responsables de seguridad de adecuar las medidas de prevención de los riesgos laborales a las concretas necesasidades y patologías que puedan afectar a alguno de los trabajadores. En este sentido, "el empresario y las personas u órganos con responsabilidades en materia de prevención serán informados de las conclusiones que se deriven de los reconocimientos efectuados en relación con la aptitud del trabajador para el desempeño del puesto de trabajo o con la necesidad de introducir o mejorar las medidas de protección y prevención, a fin de que puedan desarrollar correctamente sus funciones en materia preventiva" ex. Art. 24 LPRL.





En similares términos el artículo 25 de la LPRL al señalar que "el empresario garantizará de manera específica la protección de los trabajadores que, por sus propias características personales o estado biológico conocido, incluidos aquellos que tengan reconocida la situación de discapacidad física, psíquica o sensorial, sean especialmente sensibles a los riesgos derivados del trabajo. A tal fin, deberá tener en cuenta dichos aspectos en las evaluaciones de los riesgos y, en función de éstas, adoptará las medidas preventivas y de protección necesarias"





Los trabajadores no serán empleados en aquellos puestos de trabajo en los que, a causa de sus características personales, estado biológico o por su discapacidad física, psíquica o sensorial debidamente reconocida, puedan ellos, los demás trabajadores u otras personas relacionadas con la empresa ponerse en situación de peligro o, en general, cuando se encuentren manifiestamente en estados o situaciones transitorias que no respondan a las exigencias psicofísicas de los respectivos puestos de trabajo"





Todo esto hace concluir que a falta de un análisis más profundo que necesitaría de la existencia de más datos sobre el supuesto práctica, esta vía sería la pertinente para atribuir responsabilidad a la empresario, toda vez que existen serias dudas que se hayan respetado las medidas de seguridad en el trabajado que establecen los artículos de la LPRL antes citados.





CAPÍTULO III.





A) Posibles sanciones en relación a la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social. B) Ausencia de responsabilidad jurídica laboral del director del hotel. Ausencia de responsabilidad de naturaleza jurídico laboral con la cliente Doña Teodora.





A) Posibles sanciones en relación a la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social.





Hemos de señalar que la determinación de la existencia de situación que habilita la reclamación de recargo de prestaciones no es, como anticipamos, obstáculo alguno para que se aprecie la existencia de alguna responsabilidad más, en concreto de una posible infracción tipificada en la LISOS, por incumplimientos en materia de prevención de riesgos laborales.





Para poder realizar una tipificación más concreta y exacta sería imprescindible la obtención de mayores datos y por eso nos limitamos a relaciones, a modo de hipótesis y de acuerdo con el caso concreto, aquéllas posibles sanciones que podrían barajarse, sin que en ningún caso se esté atribuyendo la concurrencia de todos los elementos típicos de la sanción en concreto porque para esto no se disponen de datos suficientes.





Como posible sanción con carácter leve (art. 11 LISOS)

- No dar cuenta, en tiempo y forma, a la autoridad laboral competente, conforme a las disposiciones vigentes, de los accidentes de trabajo ocurridos y de las enfermedades profesionales declaradas cuando tengan la calificación de leves.





Como posible sanción con carácter grave (art. 12 LISOS)





- Incumplir la obligación de integrar la prevención de riesgos laborales en la empresa a través de la implantación y aplicación de un plan de prevención, con el alcance y contenido establecidos en la normativa de prevención de riesgos laborales.

    - No llevar a cabo las evaluaciones de riesgos y, en su caso, sus actualizaciones y revisiones, así como los controles periódicos de las condiciones de trabajo y de la actividad de los trabajadores que procedan, o no realizar aquellas actividades de prevención que hicieran necesarias los resultados de las evaluaciones, con el alcance y contenido establecidos en la normativa sobre prevención de riesgos laborales.

    • Incumplir la obligación de efectuar la planificación de la actividad preventiva que derive como necesaria de la evaluación de riesgos, o no realizar el seguimiento de la misma, con el alcance y contenido establecidos en la normativa de prevención de riesgos laborales.

    • El incumplimiento de las obligaciones en materia de formación e información suficiente y adecuada a los trabajadores acerca de los riesgos del puesto de trabajo susceptibles de provocar daños para la seguridad y salud y sobre las medidas preventivas aplicables, salvo que se trate de infracción muy grave conforme al artículo siguiente.

    • No adoptar las medidas previstas en el artículo 20 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación de los trabajadores.

    • No adoptar el empresario titular del centro de trabajo las medidas necesarias para garantizar que aquellos otros que desarrollen actividades en el mismo reciban la información y las instrucciones adecuadas sobre los riesgos existentes y las medidas de protección, prevención y emergencia, en la forma y con el contenido establecidos en la normativa de prevención de riesgos laborales.

    • El incumplimiento del deber de información a los trabajadores designados para ocuparse de las actividades de prevención o, en su caso, al servicio de prevención de la incorporación a la empresa de trabajadores con relaciones de trabajo temporales, de duración determinada o proporcionados por empresas de trabajo temporal.

    • No facilitar a los trabajadores designados o al servicio de prevención el acceso a la información y documentación señaladas en el apartado 1 del artículo 18 y en el apartado 1 del artículo 23 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.





B) Ausencia de responsabilidad jurídica laboral del director del hotel. Ausencia de responsabilidad de naturaleza jurídico laboral con la cliente Doña Teodora.





Con carácter general la atribución de la responsabilidad jurídico laboral es exclusiva de la S.A. Propietaria del hotel.





La LISOS lo señala de forma inequívoca su ámbito de aplicación se circunscribe indistitamente a personas físicas o jurídicas, en tanto se aplica a empresarios y trabajadores. De esta forma:





    • Son sujetos responsables de la infracción las personas físicas o jurídicas y las comunidades de bienes que incurran en las acciones u omisiones tipificadas como infracción en la presente Ley y, en particular, las siguientes:



  1. El empresario en la relación laboral.

Aquéllos empresarios que sean titulares de centro de trabajo también están sujetos a las responsabilidades que pudieran derivarse de esta normativa. Sin embargo, no existe a nuestro juicio responsabilidad del director del hotel toda vez que dicho cargo no es equivalente a titularidad alguna del contrato de trabajo.





En igual forma nos referimos a la posible responsabilidad del pago del recargo establecido recaerá directamente sobre el empresario infractor y no podrá ser objeto de seguro alguno, siendo nulo de pleno derecho cualquier pacto o contrato que se realice para cubrirla, compensarla o transmitirla. Art. 123.2 LGSS.





Consideramos por tanto que la responsabilidad jurídico laboral analizada recae directamente sobre la S.A., no sobre el Director del Hotel.

Ni que decir tiene que podrían estar implicados otros sujetos si se hubiera realizado un análisis de la posible responsabilidad jurídico penal del empresario y Director, extensión ésta que no constituye el objeto del presente informe.

La cliente Isidora, quien ha sufrido daños consecuencia del incendio, en ningún caso podría exigir responsabilidades laborales dado que no se trata de una relación jurídico laboral con la empresa sino que se trataría en su caso de responsabilidades civiles por los daños sufridos, hecho éste que tampoco constituye el objeto de este informe.





IV.- Conclusiones.





A la vista del estudio realizado en los párrafos anteriores podemos concluir que las responsabilidades laborales de la empresa que puedan derivar del incendio por las lesiones padecidas por el trabajador D. Teófilo se concretarían en un recargo por prestaciones y en alguna de las sanciones que contiene el catálogo de la LISOS.





La existe de responsabilidad del empresario partirá de que se aprecien las siguientes circunstancias:





    • El incendio no constituye causa de fuerza mayor.

    • El comportamiento del trabajador no ha recaído en dolo o imprudencia temeraria.

    • El empresario ha incumplido alguna de las medidas de seguridad e higiene exigidas en la LPRL.





Estos factores han sido analizados en los artículos precedentes de forma detallada, concluyendo que a nuestro juicio se dan las dos primeras circunstancias, se trata por tanto de un accidente de trabajo.





La tercera circunstancia necesitaría más datos para su concreción. No obstante, la inexistencia de un plan concreto para el trabajador, de un seguimiento de su enfermedad, de la inexistencia plan específico de incendios, de la ausencia de informaciones específicas de como actuar en caso de incendio, de la inexistencia de simulacros previos, etc. permitiría concluir la existencia de responsabilidad jurídico laboral del empresario en la producción del accidente laboral.





      1. BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.





Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores.




Real Decreto Legislativo 5/2000, de 4 de agosto, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social.




Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales.




"Responsabilidad empresarial en materia de seguridad y salud en el trabajo: el recargo de prestaciones por falta de medidas de seguridad e higiene (falta de respeto al principio de tipicidad y su devaneo jurisdiccional".




Ferran Pellisé Guinjoan. Diciembre 2003






"El recargo de prestaciones por accidente de trabajo y enfermedad profesional: determinación de la falta de medidas de seguridad por riesgo psicosocial (acoso moral horizontal) y la compatibilidad del recargo con la indemnización por daños morales"

Jesús García Ortega. Profesor Titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia. Publicación:Aranzadi Social paraf. 6/2008 parte Presentación. Editorial Aranzadi, SA, Pamplona. 2008.





Base de Datos Aranzadi Westlaw

























Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.


Buenas tardes,

Estimado cliente, le dejo el trabajo copiado en texto, dado que no me permite adjuntarlo en PDF. Son 22 hojas en word y entiendo tocan de una manera amplia todos los aspectos laborales relacionados con el supuesto práctico.

Si está de acuerdo con el mismo, ruego acepte la respuesta, es el único modo como la página me gratifica por mi tiempo. Es un trabajo que excede con mucho el tiempo habitual de consulta así que espero le sea útil.

Saludos XXXXX XXXXX estamos en contacto,




INFORME SOBRE RESPONSABILIDAD JURÍDICO LABORAL DE LA EMPRESA GESTORA DEL HOTEL “PÍO PÍO” Y DEL DIRECTOR DEL MISMO

ÍNDICE

CAPÍTULO I.

A) Determinación de la existencia de accidente de trabajo. Concepto de accidente de trabajo.

B) Fuerza mayor como causa excluyente del concepto de accidente de trabajo.

C)Breve reseña sobre la imprudencia del trabajador como elemento excluyente del accidente de trabajo.


CAPÍTULO II.

A) Responsabilidad laboral de la empresa en la producción del accidente de trabajo en el recargo de prestaciones. Requisitos y cuantía.
B) Breve análisis en materia de prevención de riesgos laborales. Deber del empresario de facilitar todos los elementos de seguridad e higiene en el trabajo.


CAPÍTULO III.

A) Posibles sanciones en relación a la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social.
B) Ausencia de responsabilidad jurídica laboral del director del hotel. Ausencia de responsabilidad de naturaleza jurídico laboral con la cliente Doña Teodora.


CAPÍTULO IV.- Conclusiones.




CAPÍTULO I.

A) Determinación de la existencia de accidente de trabajo. Concepto de accidente de trabajo. B) Fuerza mayor como causa excluyente del concepto de accidente de trabajo. C) Breve reseña sobre la imprudencia del trabajador como elemento excluyente del accidente de trabajo.


A) Determinación de la existencia de accidente de trabajo. Concepto de accidente de trabajo.


El accidente de trabajo está definido por la legislación española de la siguiente manera: “toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena” ex art. 115.1 LGSS.

La propia definición del término es claramente abstracta y onmiabarcadora de cualquier circunstancia que acaezca en el centro de trabajo y que se la causa ontológica de la lesión del trabajador, y este argumento es sin entrar en consideraciones sobre el accidente in itinere, cuyo estudio excedería los límites objetivos de este trabajo.

Es cierto que se recoge un catálogo de situaciones a modo de ejemplo tipificando supuestos de hecho muy concretos, acotando a través de esta relación de situaciones el propio ámbito de realidad del concepto de accidente de trabajo.

Así, se establecen por la legislación una serie de concreciones determinando que son accidentes de trabajo los siguientes supuestos:

2. Tendrán la consideración de accidentes de trabajo:
a.Los que sufra el trabajador al ir o al volver del lugar de trabajo. Conocido éste como accidente “in itinere”
b.Los que sufra el trabajador con ocasión o como consecuencia del desempeño de cargos electivos de carácter sindical, así como los ocurridos al ir o al volver del lugar en que se ejerciten las funciones propias de dichos cargos.
c.Los ocurridos con ocasión o por consecuencia de las tareas que, aun siendo distintas a las de su categoría profesional, ejecute el trabajador en cumplimiento de las órdenes del empresario o espontáneamente en interés del buen funcionamiento de la empresa.
d.Los acaecidos en actos de salvamento y en otros de naturaleza análoga, cuando unos y otros tengan conexión con el trabajo.
e.Las enfermedades, no incluidas en el artículo siguiente, que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo. Recordar, sobre este punto, que las enfermedades profesionales se establecen en un catálogo cerrado o numero clausus que se desarrolla reglamentariamente y las que se hallen fuera de ese catálogo podrán ser consideradas accidente de trabajo.
f.Las enfermedades o defectos, padecidos con anterioridad por el trabajador, que se agraven como consecuencia de la lesión constitutiva del accidente.
g.Las consecuencias del accidente que resulten modificadas en su naturaleza, duración, gravedad o terminación, por enfermedades intercurrentes, que constituyan complicaciones derivadas del proceso patológico determinado por el accidente mismo o tengan su origen en afecciones adquiridas en el nuevo medio en que se haya situado el paciente para su curación.


B) Fuerza mayor como causa excluyente del concepto de accidente de trabajo.


Partiendo de la introducción anterior, corresponde ahora analizar, de forma rigurosa, las causas excluyentes del concepto de accidente de trabajo y en particular centrándonos en nuestro trabajo en la existencia de fuerza mayor como elemento que impediría apreciar, en el presente supuesto, la existencia o no de un accidente laboral.

El artículo 115.4 de la LGSS establece:

No obstante lo establecido en los apartados anteriores, no tendrán la consideración de accidente de trabajo:
a.Los que sean debidos a fuerza mayor extraña al trabajo, entendiéndose por ésta la que sea de tal naturaleza que ninguna relación guarde con el trabajo que se ejecutaba al ocurrir el accidente.
En ningún caso se considerará fuerza mayor extraña al trabajo la insolación, el rayo y otros fenómenos análogos de la naturaleza.
b.Los que sean debidos a dolo o a imprudencia temeraria del trabajador accidentado.

Llegados a esta punto, la cuestión objeto de análisis se centra en verificar si una situación de incencia de un centro de trabajo podría considerarse como un supuesto de fuerza mayor y, por tanto, excluyente de la situación típica de accidente de trabajo, o bien antes al contrario, constituye un elemento que excede lo que ha de entenderse por fuerza mayor.

La fuerza mayor se define como toda situación o acontecimiento imprevisible y excepcional, o independiente de la voluntad de las partes contratantes, que impida a cualquiera de las partes contratantes llevar a cabo alguna de las sus obligaciones contractuales, que no es imputable a una falta o negligencia de una de ellas y que no pudiera haberse evitado aplicando la mayor diligencia posible.

La fuerza mayor tiene, por tanto, una serie de elementos que han de apreciarse para poder concluir de su existencia. No es el objeto de este trabajo entrar en una relación infinita de la casuística y las diferentes opiniones doctrinales sobre la existencia de la fuerza mayor y por esa razón procedemos a analizar si un supuesto de incendio entra dentro del concepto de fuerza mayor o por el contrario es una acto que ha de entenderse queda sujeto a la responsabilidad del empresario como una de las partes contratantes de la relación jurídico-laboral.

Entrando en el juego de la casuística jurisprudencial, existen, en los diversos órdenes jurisdiccionales, sentencia que otorgan la consideración de fuerza mayor a los incendios y sentencias con un fallo radicalmente opuesto.

Efectuando una relación sumaria de la jurisprudencia analizada, la STS de la Sala de lo Contencioso Administrativo, de 27 de febrero de 2008, que entendió lo siguiente;

La consideración del incendio como causa de fuerza mayor no ofrece ninguna duda a la vista de los criterios jurisprudenciales expuestos, y sobre esta base tampoco puede obviarse ni la diligente actuación de la empresa afectada en orden a la recolocación de parte de los trabajadores del establecimiento incendiado, ni a la naturaleza de la propia actividad empresarial, disponiendo el resto de sus cafeterías de un notable número de trabajadores que hacían impracticable la asunción de más empleados procedentes de la siniestrada y sin que fuera razonablemente previsible un traslado de su clientela que incrementara las ya habituales actividades de las otras cafeterías».

Por su parte, la STS de 24 de enero de 2006, Sala Civil, falla en sentido contrario, exponiendo lo siguiente:

“La cuestión debatida versa sobre la responsabilidad que exige la dueña del inmueble, afectado por un incendio, a la inquilina del mismo que «no consiguió demostrar que el fuego se debiera a un cortocircuito de manera que no ha desvirtuado la presunción «iuris tantum», contenida en el artículo 1563 del Código civil ( LEG 1889, 27), de culpabilidad de la arrendataria a quien en puridad corresponde la carga de probar que el siniestro se produjo por causa no imputable al mismo». Según la sentencia recurrida, no ha acreditado la inquilina que la vivienda ardiera por caso fortuito o por fuerza mayor o que hubiera desplegado la máxima previsión posible para evitar cualquier riesgo de este tipo pues si la demandada era consciente de que por el voltaje de la casa de 125 W precisaba emplear varios transformadores (dijo que la casa estaba llena de ellos) para usar los electrodomésticos y que éstos no podía encenderlos o ponerlos en funcionamiento, simultáneamente, debió interesarse ante la arrendadora e insistir el acometimiento de las reparaciones necesarias, no conformándose con sus negativas, sino incluso asegurarse de forma fehaciente de que las quejas que le comunicaba sobre la necesidad de cambiar la instalación de luz, por sus deficiencias, llegaba efectivamente a su destinataria y ello, además, en observancia de lo establecido en los artículos 1554 y 1559 del Código civil.

Entrando dentro de la jurisdiccional laboral, la STSJ Madrid de 18 de febrero de 1999, que establece:

Con arreglo a los hechos probados, las actoras venían prestando servicios en un establecimiento de cafetería cuyo local ardió el día 26-5-1998, quedando totalmente destruidas las instalaciones por el incendio, y permaneciendo cerrado desde entonces. El 16-6-1998 las actoras formularon papeleta de conciliación por despido. El 23-6-1998 recibieron un telegrama de la empresa en el que se les reiteraba que tenían a su disposición en el despacho de un abogado la documentación relativa al expediente de suspensión temporal de los contratos de trabajo por causa del incendio, a tramitar ante la Dirección Provincial de Trabajo de Madrid. El 30-6-1998 se celebró el acto de conciliación sin avenencia, en el cual el representante de la empresa manifestó que no se había despedido a las actoras, sino que su prestación laboral estaba en suspenso, a causa de fuerza mayor, al haberse incendiado el centro de trabajo, que se encontraba en fase de rehabilitación. Las trabajadoras presentaron demanda por despido el 1-7-1998. Con fecha 6-7-1998 la empresa presentó escrito ante la Dirección Provincial de Trabajo solicitando la suspensión de los contratos de trabajo de sus 10 trabajadores por un período de cuatro meses, y el 13-7-1998 se dictó la Resolución por la que se autorizaba a la empresa la suspensión solicitada, por causa de fuerza mayor. En el antecedente segundo de aquélla consta que «por la representación empresarial se procedió a notificar a los trabajadores afectados, al carecer los mismos de representación colectiva en el centro de trabajo, la presentación del expediente».

Muy significativa es a nuestro juicio la sentencia del Tribunal Supremo de 4 de abril de 2000, que establece un análisis de los siguientes elementos:

Responsabilidad del empresario: procedencia: fallecimiento de trabajador en fábrica de aceite de girasol por incendio producido tras la fuga e inflamación de gas hexano utilizado en el proceso de fabricación: responsabilidad por riesgo cuasi objetiva: falta de prueba del adecuado control y uso de la maquinaria.
CASO FORTUITO: concepto: inexistencia: accidente acaecido dentro de la empresa en el desarrollo del proceso productivo sujeto al control del empresario.

Dicha sentencia establece la inexistencia de caso fortuito o fuerza mayor en los casos en que la producción del incendio viene motivada por la existencia de previsibilidad del incendio y que la causa del mismo sea endógena y vinculada al proceso de producción o bien exógena.

De esta forma, dicha setencia señala: Esta Sala no puede aceptar tal argumentación, ni incardinar los hechos en el caso fortuito, que para poder apreciarse requiere inexcusablemente que se trate de un hecho que no hubiera podido preverse o que previsto fuera inevitable–sentencias de 29 de abril de 1988 ( RJ 1988, 3302), 1 de diciembre de 1994 ( RJ 1994, 10359) y 31 de marzo de 1995 ( RJ 1995, 2795) – siendo inexcusable la imprevisibilidad del daño causado a terceros – sentencia de 20 de septiembre de 1989 ( RJ 1989, 6326) – yno debe estimarse, ni alegarse caso fortuito cuando el acontecimiento tiene lugar dentro de la empresa que debe ser controlada por el empresario y no debe escapar a su previsión como tal– sentencia de 3 de marzo de 1999 ( RJ 1999, 1400) –.

Muy ilustrativa resulta el párrafo que indica que “no todo incendio es debido a caso fortuito y no basta estimar tal carácter al siniestro producido por causas desconocidas, como han recogido las sentencias de 26 de marzo de 1928, 30 de junio de 1952 ( RJ 1952, 1535), 10 de marzo de 1971 ( RJ 1971, 1654, 29 de enero de 1996 ( RJ 1997, 6365) y 11 de febrero de 2000”

Podemos decir, en conclusión, que la casuística jurisprudencial no ofrece una solución matemática o exacta al fenómeno de incendio como circunstancia de fuerza mayor, y habrá que acudir al caso concreto y a sus circunstancias concomitantes, pudiendo defenderse la situación de fuerza mayor si el incendio era de previsible ocurrencia y si entraba dentro de la capacidad de control del empresario.

C ) Breve reseña sobre la imprudencia del trabajador como elemento excluyente del accidente de trabajo.


Entrando a analizar la posible existencia de imprudencia temeraria del trabajador como causa excluyente del accidente de trabajo, hemos de comenzar señalando que la legislación utiliza aquéllos términos como “dolo o imprudencia temeraria” del trabajador, sin embargo a párrafo seguido aclara que no es circunstancia excluyente “la imprudencia profesional que es consecuencia del ejercicio habitual de un trabajo y se deriva de la confianza que éste inspira”

Como adelanto a nuestras conclusiones finales, la actitud de Teófilo en ningún caso puede considerarse como doloso o que se actúe bajo el prisma de la imprudencia temeraria, sino que ha actuado bajo el miedo, el pánico y la confusión que generan un evento como el ocurrido.

Informa esta parte que Tal y como pone de relieve la sentencia del Tribunal Supremo de 16 de julio de 1985 ( RJ 1985, 3787) considera que la imprudencia temeraria, a efectos de la calificación del accidente como laboral, es aquella conducta del trabajador en que, excediéndose del comportamiento normal de una persona, se corra un riesgo innecesario que ponga en peligro la vida o los bienes, conscientemente, o cuando el trabajador, consciente y voluntariamente, contraría las órdenes recibidas del patrono, o deja de guardar las más elementales normas de precaución, prudencia y cautela exigidas a toda persona normal. Dicho de otro modo, la imprudencia temeraria, en el marco del accidente laboral, sanciona con la pérdida de protección un riesgo específicamente cubierto, y, para que concurra, es preciso que se observe una conducta que asuma riesgos manifiestos, innecesarios y especialmente graves, ajenos a la conducta usual de las personas ( sentencia del Tribunal Supremo de 10 de mayo de 1998 (sic) [ RJ 1988, 3595, y que en absoluto podemos compatir que la actuación de Teófilo sea subsumible bajo esa definición de imprudencia temeraria.

Haciendo una análisis genérico, excluye la naturaleza laboral del accidente cuando el trabajador incurre en dolo o imprudencia temeraria. El dolo sigue en esta materia su mismo conceptuación civil, es decir, la intencionalidad en conseguir el resultado, en lograr la prestación que hace que el trabajador ponga de su parte los medios necesarios para producir el accidente, consciente y voluntariamente. Algún sector doctrinal exige malicia, aunque nosotros creemos que las notas precedentes son más que suficientes para entender una conducta dolosa a estos efectos. Asimismo, esta intencinalidad distingue el dolo de la imprudencia temeraria, que es la que se comete por falta de conocimientos suficientes en orden al cuidado y a la observación de las consecuencias del riesgo, que origina la actuación impropia o inadecuada que da origen al propio accidente. Asimismo, como tal actuación es imputable exclusivamente al propio trabajador, éste se ve privado de la calificación como labral del accidente (y de sus efectos) que no se debió producir y que por su negligencia se realizó. El resultado, al fin, es la ruptura del nexo causal, ya que la jurisprudencia considera la temeridad como un desprecio del cuidado propio y de las precauciones del riesgo ( STSJ Castilla-La Mancha 29-10-92 [ AS 1992, 5304]). Dada la gravedad de consecuencias (en orden a las prestaciones sobre todo) que conlleva la no calificación de laboral de un accidente, la imprudencia ha de ser, per se, grave. Si la imprudencia no es temeraria sino simple, el accidente laboral sigue siéndolo pese a su concurrencia. Seguidamente a lo anterior, la Ley conserva la naturaleza de laboral de los accidentes de trabajo en los que concurre imprudencia profesional y a los ocasionados por actuación de un tercero. La imprudencia profesional o simple, se conceptúa como la que se produce por la confianza que el ejercicio de trabajo aporta al trabajador. Esta imprudencia se entiende no rompe el nexo causal del accidente con el trabajo. Por ello, la imprudencia profesional del trabajador no elimina la responsabilidad objetiva regulada en la legislación de accidentes de trabajo, pero sí la específica responsabilidad del empresario que pueda exigirse cuando el accidente ocurre con infracción de las medidas de seguridad en el trabajo, como refleja, entre otras la STSJ Galita de 17-2-94. El problema estriba en distinguirla la de temeraria, que elimina la nota de laboralidad al accidente, en principio, de trabajo. La incidencia y gravedad de la imprudencia profesional en relación a la realización del accidente es marcadamente inferior a la imprudencia temeraria.

La Jurisprudencia recaída en interpretación primero del art. 84 ap. 2.b) en relación con el ap. 3 del Texto articulado primero de la Ley de Seguridad Social de 21 Abr. 1966 ( RCL 1966, 734, 997), después del art. 84 ap. 4.b) en relación con el ap. 5, delTexto refundido de la LSS de 30 may. 1974 ( RCL 1974, 1482), y actual art. 115 ap. 4.b) en relación con el ap. 5 a), del vigente Texto Refundido de dicha L 20 jun. 1994 ( RCL 1994, 1825), ha venido considerando que aún no profesional, la simple imprudencia no impide la calificación de un accidente como de trabajo, lo que quiere decir, que sólo dejan de ser accidentes de trabajo los debidos –art. 115.4.b)– «a imprudencia temeraria del trabajador accidentado», concepto, el de imprudencia temeraria, que ha sido objeto de interpretación restrictiva.
Así, se equipara imprudencia temeraria a «una imprudencia de tal gravedad que notoriamente revele la ausencia de la más elemental precaución sin esa elemental y necesaria previsión de un riesgo posible, y la inmotivada, caprichosa o consciente exposición a un peligro cierto» (TS S 19 abr. 1968); «una temeraria e inexcusable imprevisión del siniestro, sin observar las más elementales medidas de precaución que el hombre menos previsor adoptaría» (TS S 10 dic. 1968); «una imprudenciade gravedad excepcional, que no esté justificada por motivo legítimo y comporte una conciencia clara del peligro» (TS S 20 mar. 1970 y 6 feb. 1971); «la imprudencia temeraria exigese hayan omitido las más elementales precauciones en la ejecución del acto causal, realizándolo con desprecio del riego cierto que del mismo se deriva» (TS 23 oct. 1971); «para apreciar la imprudencia temerariaes necesaria una conducta de gravedad excepcional, una conciencia clara del peligro y una exposición al riesgo, voluntaria y consciente» (TS S 4 mMar. 1974).


En la casuística jurisprudencial, la apreciación del dolo o la imprudencia temeraria está reservado para aquellos supuestos más extremos y donde se observa una palmaria inobservancia por parte del trabajador de las más elementales normas de cuidado. Así, citando un ejemplo, el TSJ de Andalucía en sentencia de 2 de marzo de 2006 apreció esta circunstancia en un caso de un trabajador que condujo una motocicleta a velocidad excesiva, sin permiso de circulación, seguro de circulación ni casco abrochado y haciendo equilibrios sobre una rueda.

Otro caso de imprudencia temeraria en el caso de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, en fecha de 31 de octubre de 2002, que estimó la circunstancia de imprudencia del trabajador en un caso de la entrada en un elemento peligroso de maquinaria que era innecesaria y nunca se había producido. De esta manera concluye que “el artículo 115-4.b) de la Ley General de la Seguridad Social excluye de la calificación como accidente de trabajo los que sean debidos a dolo o imprudencia temeraria del trabajador accidentado. Y para estos supuestos, la doctrina es unánime al exigir que el accidentado asuma libre y conscientemente un riesgo excepcionalmente grave, con desprecio de cualquier medida protectora de su vida y ejecutando un acto provocador del siniestro; conclusión que alcanza la sentencia de instancia a la vista de la prueba, en la que el actor se introduce voluntariamente en el interior del filtro de mangas sin recibir orden expresa en tal sentido, desenroscando veinte tornillos de una pequeña abertura en la que difícilmente cabe una persona e incumpliendo las órdenes más elementales en orden a la limpieza (funcionaban perfectamente los sistemas automáticos de la maquinaria) habida cuenta también que se trataba de una persona con dilatada experiencia y pleno conocimiento del producto (sulfato cálcico) con el que se trabajaba y de la maquinaria donde se produce, dado, además, su condición de Delegado de Prevención de la empresa”

CAPÍTULO II.

II. A) Responsabilidad laboral de la empresa en la producción del accidente de trabajo en el recargo de prestaciones. Requisitos y cuantía. B) Breve análisis en materia de prevención de riesgos laborales. Deber del empresario de facilitar todos los elementos de seguridad e higiene en el trabajo.

A) Responsabilidad laboral de la empresa en la producción del accidente de trabajo en el recargo de prestaciones. Requisitos y cuantía.

Señala la Ley General de Seguridad Social en su artículo 123 la existencia a favor de trabajador accidentado de un recargo de prestaciones, a coste exclusivo del empresario, de la aquel aumento de remuneración que percibirá en el caso de que obtenga una prestación económica que derive de un accidente de trabajo o enfermedad profesional. Por lo tanto, cuando exista relación de causalidad entre la lesión y los incumplimientos empresariales, se aumentarán todas las prestaciones económicas según el grado de la falta en un 30 o un 50 por 100. Esta sanción ya figuraba en la centenaria Ley de Accidentes de 1.900, siendo una figura de aplicación muy frecuente ( existe una extensa casuística jurisprudencial)

En un primer vistazo de la regulación legal, no parece desprenderse que la configuración de la responsabilidad empresario esté configurada de un modo objetivo, dado que la aplicación del recargo de prestaciones están previsto para el caso de que “la lesión se produzca por máquinas, artefactos o en instalaciones , centros o lugares de trabajo que carezcan de dispositivos de precaución reglamentarios , los tengan inutilizados o en malas condiciones, o cuando no se hayan observado las medidas generales o particulares de seguridad o higiene en el trabajo, o las elementales de salubridad o las de adecuación personal a cada trabajo, habida cuenta de sus características y de la edad, sexo y demás condiciones del trabajador“

Sin embargo, la práctica judicial nos ha mostrado una interpretación ciertamente extensiva de la responsabilidad del empresario en estos casos. Recordar, en tal sentido, que en palabras del Tribunal Supremo nos hallamos ante una "responsabilidad empresarial cuasi-objetiva con escasa incidencia de la conducta del trabajador" a través de la cual "se pretende impulsar coercitivamente de forma indirecta el cumplimiento del deber empresarial de seguridad, incrementando específicamente sus responsabilidades con el propósito de que a la empresa no le resulte menos gravoso indemnizar al accidentado que adoptar las medidas oportunas para evitar riesgos de accidente" - SSTS de 2 de octubre de 2000 y, la ya citada, de 14 de febrero de 2001 -. Y, en este ámbito, es en el que debe incardinarse "la adecuada vigilancia del cumplimiento de sus instrucciones, que deben tender no solo a la finalidad de proteger a los trabajadores del riesgo genérico que crea el servicio encomendado, sino además la prevención de las ordinarias imprudencias profesionales, pudiendo impedir, si fuera necesario, la actividad laboral de quienes incumplan el debido uso de aquellos" ( Sentencia de la Sala de 2 de marzo de 2006 ; con cita de las del Tribunal Supremo de 28 de febrero de 1995 , 12 de abril de 1996 y 18 de febrero de 1997 ).

Por lo tanto, nos gustaría informar, además porque supone un caso aplicable al presente supuesto práctico, que la existencia de de las medidas de seguridad e higiene han de comprender y preveer incluso aquellas propias imprudencias profesionales que pudiera cometeer el trabajador en el ejercicio de sus funciones que no eran sino aquéllas actuaciones motivadas por la confianza en el trabajo.

En relación a las prestaciones que han de corresponder, como ya se anticipó, dichas prestaciones suponen un recargo de entre un 30 y un 50% de las prestaciones económicas que le correspondan al trabajador por razón de su accidente. Dicha prestación es en todo caso compatible con cualquier tipo de indemnización por razón de los mismos hechos que pudiera corrresponderle al trabajador en otros órdenes jurisdiccionales y asimismo por una posible indemnización por daño moral si bien a juicio de esta parte no existen en el presente caso elementos que permitan concluir que pueda haber lugar a esta última.

Es necesario que el trabajador tenga derecho a una prestación económica por razón de su lesión y de esta manera concurran los requisitos que dan lugar a una incapacidad temporal, dándose los mismos al tener el trabajador al menos un año de antigüedad y estar en situación de alta al momento de producirse el evento dañoso. Y en el mismo sentido se pronuncian el artículo 124 de la LGSS.

Artículo 124. Condiciones del derecho a las prestaciones.
1. Las personas incluidas en el campo de aplicación de este Régimen General causarán derecho a las prestaciones del mismo cuando, además de los particulares exigidos para la respectiva prestación, reúnan el requisito general de estar afiliadas y en alta en este Régimen o en situación asimilada al alta, al sobrevenir la contingencia o situación protegida, salvo disposición legal expresa en contrario.
2.En las prestaciones cuya concesión o cuantía esté subordinada, además, al cumplimiento de determinados períodos de cotización, solamente serán computables las cotizaciones efectivamente realizadas o las expresamente asimiladas a ellas en esta Ley o en sus disposiciones reglamentarias.

B) Breve análisis en materia de prevención de riesgos laborales. Deber del empresario de facilitar todos los elementos de seguridad e higiene en el trabajo.

Corresponde ahora analizar si, a tenor de lo expuesto, puede entreverse algún incumplimiento del empresario en materia de seguridad e higiene en el trabajo, así como una indebida prevención de los riesgos laborales que se producen en el centro de trabajo en cuestión.
En primer lugar, hacemos nuestras las palabras de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que en su Exposición de Motivos señala que “la presente Ley tiene por objeto la determinación del cuerpo básico de garantías y responsabilidades preciso para establecer un adecuado nivel de protección de la salud de los trabajadores frente a los riesgos derivados de las condiciones de trabajo, y ello en el marco de una política coherente, coordinada y eficaz de prevención de los riesgos laborales.
A partir del reconocimiento del derecho de los trabajadores en el ámbito laboral a la protección de su salud e integridad, la Ley establece las diversas obligaciones que, en el ámbito indicado, garantizarán este derecho, así como las actuaciones de las Administraciones públicas que puedan incidir positivamente en la consecución de dicho objetivo”

Como aspectos de la regulación legal que entendemos de una aplicación más directa para el caso, señalamos los siguientes:

En el artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales se establecen con carácter general principios rectores de la actuación del empresario en relación a los puntos que debe observar su política de prevención laboral. Destacamos, a tenor del caso práctica analizado, los puntos “d” e “i”. Si bien no se recibe información precisa sobre los mismos, son los puntos en virtud de los cuales podría atribuirse una responsabilidad al empresario, toda vez que no constan las instrucciones precisas dadas al trabajador y toda vez que tampoco consta el tratamiento específico de la situación de riesgos laborales que pudiera sobre D. Teófilo en atención a su patología, circunstancia ésta que no puede pasar inadvertida a lo hora de transmitirle indicaciones concretas y asimismo tomar en consideración dicha circunstancia al momento de planificar la política empresarial en prevención de los riesgos laborales.
1. El empresario aplicará las medidas que integran el deber general de prevención previsto en el artículo anterior, con arreglo a los siguientes principios generales:
a.Evitar los riesgos.
b.Evaluar los riesgos que no se puedan evitar.
c.Combatir los riesgos en su origen.
d.Adaptar el trabajo a la persona, en particular en lo que respecta a la concepción de los puestos de trabajo, así como a la elección de los equipos y los métodos de trabajo y de producción, con miras, en particular, a atenuar el trabajo monótono y repetitivo y a reducir los efectos del mismo en la salud.
e.Tener en cuenta la evolución de la técnica.
f.Sustituir lo peligroso por lo que entrañe poco o ningún peligro.
g.Planificar la prevención, buscando un conjunto coherente que integre en ella la técnica, la organización del trabajo, las condiciones de trabajo, las relaciones sociales y la influencia de los factores ambientales en el trabajo.
h.Adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.
i.Dar las debidas instrucciones a los trabajadores.


De singular aplicación a nuestro caso entendemos es el artículo 19 de la LPRL, toda vez que el empresario deberá garantizar que cada trabajador reciba una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada, en materia preventiva, tanto en el momento de su contratación, cualquiera que sea la modalidad o duración de ésta, como cuando se produzcan cambios en las funciones que desempeñe o se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en los equipos de trabajo.
La formación deberá estar centrada específicamente en el puesto de trabajo o función de cada trabajador, adaptarse a la evolución de los riesgos y a la aparición de otros nuevos y repetirse periódicamente, si fuera necesario.
No consta acreditada la existencia de esta formación específica del trabajador y que está configurado legal y jurisprudencialmente como un requisitos ineludible del empresario.

Todavía mucho más aplicable al caso, sería el artículo 20 de la LPRL, que establece:

El empresario, teniendo en cuenta el tamaño y la actividad de la empresa, así como la posible presencia de personas ajenas a la misma, deberá analizar las posibles situaciones de emergencia y adoptar las medidas necesarias en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación de los trabajadores, designando para ello al personal encargado de poner en práctica estas medidas y comprobando periódicamente, en su caso, su correcto funcionamiento. El citado personal deberá poseer la formación necesaria, ser suficiente en número y disponer del material adecuado, en función de las circunstancias antes señaladas.

Para la aplicación de las medidas adoptadas, el empresario deberá organizar las relaciones que sean necesarias con servicios externos a la empresa, en particular en materia de primeros auxilios, asistencia médica de urgencia, salvamento y lucha contra incendios, de forma que quede garantizada la rapidez y eficacia de las mismas.

Como se puede comprobar, no basta el hecho de que el centro de trabajo cumpla la normativa en materia de incendios o existiera el número reglamentario de extintores, sino que la foirmación específica en este ámbito, la realización de simulacros, los planes de evacuación, etc, son elementos imprescindibles para apreciar la existencia de una plan para cubrir los riesgos derivadas de una situación de incendio.

No hay que olvidar que los planes de prevención de riesgos laborales deben incluso preveer la propia actitud negligente del trabajador, toda vez que los planes preventivos deben preveer ya las situaciones de imprudencia del trabajador. Decimos esto, puesto que la posible inobservancia de las indicaciones de salida del trabajador en caso de incendio, no son en ningún caso suficientes para entender suficiente y completa esa medidas preventiva.

Así, la STSJ Valencia de 19 de febrero de 2010 establece que “al ser la causa eficiente del daño sufrido por el trabajador la conducta omisiva del empresario se ha de considerar correcta la responsabilidad que la sentencia de instancia le imputa sin que la imprudencia profesional o exceso de confianza en la ejecución del trabajo tenga, en el presente supuesto, entidad suficiente para excluir totalmente o alterar la imputación de la infracción a la empresa, que es la que está obligada a garantizar a sus trabajadores una protección eficaz en materia de seguridad e higiene en el trabajo; siendo de resaltar que incluso la propia LPRL dispone que la efectividad de las medidas preventivas deberá prever la distracción o imprudencia temerarias que pudiera cometer el trabajador, teniendo que añadir tan solo que el hecho de que el trabajador estuviese trabajando con la luz apagada, no basta para considerar su conducta temeraria ya que aunque el accidente ocurrió en el mes de febrero y sobre las 18 horas, dichos datos son insuficientes para concluir que no existiera visibilidad suficiente en el centro de trabajo, y fuera necesario encender las luces, so pena de sufrir un accidente, que es lo que aduce la empresa demandada.

Es claro que, en singulares ocasiones, la conducta del trabajador accidentado, puede, determinar no sólo la graduación de la responsabilidad del empleador, sino también, incluso, su exoneración ( STS 20 de marzo de 1985 ( RJ 1985, 1356), 21 de abril de 1988 ( RJ 1988, 3010), 6 de mayo de 1998, 30 de junio de 2003 ( RJ 2003, 7694) y 16 de enero de 2006 ( RJ 2006, 816)). Pero como antes se ha expuesto, en el caso que examinamos la conducta del D. Teófilono reúne el carácter temerario, que de concurrir afectaría a la misma existencia del accidente de trabajo, configurado en el artículo 115.4.b) LGSS ( RCL 1994, 1825) y por lo tanto, al recargo de prestaciones. La imprudencia profesional o exceso de confianza en la ejecución del trabajo no tiene, en el supuesto que nos ocupa, entidad suficiente para excluir totalmente o alterar la imputación de la infracción a la empresa, que es la que está obligada a garantizar a sus trabajadores una protección eficaz en materia de seguridad e higiene en el trabajo; siendo de resaltar que incluso la propia LPRL dispone que la efectividad de las medidas preventivas deberá prever la distracción o imprudencia no temerarias que pudiera cometer el trabajador.

Por último, sobre este punto esta parte quería referir la existencia del deber del empresario y de los responsables de seguridad de adecuar las medidas de prevención de los riesgos laborales a las concretas necesasidades y patologías que puedan afectar a alguno de los trabajadores. En este sentido, “el empresario y las personas u órganos con responsabilidades en materia de prevención serán informados de las conclusiones que se deriven de los reconocimientos efectuados en relación con la aptitud del trabajador para el desempeño del puesto de trabajo o con la necesidad de introducir o mejorar las medidas de protección y prevención, a fin de que puedan desarrollar correctamente sus funciones en materia preventiva” ex. Art. 24 LPRL.

En similares términos el artículo 25 de la LPRL al señalar que “el empresario garantizará de manera específica la protección de los trabajadores que, por sus propias características personales o estado biológico conocido, incluidos aquellos que tengan reconocida la situación de discapacidad física, psíquica o sensorial, sean especialmente sensibles a los riesgos derivados del trabajo. A tal fin, deberá tener en cuenta dichos aspectos en las evaluaciones de los riesgos y, en función de éstas, adoptará las medidas preventivas y de protección necesarias”

Los trabajadores no serán empleados en aquellos puestos de trabajo en los que, a causa de sus características personales, estado biológico o por su discapacidad física, psíquica o sensorial debidamente reconocida, puedan ellos, los demás trabajadores u otras personas relacionadas con la empresa ponerse en situación de peligro o, en general, cuando se encuentren manifiestamente en estados o situaciones transitorias que no respondan a las exigencias psicofísicas de los respectivos puestos de trabajo”

Todo esto hace concluir que a falta de un análisis más profundo que necesitaría de la existencia de más datos sobre el supuesto práctica, esta vía sería la pertinente para atribuir responsabilidad a la empresario, toda vez que existen serias dudas que se hayan respetado las medidas de seguridad en el trabajado que establecen los artículos de la LPRL antes citados.

CAPÍTULO III.

A) Posibles sanciones en relación a la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social. B) Ausencia de responsabilidad jurídica laboral del director del hotel. Ausencia de responsabilidad de naturaleza jurídico laboral con la cliente Doña Teodora.

A) Posibles sanciones en relación a la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social.

Hemos de señalar que la determinación de la existencia de situación que habilita la reclamación de recargo de prestaciones no es, como anticipamos, obstáculo alguno para que se aprecie la existencia de alguna responsabilidad más, en concreto de una posible infracción tipificada en la LISOS, por incumplimientos en materia de prevención de riesgos laborales.

Para poder realizar una tipificación más concreta y exacta sería imprescindible la obtención de mayores datos y por eso nos limitamos a relaciones, a modo de hipótesis y de acuerdo con el caso concreto, aquéllas posibles sanciones que podrían barajarse, sin que en ningún caso se esté atribuyendo la concurrencia de todos los elementos típicos de la sanción en concreto porque para esto no se disponen de datos suficientes.

Como posible sanción con carácter leve (art. 11 LISOS)
- No dar cuenta, en tiempo y forma, a la autoridad laboral competente, conforme a las disposiciones vigentes, de los accidentes de trabajo ocurridos y de las enfermedades profesionales declaradas cuando tengan la calificación de leves.

Como posible sanción con carácter grave (art. 12 LISOS)

- Incumplir la obligación de integrar la prevención de riesgos laborales en la empresa a través de la implantación y aplicación de un plan de prevención, con el alcance y contenido establecidos en la normativa de prevención de riesgos laborales.
- No llevar a cabo las evaluaciones de riesgos y, en su caso, sus actualizaciones y revisiones, así como los controles periódicos de las condiciones de trabajo y de la actividad de los trabajadores que procedan, o no realizar aquellas actividades de prevención que hicieran necesarias los resultados de las evaluaciones, con el alcance y contenido establecidos en la normativa sobre prevención de riesgos laborales.
Incumplir la obligación de efectuar la planificación de la actividad preventiva que derive como necesaria de la evaluación de riesgos, o no realizar el seguimiento de la misma, con el alcance y contenido establecidos en la normativa de prevención de riesgos laborales.
El incumplimiento de las obligaciones en materia de formación e información suficiente y adecuada a los trabajadores acerca de los riesgos del puesto de trabajo susceptibles de provocar daños para la seguridad y salud y sobre las medidas preventivas aplicables, salvo que se trate de infracción muy grave conforme al artículo siguiente.
No adoptar las medidas previstas en el artículo 20 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación de los trabajadores.
No adoptar el empresario titular del centro de trabajo las medidas necesarias para garantizar que aquellos otros que desarrollen actividades en el mismo reciban la información y las instrucciones adecuadas sobre los riesgos existentes y las medidas de protección, prevención y emergencia, en la forma y con el contenido establecidos en la normativa de prevención de riesgos laborales.
El incumplimiento del deber de información a los trabajadores designados para ocuparse de las actividades de prevención o, en su caso, al servicio de prevención de la incorporación a la empresa de trabajadores con relaciones de trabajo temporales, de duración determinada o proporcionados por empresas de trabajo temporal.
No facilitar a los trabajadores designados o al servicio de prevención el acceso a la información y documentación señaladas en el apartado 1 del artículo 18 y en el apartado 1 del artículo 23 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

B) Ausencia de responsabilidad jurídica laboral del director del hotel. Ausencia de responsabilidad de naturaleza jurídico laboral con la cliente Doña Teodora.

Con carácter general la atribución de la responsabilidad jurídico laboral es exclusiva de la S.A. Propietaria del hotel.

La LISOS lo señala de forma inequívoca su ámbito de aplicación se circunscribe indistitamente a personas físicas o jurídicas, en tanto se aplica a empresarios y trabajadores. De esta forma:

Son sujetos responsables de la infracción las personas físicas o jurídicas y las comunidades de bienes que incurran en las acciones u omisiones tipificadas como infracción en la presente Ley y, en particular, las siguientes:

1.El empresario en la relación laboral.
Aquéllos empresarios que sean titulares de centro de trabajo también están sujetos a las responsabilidades que pudieran derivarse de esta normativa. Sin embargo, no existe a nuestro juicio responsabilidad del director del hotel toda vez que dicho cargo no es equivalente a titularidad alguna del contrato de trabajo.

En igual forma nos referimos a la posible responsabilidad del pago del recargo establecido recaerá directamente sobre el empresario infractor y no podrá ser objeto de seguro alguno, siendo nulo de pleno derecho cualquier pacto o contrato que se realice para cubrirla, compensarla o transmitirla. Art. 123.2 LGSS.

Consideramos por tanto que la responsabilidad jurídico laboral analizada recae directamente sobre la S.A., no sobre el Director del Hotel.
Ni que decir tiene que podrían estar implicados otros sujetos si se hubiera realizado un análisis de la posible responsabilidad jurídico penal del empresario y Director, extensión ésta que no constituye el objeto del presente informe.
La cliente Isidora, quien ha sufrido daños consecuencia del incendio, en ningún caso podría exigir responsabilidades laborales dado que no se trata de una relación jurídico laboral con la empresa sino que se trataría en su caso de responsabilidades civiles por los daños sufridos, hecho éste que tampoco constituye el objeto de este informe.

IV.- Conclusiones.

A la vista del estudio realizado en los párrafos anteriores podemos concluir que las responsabilidades laborales de la empresa que puedan derivar del incendio por las lesiones padecidas por el trabajador D. Teófilo se concretarían en un recargo por prestaciones y en alguna de las sanciones que contiene el catálogo de la LISOS.

La existe de responsabilidad del empresario partirá de que se aprecien las siguientes circunstancias:

El incendio no constituye causa de fuerza mayor.
El comportamiento del trabajador no ha recaído en dolo o imprudencia temeraria.
El empresario ha incumplido alguna de las medidas de seguridad e higiene exigidas en la LPRL.

Estos factores han sido analizados en los artículos precedentes de forma detallada, concluyendo que a nuestro juicio se dan las dos primeras circunstancias, se trata por tanto de un accidente de trabajo.

La tercera circunstancia necesitaría más datos para su concreción. No obstante, la inexistencia de un plan concreto para el trabajador, de un seguimiento de su enfermedad, de la inexistencia plan específico de incendios, de la ausencia de informaciones específicas de como actuar en caso de incendio, de la inexistencia de simulacros previos, etc. permitiría concluir la existencia de responsabilidad jurídico laboral del empresario en la producción del accidente laboral.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.

Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores.

Real Decreto Legislativo 5/2000, de 4 de agosto, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social.

Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales.

“Responsabilidad empresarial en materia de seguridad y salud en el trabajo: el recargo de prestaciones por falta de medidas de seguridad e higiene (falta de respeto al principio de tipicidad y su devaneo jurisdiccional”.

Ferran Pellisé Guinjoan. Diciembre 2003


“El recargo de prestaciones por accidente de trabajo y enfermedad profesional: determinación de la falta de medidas de seguridad por riesgo psicosocial (acoso moral horizontal) y la compatibilidad del recargo con la indemnización por daños morales”
Jesús García Ortega. Profesor Titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia. Publicación:Aranzadi Social paraf. 6/2008 parte Presentación. Editorial Aranzadi, SA, Pamplona. 2008.

Base de Datos Aranzadi Westlaw

Cliente: escribió hace 4 año.

Buenas noches eduardo,

Una duda, se que ha dicho que no podía pero si le escribo un correo electrónico no puede facilitarme esta información que me ha hecho en PDF?

Es que cuando corto y pego esto que usted me ha dicho aquí arriba solo me salen unas 6-7 paginas de WORD. Y usted ha dicho que son 22 páginas. No se si es que no lo hago bien o que, pero agradecería pudiera enviarme el trabajo en PDF,WORD o OFFICE a la siguiente dirección:[email protected]

Se lo agradezco mucho y no dude que mañana por la mañana me lo leo detenidamente y le contesto, pero ya le adelanto que si son 22 páginas y está tan bien trabajado como me parece a simple vista se ha ganado un MUY ALTO y que acepte su respuesta enseguida! :)
Cliente: escribió hace 4 año.
no se porque sale mi correo en XXXX pero se lo escribo separado y así lo sabrá:
m i c k y _ 1 3 _ 5 @ h o t m a i l . c o m

MUCHAS GRACIAS XXXXX XXXXX servicios, se que excede de su trabajo habitual así que el doble de gracias eduardo.

Espero entienda que desee el trabajo en mi correo electrónico es que usted me dice que son unas 22 páginas y yo al cortar y pegar el trabajo que me ha pegado más arriba solo me salen unas 7. Por ello confío en que pueda enviarmelo y pueda leermelo mañana en unos minutos. No dude en que, una vez reciba el trabajo entero en mi correo, su valoración será de MUY ALTO y que aceptaré su respuesta enseguida!
Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.

Hola de nuevo,

Contacté con la administración de la web para que le remitan el correo lo antes posible, dado que a mi me está prohibido hacer ese envío directo a un cliente. Le enviaré el texto en PDF.

Saludos cordiales.
Cliente: escribió hace 4 año.
Muchas gracias Eduardo,

Alomejor es mucho pedir, pero ¿Podrá ser esta tarde? Es porque tenía que entregar el trabajo entre ayer y el jueves y me gustaría mirármelo un par de veces para ver si tengo alguna duda.

Muchas gracias, XXXXX XXXXX eficiencia.

Enseguida que tenga el texto, acepto su respuesta! :)
Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.

Hola de nuevo,

Hace un par de minutos ya les he remito un mail al equipo de Justanswer para que le remitan el correo. Son dos archivos adjuntos con el mismo texto, en formato de word y pdf, por si quiere hacer los cambios que estime.

Son 22 hojas en formato letra "verdana" tamaño 12. Unas 18 páginas en formato "times", son 3 capítulos, más un 4º con las conclusiones y un breve bibliografía.

No dude en contactar conmigo por si tiene algún problema en la recepción y seguimos en contacto.

Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.

Buenas tardes,

Cuando pueda revise su dirección de correo, me comunican que le han enviado un mail con los archivos.

Saludos,
Cliente: escribió hace 4 año.

Lo he recibido correctamente, el trabajo esta muy bien.

Ahora debo dar a aceptar respuesta y ustedes automáticamente "se cobran" los servicios prestados? O yo debo hacer alguna actuación más?
Y una cosa más, si por lo que fuere yo tuviera alguna duda sobre el trabajo como lo debo hacer para contactar con usted?

Muchas gracias XXXXX XXXXX estar muy orgulloso del trabajo realizado.
Experto:  eduardolm escribió hace 4 año.

Buenas tardes,

Me alegro muchos que esté contento con el trabajo. Para cobrar por los servicios realizados basta que acepte una respuesta (43 dólares).

Después es opcional dejar una opinión del servicio prestado (positiva, negativa o neutra) y un bonus (propina)

Para futuros contactos en esta misma página estaré disponible, igual que ha hecho esta vez.

Saludos cordiales,
eduardolm, Licenciatura
Categoría: Derecho Laboral
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Experiencia: Licenciado en Derecho Diplomado en Escuela de Práctica Jurídica Con despacho profesional abierto
eduardolm y otros otros especialistas en Derecho Laboral están preparados para ayudarle

Opiniones de nuestros clientes:

 
 
 
  • Muchísimas gracias, me fue de mucha ayuda su respuesta. Alberto Alvarado Bogota, Colombia
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  • Me fue de gran ayuda. Captó inmediantemente mi problema y me ayudó a saber qué puedo hacer para solucionar mi problema. Ana Toribio Santa fe, Argentina
  • Los felicito por su respuesta tan profesional y por las cuatro Jurisprudencias que me envió, las que incluiremos como pruebas. Fernando Monterrey Nuevo León, México
  • Estoy muy satisfecho con la pronta respuesta que me han dado. Muchas gracias Guillermo Buenos Aires, Argentina
  • Excelentes sus comentarios. Definitivamente tiene razón.¡Gracias! María Fermín. Puerto Plata, Rep. Dom.
  • El tiempo de respuesta es excepcional, de menos de 6 minutos. La pregunta se respondió con profesionalidad y con un alto grado de compasión. Inés Santander
  • Quedé muy satisfecho con la rapidez y la calidad de los consejos que recibí. Me gustaría añadir que puse en práctica los consejos y que funcionaron la primera vez y siguen haciéndolo. Luis Málaga
 
 
 

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