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Psic Daniela Izzo
Psic Daniela Izzo, Psicólogo
Categoría: Psicología
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Experiencia:  Más de 26 años de experiencia en atención de niños, adolescentes y adultos.
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Disculpe, pero es lo mismo que me dijo mi doctro al que ya

Pregunta del cliente

Disculpe, pero es lo mismo que me dijo mi doctro al que ya no le confio, pues todo lo arregla con mas pastillas, en verdad quiero saber porque no puedo dormir
Enviada: hace 6 año.
Categoría: Psicología
Experto:  Psic Daniela Izzo escribió hace 6 año.
He leído su pregunta anterior y las respuestas que le dieron los médicos.

El trastorno de sueño que ud tiene merece ahora ser abordado desde dos puntos de vista.

Evidentemente un trastorno del dormir habla de una alteración en su vida emocional, la cual puede estar quizás no manifestándose en otro tipo de síntomas, salvo en la dificultad para conciliar el sueño, un elevado número de despertares, un sueño intranquilo,y la consiguiente somnolencia que ud tiene durante el día.

Uno de los pilares del tratamiento es el psicológico; en este sentido, es muy adecuado que ud haga una consulta personal con un psicólogo, y le explique lo que le está pasando, desde cuándo, y se haga un análisis de su personalidad, abordando los aspectos emocionales que están afectados en ud en este momento de su vida: qué cosas le están inquietando y/o angustiando,qué motivos de preocupaciones tiene, qué situaciones sin resolver hay, tanto a nivel personal, como familiar, laboral, en sus relaciones interpersonales.

Hay que indagar en su historia para comprender cuáles de sus expectativas de vida no han sido satisfechas, qué proyectos aún tiene pendientes, qué intereses y motivaciones tiene para vivir, etc.

Junto a su terapeuta, ud podrá ir analizando su persona, determinando elementos que haya que modificar, posibilidades concretas de lograrlo y luego, en función de todo el diagnóstico situacional y personal, definir una estrategia de tratamiento que a ud le ayude a ir dando esos pasos necesarios para mejorar su calidad de vida, disminuyendo la ansiedad, y por tanto, pudiendo revertir esa alteración en la conducta de sueño.

Le sugiero que si es posible, mantenga alguna actividad física durante el día, como algún deporte, alguna caminata,un plan de ejercicio físico controlado; de ese modo, ud está canalizando energía, se distiende de manera considerable y al mismo tiempo,disminuye la tensión, el organismo se va sintiendo cansado y muy frecuentemente es posible conciliar el sueño con más facilidad.

Intente estar en actividades que le hagan sentirse gratificada durante el día,y trate de disfrutar de las tareas que hace por obligación.

Es saludable para ud que no se aisle en su casa, sino que trate de mantener una vida social lo más fluida posible: converse con amistades o personas de confianza, haga una salida juntas, compartan una ida al teatro, cine, en fin , lo que esté dentro de sus posibilidades.

El otro de los pilares del tratamiento de su trastorno de sueño es el de los fármacos.
Si ud no está conforme con el modo en que su médico la está tratando, vea qué posibilidades tiene de hacer una consulta con otro psiquiatra.

Es fundamental que respete las indicaciones de su médico en cuanto a el fármaco y las dosis indicadas. No interrumpa el tratamiento por su propia cuenta. Pero haga los controles periódicos, para ir dando cuenta al médico de los efectos que va logrando; él sabrá los ajustes que corresponda hacer.

Ambos tratamientos, tanto el de los fármacos como el psicológico son muy necesarios y complementarios en su caso. El hecho de que haga uno no quiere decir que el otro deba dejarlo.

Ud podrá ir mejorando su estado de salud emocional, y por cierto se sentirá más animada y dispuesta para enfrentar las exigencias de cada día, en tanto mantenga sus tratamientos y paulatinamente vaya viendo los resultados.

No se desanime.
Es posible que ud mejore.
Téngase confianza.

Agradezco sus preguntas.
Si estas sugerencias le son de utilidad, por favor marque Aceptar.

De ese modo, recibo la valoración que me corresponde como profesional de Salud Mental por haber asistido su consulta en este sitio.
Quedo a su disposición, en caso de que ud necesite plantear alguna otra inquietud.
Un saludo para ud.
Es importante que haya un ajuste en la medicación
Psic Daniela Izzo, Psicólogo
Categoría: Psicología
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Psic Daniela Izzo y otros otros especialistas en Psicología están preparados para ayudarle
Experto:  ismaelmd escribió hace 6 año.
Hola, el insomnio puede ser consecuencia de los efectos de sustancias, fármacos o tóxicos, o de una enfermedad orgánica, de un trastorno mental, de un trastorno de sueño relacionado con la respiración (apneas de sueño). En estos casos, se denomina insomnio secundario. Se habla de insomnio primario cuando no está asociado a otra causa, tratamiento o enfermedad.

La descripción del insomnio incluye el malestar nocturno por no poder dormir satisfactoriamente, y también las consecuencias durante la actividad diurna: irritabilidad, falta de concentración, somnolencia. Puede darse un deterioro de la actividad laboral, social, o de otros ámbitos de la vida de las personas. A su vez, el insomnio en sí mismo puede producir otras enfermedades como la depresión o cefaleas.


¿Cuáles son los síntomas?
El insomnio es más frecuente en mujeres, y se hace más frecuente a medida que aumenta la edad. Afecta a la actividad diaria al producir cansancio, dificultad de concentración y menor rendimiento, tanto físico como intelectual.
Se suele acompañar de otros síntomas como:
Nerviosismo, tensión, ansiedad. Preocupaciones personales, familiares, por relaciones sociales a la hora de acostarse.
Antecedentes previos de depresión, rasgos obsesivos o compulsivos, u otros síntomas relevantes de tipo psicopatológico.
Síntomas de piernas inquietas u otros movimientos automáticos.
Cambios en los horarios habituales de dormir y levantarse.
Ronquidos u otros síntomas de apnea de sueño.
Síntomas o antecedentes de abuso de consumo de alcohol u otros tóxicos.
Uso actual de medicamentos (diuréticos, antihipertensivos,…).
Otras enfermedades.
Condiciones ambientales: ruido, temperatura excesiva o muy fría,…
Hábitos dietéticos (consumo de café, alcohol,…), sobre todo en la cena.
Realización de ejercicio físico excesivo durante el día.
Actividad laboral intensa o estresante…
Se suele diferenciar, según su duración, en:
Insomnio Transitorio. Duración de dos o tres días.
Insomnio de Corta Duración. Dura más de dos o tres días, y menos de tres semanas.
Insomnio Crónico. Duración mayor de tres semanas.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se realiza en base a la exploración y la entrevista clínicas. Si el paciente duerme con otra persona, es importante recabar información de ésta, para conocer mejor cómo transcurre la noche y los factores del entorno que pueden estar influyendo. Es muy importante descartar la existencia de enfermedades o problemas que lo estén provocando, para lo cual puede ser necesario realizar estudios complementarios. En determinados casos, puede necesitar un estudio especializado en unidades del sueño.

¿Cómo se trata?
Las primeras medidas a adoptar si se padece insomnio es adquirir unas buenas pautas y hábitos de actividad, horarios, dieta y ritmo de vida que facilitan el sueño.

Las siguientes indicaciones relacionadas con el estilo de vida y con el medio ambiente, le ayudarán a conciliar y mantener un sueño reparador:

No consumir cafeína desde 6 horas antes de acostarse.
Evitar fumar, así como ingerir alcohol como mínimo dos o tres horas antes de acostarse.
No realizar ejercicio físico en exceso, ni actividades estimulantes, antes de acostarse.
Practicar con regularidad ejercicio físico moderado.
No realizar cenas copiosas, y no ingerir grandes cantidades de alimentos y/o líquidos antes de irse a dormir.
No ir a la cama con hambre ni sed.
Usar un colchón adecuado.
Mantener un ambiente agradable: 23Cº, sin ruido, con poca luz …
No mirar la hora.
Este procedimiento se ha mostrado insuficiente por sí sólo, pero es útil en combinación con otras terapias psicológicas basadas en el control de estímulos. Consiste en una serie de pautas conductuales dirigidas a reducir las conductas incompatibles con el sueño a la hora de irse a dormir, y a regular el ritmo sueño-vigilia. El objetivo fundamental de estas pautas es que se establezca una asociación entre los estímulos presentes en la habitación y la generación del sueño. Consta de las siguientes instrucciones, que deben seguirse estrictamente para que resulten eficaces:
Usar la cama sólo para dormir (reposo ocasional, actividad sexual,…). No se permite televisor, teléfono, radio, comer, leer… en la cama.
Irse a la cama sólo cuando se sienta sueño.
Conviene realizar antes de dormir alguna actividad de desaceleración, es decir, que no requiera mucho esfuerzo ni concentración (no lecturas densas ni trabajo).
Establecer una rutina para antes de acostarse y realizarla cada día, y siempre en el mismo orden (tomar algo caliente, leer un rato, lavarse los dientes, ir al baño…).
Si no se concilia el sueño en 30-45 minutos aproximadamente, salir de la cama y de la habitación, y hacer una actividad relajante y monótona hasta sentir sueño, y sólo entonces volver a la cama; no antes. Repetir si es necesario.
Levantarse siempre a la misma hora.
No hacer siestas durante el día.
Los cambios de ritmo y hábitos de vida citados pueden acompañarse, en especial en personas con altos niveles de actividad física y cognitiva tanto durante la noche como durante el día, en situaciones de estrés, de presión, de excitación…con la realización de ejercicios de relajación. Hay distintos métodos de relajación como la relajación progresiva, el entrenamiento autógeno, la meditación o el entrenamiento en imaginación.

El objetivo de la relajación es conseguir niveles profundos de relajación muscular de forma rápida y sencilla en el momento de irse a dormir, para facilitar el sueño. Requiere un entrenamiento más o menos largo (se estima en cuatro semanas, o más para pacientes ancianos), durante el cual se aprende progresivamente a identificar el nivel de tensión muscular en las distintas partes del cuerpo, y a relajarse. El entrenamiento consiste en ejercicios de tensión-relajación de grupos musculares, pequeños primero y más grandes después.