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cabreraclaudio
cabreraclaudio, Doctorado
Categoría: Psiquiatría
Clientes satisfechos: 3732
Experiencia:  Doctor en Medicina por la Universidad de Alcalá. Especialista en Psiquiatría y en Psicoterapia
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cabreraclaudio está en línea ahora

Aspectos multiculturales de los trastornos disociativos.

Pregunta del cliente

 Aspectos multiculturales de los trastornos disociativos.
Enviada: hace 4 año.
Categoría: Psiquiatría
Experto:  cabreraclaudio escribió hace 4 año.
Estimado Cliente:

Le adjunto información correspondiente a un curso de psiquiatría transcultural, espero le sea de ayuda.

Los cambios sociales vividos en los últimos años en España tienen como uno de los elementos principales la inmigración, pasando de ser un país de emigrantes a ser un receptor de inmigración y esto, en un corto espacio de tiempo.
En los últimos años, España ha acogido a más de tres millones y medio de personas procedentes de países extracomunitarios. Tenemos medio millón de personas procedentes de Ecuador; medio millón de Marruecos; 200.000 de distintos países de América Latina, de Rumania, otros países de Europa del este y África. Esta nueva configuración demográfica nos obliga a cambiar nuestra aproximación al paciente, no sólo por el problema idiomático, sino también por entender y hacernos entender, por establecer la relación entre el profesional sanitario y el paciente adecuada y necesaria para poder abordar el problema del paciente que acude a urgencias.

La psicopatología de la inmigración se inscribe de un contexto más amplio, el de la llamada psiquiatría cultural, una especialidad de psiquiatría que se ha desarrollado en los últimos 20-25 años y que intenta definir el impacto de la cultura en el diagnóstico y tratamiento de las alteraciones psiquiátricas, de los trastornos mentales.

Solamente un tercio de los pacientes que presenta algún tipo de trastorno psicótico será diagnosticado como enfermo mental. Eso quiere decir que una importante cantidad de pacientes fluctúan entre ser diagnosticados o no, circunstancia que depende no sólo de la patología que padece, sino también de la tolerancia de la cultura que los recibe. En definitiva del choque cultural que se produce cuando entran en relación los síntomas con la aceptación cultural.

El manejo psiquiátrico de los inmigrantes ha pasado de ser una curiosidad intelectual para la Salud Mental de hace doce o quince años, a convertirse en una verdadera necesidad. En este sentido existen cuatro puntos que la persona que va a tratar o participar del tratamiento de estos pacientes, no puede eludir:
- La barrera del lenguaje, un problema muy importante en poblaciones específicas.
- La disposición por nuestra parte de una información cultural mínima acerca de las poblaciones sobre las que estamos trabajando.
- Las consideraciones de que la sensibilidad y la empatía cultural son ingredientes necesarios para el trabajo clínico.
- El afrontar cuidadosamente algunos dilemas del diagnóstico y tratamiento, no pasar por alto sobre ellos, que es lo que se suele hacer, sobre todo si uno tiene poco tiempo y muchos pacientes como ocurre en urgencias.



CONCEPTOS EN PSIQUIATRÍA TRANSCULTURAL:

Etnia, raza, cultura y competencia cultural.
Etnia: Conjunto de personas con una tradición cultural común simbolizada por un nombre que la identifica, apoyada generalmente por una historia, lengua y territorio. Se calcula que existen unas 10.000 – 15.000 etnias distintas.

Raza: Subtipo físico de una especie, animal en general y del hombre, en particular. Diferenciar etnias supone diferenciar matices culturales, mientras que diferenciar razas se hace a través del soporte físico. Entre las diferentes razas existen variaciones morfológicas (biotipo, color de la piel, distribución enzimática, tipo de pelo, estructura ósea). El número de razas descritas varían entre 4 y 41, según las publicaciones.
La antropología actual desecha la utilidad del concepto de raza en base a las siguientes premisas:

Existen evidencias de un origen común en unos cuantos troncos seguido de cambios migratorios que aumentaron la variabilidad.
Las diferencias biológicas a menudo son mayores entre los individuos de una misma raza que con los de razas diferentes.
No hay evidencias que apoyen la atribución de caracteres psíquicos significativos en base a las diferencias raciales, sino que son fruto de la interacción entre lo biológico y lo cultural.
Cultura: Conjunto aprendido de tradiciones y estilos de vida, socialmente adquiridos, de miembros de una sociedad, incluyendo ciertos modos pautados y compartidos de pensar sentir y actuar.
Debemos incluir la idea de que la cultura no es una categoría estática que define un grupo cerrado, si no que cuenta con elementos o características individuales. Una cultura se compone de todos aquellos elementos del proceso de socialización de una persona que determinan su modo de ver el mundo y situarse ante él, su sistema de creencias y relaciones, su concepción de las normas, derechos y deberes con los demás.
A efectos psiquiátricos suele entenderse por cultura “el significado, los valores y las normas de conducta que se aprenden y transmiten en una sociedad dominante y dentro de sus grupos sociales”. La cultura es pues, un sistema de significados que se enseña y se aprende y que actúa como plantilla de funcionamiento, mediante patrones de percepción, interpretación y comportamientos. Condiciona tanto cogniciones, sentimientos y percepción de uno mismo por parte del individuo; como los procesos de diagnóstico y tratamiento psiquiátrico.
Competencia cultural: Debe entenderse como el conjunto de conductas, actitudes, aptitudes y políticas que permiten al sistema, dispositivo y/o individuo funcionar de modo eficaz con los pacientes y comunidades de origen culturalmente diverso.
La competencia cultural debe ser el objetivo principal de la psiquiatría trascultural. No debe limitarse a una serie de “recetas” o un “manual de usuario”, ni quedarse en una mera habilidad técnica o una base de conocimientos; sino que debemos plantear la competencia cultural desde un modelo dimensional en el que encajemos conocimientos (qué hay que saber), habilidades (qué hay que saber hacer) y actitudes (cómo hay que ser y estar).

Cultura alocéntrica e ideocéntrica.
Existen diferencias culturales en el concepto del Yo, en las culturas no centradas en el individuo (alocéntricas), las personas no pueden entenderse si no es en relación con los demás. La persona se define por su modo de interaccionar con el medio y no por las propiedades que le caracterizan de forma individual.
Cuando a un individuo se le pide que se describa rápidamente, encontramos diferencias a este nivel entre las culturas occidentales y no occidentales. En el medio occidental las personas se definen en términos abstractos,”soy una persona que ayudo a los demás”, “soy una persona a la que le gusta relacionarse”; en las culturas no occidentales, las definiciones son situacionales, de tipo “cuando estoy con los compañeros de trabajo, soy una persona que ayuda”, “si estoy con mis amigos, soy un buen conversador”. En un estudio realizado en China, un 80% de las personas incluidas no entendían que se les preguntara por su forma de ser si no se explicitaba en qué contexto.

Podemos pues concluir que las personas pertenecientes a culturas alocéntricas (centradas en el grupo) se entienden a sí mismos dentro de un contexto de relaciones sociales, lo que lleva a constructor interpersonales de la personalidad. Mientras que en sociedades ideocéntricas (con mayor lealtad al individuo) los rasgos de la personalidad son más definidos y estables.



EL PROCESO DE ADAPTACIÓN AL PAÍS ANFITRIÓN:

Este proceso conlleva la pérdida de elementos muy significativos en la vida de todo emigrante como son la familia, amigos, situación social, identidad nacional (representada por el idioma, la cultura, la tierra…), que hace que el inmigrante se vea sometido a una serie de procesos de estrés.

La capacidad del individuo de seguir sintiéndose él mismo en la sucesión de cambios forma la base de la experiencia de identidad, pero puede haber un límite de cambio tolerable, más allá del cual la identidad se podría dañar irreparablemente. El inmigrante, en su lucha por la autopreservación, necesita conservar elementos de su cultura.

Todo emigrante se ve sometido a una serie de procesos de duelo por experimentar la pérdida de elementos muy significativos de su vida, conocido como duelo migratorio.
Este proceso de adaptación está condicionado por varios factores:
- La semejanza de las culturas, que reduce el choque cultural.
- La receptividad de la cultura anfitriona.
- La personalidad del individuo.
- La edad el individuo:

La mejor edad para marchar es la del adulto joven que, en general, se haya en plenitud de facultades, no ha tenido tiempo aún de padecer muchos duelos previos y no se haya inmerso en separaciones complicadas como las que viven quienes dejan atrás hijos pequeños o padres ancianos o enfermos. Asimismo posee gran capacidad de adaptación.
Desde la perspectiva de la emigración de los niños es obvio que los niños tienen una gran capacidad de adaptación. Sin embargo esto es un arma de doble filo ya que son muy influenciables; si viven la migración en un contexto familiar o social de fuertes tensiones, pueden quedar marcados negativamente desde el punto de vista psicológico.
Los adolescentes suelen realizar una asimilación de la cultura del país receptor, que conlleva problemas con los padres, quienes mantienen la cultura de origen observándose fenómenos de integración o coexistencia.
En el caso de los ancianos, la situación es particularmente problemática, ya que con los años disminuye tanto la capacidad de adaptación como la autonomía personal, capacidades básicas en una situación como la migración en la que se requiere hacer frente a muchos contextos nuevos, con frecuencia escasos de medios.
Dentro de las familias, los miembros de ellas se adaptan a diferente ritmo, los niños lo hacen rápidamente por su facilidad para adquirir el idioma y la cultura. Por el contrario, el resto de la familia se convierte en la “conciencia étnica”, intentando preservar las tradiciones como una forma de identidad personal.
Una vez instalados en el país que los recibe, los emigrantes pueden seguir varias pautas de comportamiento:

Integración: es la pauta óptima, consiste en adquirir la cultura del país sin perder la propia, el individuo se maneja de forma adecuada con ambas culturas. Exige un esfuerzo enorme y es difícil de conseguir; si bien, cuando lo hace es muy enriquecedor, tanto para el inmigrante que se integra como para las personas que le rodean en el nuevo país.
Asimilación: la persona renuncia a su propia cultura de origen y adquiere usos y costumbres de la sociedad que le acepta e incluso los hipertrofia.
Coexistencia: es como su “pequeño país dentro de otro”; mantiene su cultura sus usos y costumbres, su red social reconstruida a base de contactar con personal de su mismo país de origen y se mantiene como aislado, encapsulado dentro del país que le recibe, a veces sin ni siquiera aprender la lengua, manteniendo una red social interna entre ellos.
Marginación: Se produce cuando el inmigrante no entra, no capta, no comprende la nueva cultura, rechaza o no es capaz de integrarse, de entender, de participar de la cultura que le recibe, sin ser capaz de mantener sus raíces, es “el desarraigado”, con altos niveles de estrés.
Rechazo: es el más peligroso, en muchos casos consecuencia de una evolución natural de la marginación. Se produce por dos vertientes: la del propio inmigrante, que utiliza una crítica activa hacia todo lo que le ofrece la nueva cultura, “rechaza lo que no entiende”; y la de la nueva cultura y el entorno social del país que le recibe.
La aculturación es el proceso que implica la resocialización y la transición desde la cultura de origen a determinados aspectos de la cultura del país de acogida. El concepto de estrés por aculturación se refiere a una situación en donde la fuente de dicho estrés proviene de este proceso de resocialización y, más concretamente, de las supuestas incompatibilidades culturales y conflictos sociales que surgen durante el proceso de asentamiento social.
Ante todas estas diferentes situaciones de estrés se debe de tener en cuenta que no se trata solamente de diagnosticar y tratar, sino también de prevenir y ayudar a la persona de otra cultura con la que se establece el contacto. Se trata de ayudarles a integrarse.

· El proceso de inmigración como causante de patología psiquiátrica.
Los datos disponibles son muy contradictorios a este respecto. Tradicionalmente se pensaba que los individuos capaces de huir de un entorno empobrecido y hostil, eran los mas sanos y capacitados, por lo cual existía un cierto proceso de selección positiva en los procesos migratorios; sin embargo, en los años 70 estudios realizados en Gran Bretaña y Dinamarca, apoyaban la hipótesis de la selección negativa en la emigración: los enfermos eran los que más emigraban, ya que las cifras de esquizofrenia entre los inmigrantes eran mayores que las de sus países de origen; igual ocurre con los datos sobre el suicidio y la salud mental en general, los datos son contradictorios.
Estudios recientes no concluyen que la emigración per se produzca un incremento del riesgo de padecer enfermedad mental de forma clara, si no que dicho riesgo depende, al menos en parte de las experiencias traumáticas sufridas durante el proceso migratorio.



PRINCIPALES PATOLOGÍAS EN LA POBLACIÓN INMIGRANTE. VARIACIÓN CULTURAL DE LAS PRESENTACIONES CLÍNICAS.

Principales patologías psiquiátricas en la población inmigrante

Trastorno por estrés postraumático.
Trastornos afectivos.
Somatización.
Trastornos psicóticos
Trastornos de personalidad



Trastorno por estrés postraumático.
El TEPT se define por los siguientes criterios:


TEPT (resumen de criterios C.I.E.-10 y D.S.M.-IV)
La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático.
El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través de recuerdos intrusivos, sueños recurrentes, sentimientos de revivir la experiencia traumática o malestar psicofisiológico intenso al exponerse a estímulos que recuerdan el trauma.
Evitación persistente de los estímulos asociados al trauma.
Síntomas de hipervigilancia (arousal) e hiperactivación como alteración del sueño, irritabilidad, dificultad para concentrarse o sobresaltos.
Embotamiento afectivo
Los síntomas duran más de un mes y producen malestar psicológico o deterioro sociolaboral significativo


Este trastorno se considera la patología más específicamente relacionada a algunos grupos de población inmigrante, sobre todo a refugiados. Si bien tiene una prevalencia en torno al 8% de la población, cuando se consideran grupos de en situación de riesgo, como son los inmigrantes, las cifras oscilan entre un 35-50% de los expuestos
Tiene que ver con frecuencia con circunstancias de represión política y social, tortura, catástrofes naturales, guerras, etc. a las que los inmigrantes se han podido ver sometidos en su país de origen. A parte de estas circunstancias, también figuran como acontecimientos traumáticos experiencias como la discriminación racial, desempleo, relación con oficiales de inmigración, etc…



Trastornos afectivos.
Introducción
Se acepta que los inmigrantes presentan mayores tasas de depresión y trastornos de ansiedad que grupos con idénticas características sociodemográficas de su país de origen o la cultura anfitriona. La razón principal serían los procesos de adaptación y las dificultades ambientales ligadas a la emigración.
La depresión en los inmigrantes posee características específicas vinculadas, por un lado a las situaciones de estrés y de duelo que se vive en la migración; y por otro, a las características de la cultura de origen de los inmigrantes que moldean la expresión de la sintomatología psiquiátrica.
La clínica de los trastornos depresivos en los inmigrantes se caracteriza por estar condicionada por dos grandes factores:

Las vivencias de la migración: la elaboración del duelo migratorio. Si se elabora de modo inadecuado da lugar a alteraciones psicológicas.
La interpretación que desde la cultura de origen del paciente se hace del trastorno mental.
Desde la perspectiva de la sintomatología de la depresión en los inmigrantes habría que señalar algunos aspectos diferenciales:

Hay menos sentimientos de culpa que en la cultura occidental. Este sentimiento está muy desarrollado en la cultura occidental (con un origen en la tradición religioso-cultural del pecado original).
Hay más somatizaciones: las culturas no occidentales no separan tanto el cuerpo de la mente.
Ansiedad y depresión
La mayoría de los datos que tenemos provienen de estudios realizados en EE.UU; en éstos se recoge que tanto en el caso de la ansiedad como de la depresión en pacientes inmigrantes (principalmente población afroamericana) son frecuentemente sobrediagnosticados como psicosis. Los enfermos con trastorno de angustia y agorafobia presentan en ocasiones alucinaciones e ideas delirantes que son interpretados como psicosis. Debido a este sobrediagnóstico, se les pautan antipsicóticos y se les ingresa más frecuentemente en hospitales psiquiátricos de forma involuntaria. Posiblemente este hecho refleja un sesgo cultural de connotaciones racistas seguramente porque en estos pacientes son más frecuentes los rasgos paranoides y la suspicacia en la presentación de los trastornos afectivos.
En culturas como la latina y la mediterránea el sentimiento depresivo se expresa a veces como “nervios” o “dolor de cabeza”; en culturas asiáticas y china como debilidad, cansancio o falta de equilibrio; en el medio oriente como “problemas del corazón”; o en algunas culturas incluso puede interpretarse como “miedo a estar embrujado”, sensaciones de “calor en la cabeza”, sensaciones de hormigueo debidas a gusanos u hormigas o sensaciones intensas de estar siendo visitado por los muertos.
Este tipo de experiencias hay que diferenciarlas de las alucinaciones o de las ideas delirantes que pueden formar parte de un episodio depresivo mayor con síntomas psicóticos.
En relación con las crisis de angustia, algunas culturas pueden experimentar los síntomas por un intenso temor ante la brujería o la magia.

Síndrome del inmigrante con estrés crónico múltiple (Síndrome Ulises)

Desde la perspectiva específica de la clínica de la depresión y ansiedad en los inmigrantes habría que señalar la existencia de una patología propia denominada Síndrome del inmigrante con estrés crónico múltiple o, también, Síndrome de Ulises

"Ulises pasaba los días sentado en las rocas a la orilla del mar, consumiéndose a fuerza de llanto, suspiros y penas, fijando sus ojos en el mar estéril, llorando amargamente”

Este síndrome hace referencia a las innumerables dificultades y peligros que, lejos de su familia, tuvo que afrontar este héroe de la mitología griega.

CARÁCTERÍSTICAS DEL SÍNDROME DE ULISES



Las características son:

Estrés crónico: dura más de 3 meses, incluso puede tener una duración de años.
Estrés múltiple: los estresares que darían lugar a este síndrome serían fundamentalmente:
Estresores de tipo familiar: soledad, lejanía de familia, dejar hijos pequeños o padres enfermos…
Estresores relacionados con la posición social: problemas para regularizar su situación de inmigrante, explotación laboral, infravivienda…
Estresores relacionados con los peligros para la integridad física y la salud: haber padecido situaciones de riesgo para la supervivencia como viaje migratorio peligroso -en patera, camiones-, situación de infravivienda, malas condiciones higiénicas.
Estrés por la sensación de no ver salida a su situación, lo cual incrementa la vivencia de estrés.
Estrés de gran intensidad: se parece en algunos aspectos al del trastorno de estrés postraumático. Hay vivencias muy dolorosas en relación con situaciones difíciles que han vivido.
Estrés que se acompaña de una muy deficitaria red de apoyo social.
La sintomatología de esté síndrome abarcaría cuatro áreas:

Área depresiva: fundamentalmente con síntomas de tristeza y tendencia al llanto. Sin embargo, sigue habiendo interés por hacer cosas y hay pocos sentimientos de culpa.
Área ansiosa: ansiedad, pensamientos recurrentes e intrusitos, irritabilidad e insomnio.
Área somatomorfa: cefaleas, fatiga y molestias osteoarticulares.
Área disociativa: desorganización, desrealización, confusión temporoespacial y déficit de atención y memoria.
A esta sintomatología se le añade, en bastantes casos, una interpretación planteada desde la propia cultura de los inmigrantes, que entiende los síntomas desde la perspectiva mágica del “mal de ojo”, la brujería, etc. Es muy frecuente que el inmigrante, ante tantos problemas, nos diga que tanta mala suerte sólo puede ser debida a que es víctima de la magia.

Somatización.
Se define como la expresión del malestar psicológico en forma de síntomas somáticos. Aunque se acepta que la somatización presenta una prevalencia similar en las diferentes culturas, los emigrantes la presentan con más frecuencia. Se han sugerido varios factores para explicar este hecho:

Normas culturales de supresión del afecto: En algunas culturas (asiática, soviética) la enfermedad mental está estigmatizada de forma, entendiéndose los problemas emocionales como asuntos personales triviales que no merecen atención.
Falta de un marco semántico conceptual para expresar o conceptualizar los afectos: al no disponer de recursos simbólicos para atenuar la activación estresante del organismo estaría más dispuesto a la disfunción.
Conceptos médicos tradicionales que integran con mayor intensidad las funciones de la mente y el cuerpo.
El estigma social y el papel de la culpa, la vergüenza en la represión a la hora de expresar el sufrimiento psicológico.
Diferencias socioeconómicas o educativas.
Los síntomas somáticos sirven como idioma cultural de distrés en muchos grupos culturales y, en muchas ocasiones no indican una enfermedad ni un trastorno ni son indicación de psicopatología, sino simplemente una expresión cultural codificada de malestar, un medio de expresar su descontento social o una condensación simbólica de sus conflictos intrapsíquicos. Si estos síntomas son malinterpretados por el clínico pueden llevar al uso de procedimientos diagnósticos innecesarios o a un tratamiento inapropiado.

Trastornos psicóticos.
No esta claro que las tasas de trastornos esquizofrénicos en la población inmigrante sean mayores que las que tenemos en la población de origen y en la población huésped. Los primeros trabajos con población antillana en Londres, así lo reflejaban, pero estudios posteriores no han corroborado esta hipótesis, incluso alguno ha presentado datos contrarios. No obstante si hay un mayor consenso a la hora de marcar diferencias, así presentan mayor proporción de ingresos involuntarios, así como una mayor implicación de la policía y las autoridades judiciales., utilización de medicación antipsicótica parenteral y utilización de medidas de contención. Existen numerosos estudios intentan explicar la mayor incidencia de psicosis en los inmigrantes, si bien los resultados no han demostrado una gran consistencia:

Suposición de que los países de origen tienen tasa más altas de esquizofrenia. Esta hipótesis tiene una escasa base biológica que la sustente, ya que la prevalencia de la esquizofrenia es bastante estable, más allá de razas, países, clases sociales, etc…
Problemas obstétricos como desencadenantes, ya que la enfermedad aparece más consistentemente en la segunda generación de inmigrantes; no obstante, la hipótesis obstétrica tiene escasa consistencia.
La esquizofrenia o aquellas circunstancias que facilitan la vulnerabilidad para padecerla, podrían estar relacionada con la inmigración; según este supuesto, la emigración produce estrés y este estrés aumenta la incidencia de esquizofrenia.
Selección negativa de individuos predispuestos y experiencias psicosociales adversas relacionadas con la inmigración; si bien otras hipótesis habla de una selección positiva, siendo los individuos con mejores aptitudes personales, los que se “embarcan en la aventura” de la emigración.
Existe una hipótesis que apunta a que estemos llamando trastornos esquizofrénicos a cosas diferentes en una población y en otra.
La presencia de tantas teorías, las dificultades para aceptar una de ellas y la ausencia de explicaciones desde el punto de vista biológico, hace necesario tener en cuenta la formulación cultural; desde esta perspectiva podemos apuntar otras razones:

La mayor frecuencia de creencias en aspectos religiosos y espirituales, que se relacionaría con una supuesta mayor frecuencia de alucinaciones y delirios en algunas poblaciones.
La exposición continua a la discriminación y al racismo que puede incrementar los “niveles normales de paranoia” en individuos sanos.
Errores de diagnóstico motivados por los prejuicios de los profesionales pertenecientes a culturas ajenas, de forma que tenderían a etiquetar como psicóticos síntomas no habituales en la cultura occidental.
Trastornos de personalidad.
Los trastornos de personalidad son patrones persistentes de formas de percibir, relacionarse y pensar sobre el entorno y sobre uno mismo que se ponen de manifiesto en una amplia gama de contextos sociales y personales. Por definición deben contextualizarse dentro del entorno social y cultural de la persona; sólo llegan al constituir un trastorno cuando son inflexibles y desadaptativos, causando un deterioro funcional significativo o un malestar subjetivo.
Esto va a diferir de forma significativa si comparamos por ejemplo una cultura occidental (de tipo ideocéntrica) con una oriental (alocéntrica), cuestionándose la universalidad de las estructuras de personalidad en aquellas en las que las características de un individuo se definen en función de su relación con los demás y no tanto según unos rasgos abstractos y duraderos inherentes a las personas.
Algunas características de los trastornos de personalidad en relación con los factores culturales son:

T.P. paranoide: algunos miembros de grupos minoritarios pueden mostrarse desconfiados y recelosos al incorporarse a una cultura, en relación con el desconocimiento o la percepción de rechazo social.
T.P. esquizoide: algunas personas sujetas a cambios en su ambiente cultural pueden ser calificados de distantes, fríos, indiferentes en las relaciones sociales y producirse un error diagnóstico con este trastorno de personalidad.
T.P. esquizotípico: las creencias relacionadas con brujerías, chamanismos, rituales religiosos u otras distorsiones cognitivas propias de una cultura pueden también confundirse con un trastorno de la personalidad.
T.P. antisocial: en ocasiones el comportamiento antisocial forma parte de una estrategia protectora de supervivencia.
T.P. histriónico: las normas para el comportamiento interpersonal, apariencia física y expresividad personal, están determinadas por factores culturales. Un patrón con excesiva emotividad y búsqueda de atención con un comportamiento seductor y el uso permanente del aspecto físico para llamar la atención, pueden ser características culturales, sin llegar a conformar un verdadero trastorno histriónico de la personalidad. Es importante evaluar el grado de deterioro o malestar clínico que genera.
T.P. Límite: La mayoría de los estudios demuestran que los trastornos límites son más frecuentes en los países altamente desarrollados. El aumento de la prevalencia de este trastorno en relación con la emigración hace pensar que el los países en vías de desarrollo existen factores culturales y sociales protectores que se diluyen con el proceso de aculturación al que se ve sometido el individuo.


MANEJO DE LOS RECURSOS DE SALUD MENTAL Y LA URGENCIA PSIQUIÁTRICA POR LA POBLACIÓN INMIGRANTE.

Numerosos estudios apoyan la hipótesis de que los pacientes inmigrantes o pertenecientes a minorías étnicas siguen itinerarios más negativos en el acceso a los servicios psiquiátricos que los individuos nativos. El término “itinerario negativo” significa que su forma de acceso a los servicios psiquiátricos es menos deseable que la de los ciudadanos del país. Suele implicar con mayor frecuencia la intervención de la policía, el ingreso involuntario y por vía judicial, y la rara derivación por un médico de atención primaria. También se ha observado que tienen mayor tendencia a abandonar el tratamiento psiquiátrico.
Respecto a la mayor o menor utilización de los recursos se Salud Mental y las urgencias psiquiátricas existen posturas opuestas, si bien la hipótesis de la infrautilización de los recursos es la más extendida:

MAYOR utilización de los servicios psiquiátricos por parte de los inmigrantes

Las consecuencias nocivas de la experiencia de migración, la discriminación y la aculturación.
Los psiquiatras emplean menos tiempo en la evaluación de estos pacientes.
Se utilizan dosis más altas de antipsicóticos.
Probabilidad 2-3 veces menor de recibir psicoterapia
Duración menor de los ingreso (mayor tasa de reingresos)
Peor asistencia en general


MENOR utilización de los servicios psiquiátricos por parte de los inmigrantes

Los inmigrantes tienen mayor probabilidad de ser enviados a una institución correccional que psiquiátrica (varones negros en EE.UU)
Los inmigrantes son más reticentes por miedo al tratamiento y a ser hospitalizados
Búsqueda de ayuda informal y redes de apoyo.
Utilización de medicinas alternativas


Existe un estudio realizado en Madrid entre los años 2003 y 2005, con un proceso de evaluación de asistencia y patología psiquiátrica de los inmigrantes en los distritos Centro y Arganzuela de Madrid, dos de los que acogen mayor población inmigrante, con un 22,57% de inmigrantes; entre las regiones de procedencia, destacan los países de América latina con más del 60% de la población inmigrante. Según los resultados, representando esta población casi un 20% de la total (19,34% según el padrón de 2003), tan sólo ocupaban el 15% de las visitas a urgencias. Al analizar los motivos de consulta, se esperaba que las reacciones con clínica ansioso-depresiva fueran las más frecuentes –tal y como ocurría en la población autóctona-; sin embargo, observaron que cuadros más graves, comos los estado de agitación, duplicaron prácticamente las cifras esperadas, y que cuadros derivados del consumo de tóxicos, autoagresiones e intentos de suicidio se presentaron con mayor frecuencia de la esperada a priori.
La explicación a estos datos la encontramos en el propio proceso de adaptación. Dicho de otra manera, los recién llegados priorizan sobre su salud otras necesidades como la vivienda, el trabajo, etc.; por este mismo proceso de adaptación, encontramos que patologías “sencillas”, propias de la adaptación, y con soluciones “fáciles”, dejadas a su evolución sin un correcto tratamiento, se complican frecuentemente con el abuso de sustancias o, simplemente con el agravamiento del problema.
La infrautilización de los servicios convencionales en relación con las diferencias culturales podría resumirse en que ciertos grupos de inmigrantes podrían tolerar niveles más graves de sintomatología antes de buscar ayuda; tras solicitarla, quizá no creerían en la eficacia de la ayuda profesional y recurrirían a redes informales de apoyo.



ABORDAJE EN URGENCIAS DEL PACIENTE CULTURALMENTE DIFERENTE.

Introducción
Si bien es imposible pedirle al clínico a la hora de realizar una evaluación psiquiátrica de urgencias a un paciente culturalmente diferente, que conozca extensamente la cultura del país de origen, es importante realizar una entrevista clínica en la que tengamos en cuenta los matices y las diferencias culturales. De forma sencilla, e integrado en la anamnesis de dichos pacientes, debemos tener en cuenta algunas consideraciones:

Las distintas culturas se acompañan de creencias y de prácticas fomentan o limitan radicalmente la expresión de psicopatologías concretas y determinan sus tratamientos.
Los trastornos mentales y la práctica de la salud mental tienen un componente cultural fundamental.
El uso de los recursos psiquiátricos y de salud mental por parte de los distintos grupos etnoculturales es muy diverso.
Inmersos desde el nacimiento en nuestra propia cultura, tanto el médico de atención primaria como los profesionales de salud mental que tratan con el paciente, así como el psiquiatra de urgencias, no suelen realizar un análisis cultural de su actividad. A pesar de que estamos familiarizados con la formulación bio-psico-social de los trastornos psiquiátricos, solemos resistirnos a profundizar en los aspectos culturales de los trastornos psiquiátricos porque su naturaleza nos resulta compleja y obviamos el beneficio clínico que podemos obtener, más aun en el ámbito de urgencias.

Elementos culturales de la formulación psiquiátrica en urgencias.
Además de los antecedentes personales, familiares y psiquiátricos, debemos incluir en la historia clínica un apartado en el que se recoja la perspectiva cultural del paciente y su demanda:



Modelos locales del malestar
Sentido y severidad cultural de los síntomas
Causas percibidas y modelos explicativos locales
Experiencias y planes de ayuda
Factores culturales relacionados con el entrono psicosocial y niveles de funcionamiento:

Estresantes sociales
Soporte social
Nivel de funcionamiento y discapacidad
Elementos culturales en la medición médico-enfermo

Evaluación cultural global (formulación general del caso)

En antecedentes personales:

Situación vital/Filiación cultural: país de origen, lengua, tiempo de residencia en el país anfitrión, situación de regularización de su condición de inmigrante, situación familiar y laboral.
Perspectiva cultural de los antecedentes psiquiátricos: implicaciones en el país de origen del diagnóstico de enfermedad mental, abordaje en el país de origen de la patología psiquiátrica, tratamientos previos.
En enfermedad actual:

Enfermedad actual desde la perspectiva cultural: valoración de las explicaciones culturales de la enfermedad (modelos locales del malestar, sentido y severidad cultural de los síntomas, causas percibidas y modelos explicativos locales, experiencias y planes de ayuda); así como de los factores culturales relacionados con el entrono psicosocial y niveles de funcionamiento (estresantes sociales, soporte social, nivel de funcionamiento y discapacidad).
Conclusión:

Elementos culturales en la medición médico-enfermo: podemos dedicar unas líneas a reflejar las dificultades o implicaciones surgidas en la interacción con el paciente culturalmente diferente.
Evaluación cultural global: Explicar de forma resumida, a través de la exploración cultural realizada, la impresión clínica y los posibles juicios diagnósticos, así como la orientación terapéutica.
Existen distintas propuestas para mejorar -de forma sencilla- el trabajo clínico, identificando e integrando los factores culturales relevantes en psiquiatría:

PROPUESTA PRÁCTICA PARA INTERGRAR FACTORES CULTURALES EN LA PSIQUIÁTRICA CLÍNICA

Conoce la información cultural básica, desarrolla la entrevista según el paciente y a tu manera
Detente ante dudas sobre aspectos culturales; pregunta empáticamente, haz un examen completo
Decide realizar una entrevista adicional u obtén más información si hay dudas que pueden comprometer el diagnóstico o el tratamiento
Organiza la información cultural como un condicionante clínico más; piensa como utilizarla para mejorar diagnóstico, tratamiento y manejo
Escribe y colecciona la experiencia de cara a nuevos casos


Un buen abordaje cultural desde el momento que el paciente es atendido en urgencias, es fundamental para el pronóstico de su patología; siendo imprescindible realizar con correcto abordaje psiquiátrico minimizando así los errores diagnósticos y optimizando la orientación terapéutica.

Cliente: escribió hace 4 año.

Mi pregunta no era sobre psiquiatría transcultural; conretamente decía: aspectos culturales de los trastornso disosiativos.

Me refiero concretamente, como ejemplos, los ya conocidos, amok (Indonesia), bebainan (Indonesia), latah (Malasia), pibloktoq (Arctico), ataque de nervios ( America Latina), y posesion (India).

Atte.

Olaf Holm

Cliente: escribió hace 4 año.
Volver a incluir en lista: Calidad de la respuesta.
No me refería a lo transcultural de la psiquiatría, sino a "aspectos multiculturales de los trastornos disociativos, o sea:Mi pregunta no era sobre psiquiatría transcultural; conretamente decía: aspectos culturales de los trastornos disosiativos. Me refiero concretamente, como ejemplos, los ya conocidos, amok (Indonesia), bebainan (Indonesia), latah (Malasia), pibloktoq (Arctico), ataque de nervios ( America Latina), y posesion (India). Me interesan los Latinos más que ninguno.
Atte,
Olaf Holm

JustAnswer en los medios:

 
 
 
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Los sitios web como justanswer.com/legal
...no dejan nada al azar.
El tráfico en JustAnswer ha aumentado un 14 por ciento...y hemos recibido 400.000 visitas en 30 días...las preguntas relacionadas con el estrés, la presión alta, la bebida y los dolores cardíacos han aumentado un 33 por ciento.
Tory Johnson, colaboradora de GMA sobre temas relacionados con el lugar de trabajo, habla sobre el "teletrabajo", como JustAnswer, en el que expertos verificados responden a las preguntas de las personas.
Le diré que... las pruebas que hay que superar para llegar a ser un experto son muy rigurosas.
 
 
 

Opiniones de nuestros clientes:

 
 
 
  • Muchísimas gracias a sus psicólogos. Me ayudaron mucho con sus respuestas. Yunuen Abshagen Richardson, EEUU
  • Muchísimas gracias a sus psicólogos. Me ayudaron mucho con sus respuestas. Yunuen Abshagen Richardson, EEUU
  • Sus respuestas han generado tranquilidad en mí y en mi familia. Muchas gracias. Robert W. Dempster Villa del Mar, Chile
  • Me siento mucho mejor y he notado una verdadera empatía con mi caso. Doris Garrido Quito, Ecuador
  • Resolvió mi duda y quedé tranquila de que lo que apliqué a mi familiar es lo correcto. Manuel Alegre Madrid, España.
  • Me siento satisfecha y más orientada con estas respuestas, pienso ir al especialista cuanto antes.... Martínez Buenos Aires, Argentina
  • El tiempo de respuesta es excepcional, de menos de 6 minutos. La pregunta se respondió con profesionalidad y con un alto grado de compasión. Inés Santander
  • Quedé muy satisfecho con la rapidez y la calidad de los consejos que recibí. Me gustaría añadir que puse en práctica los consejos y que funcionaron la primera vez y siguen haciéndolo. Luis Málaga
 
 
 

Conozca a los expertos:

 
 
 
  • Dra. AlejandraMartín

    Dra. AlejandraMartín

    Medicina/Psiquiatría

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    56
    Especialista en Medicina. Psiquiatría, Neuropsiquiatría.
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    cabreraclaudio

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    Doctor en Medicina por la Universidad de Alcalá. Especialista en Psiquiatría y en Psicoterapia
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    Dr Horacio Watman

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    Psiquiatra-Farmacólogo-Psicoterapeuta-Adicciones-Tabaquismo docente universitario,tutor de residentes. Colegiado en España,Francia y Argentina
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    Master Psiconeurofarmacologia. Psicoanalista.
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    Sergio Castillo

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