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Es posible demandar a un medico psiquiatra x negligencia

Esta respuesta ha recibido una valoración:

es posible demandar a un medico psiquiatra x negligencia medica pues hace años fui al hospital y me recetaron pastillas psiquiatras y de 75 kilos aumente hasta 120 kilos y ademas me salio un poco de senos y soy hombre
ademas esas pastillas me hacian tener mucho sueño en el dia y mucho cansancio
es posible demandar al medico y pedir un compensancion en dinero?
fui al hospital hermilio valdizan en lima

Hola para poder demandar necesita poder probar el efecto secundario de esas pastillas y que el medico no le informo de dichos efectos, es decir necesitaria un informe tecnico de que esas pastillas hacen que salgan senos y engorden y por otra parte tiene que pobrar que el medico que le receto las pastillas no le informo de sus efectos secundarios, recuerde si le hicieron o no firmar algun tipo de consentimiento en el hospital

Cliente: escribió hace 7 días.
hola esta comprobado q un efecto secundario es q salgan senos en hombres y engorden mucho en mujeres y hombres en usa demandaron en colectivo a la farmaceutica q fabrica esas pastillas y el juez en compensancion ordeno pagar millones de dolares, la pastilla se llama risperdal q es la marca y risperidona es el principio activo.
pues el medico no me informo q haga engordar ni salgan senos a los hombres, no me hicieron firmar ningun consentimiento en el hospital

INDEMNIZACION POR DAÑOS Y PERJUICIOS
LA NEGLIGENCIA MEDICA

La negligencia médica es una tema de actualidad pues frecuentemente vemos a través de los medios de comunicación noticias sobre algunos hechos, que en realidad es motivo de preocupación en la opinión publica.
Es un tema importante y que en nuestro país desafortunadamente no ha sido materia de un amplio desarrollo, sin embargo puede comprobarse que aparecen ciertos atisbos de estudio de esta disciplina denominada responsabilidad civil en general, con algunos casos de jurisprudencia.
También se le conoce como MALA PRAXIS, ERROR MEDICO O DAÑO MEDICO.
El principio denominado de no dañar a otros, mas que una norma jurídica, es una norma social, es una norma de convivencia y que ha sido recogida en el derecho privado peruano, como responsabilidad extra-contractual y responsabilidad contractual,
En consecuencia la responsabilidad es contractual o extra-contractual y el problema clave de la responsabilidad es el concepto de daños, de allí que algunos autores prefieren hablar en vez de responsabilidad civil, de responsabilidad de daños, porque es el elemento fundamental. A lo largo de la historia, el tema de la responsabilidad civil, ha ido variando desde la culpa y la negligencia, pero básicamente el tema de daño es el que domina actualmente el derecho a la responsabilidad civil.
El daño se produce cuando se deteriora, se lesiona o se origina la pérdida de un bien, ocasionando una lesión a un interés jurídicamente protegido.

EL DAÑO A LA PERSONA.
Es indudable que para que exista responsabilidad por negligencia médica debe existir el daño a la persona, porque lógicamente si no existe daño demostrable, evidente, no habrá responsabilidad civil que se le pudiera atribuir.
En cuanto a la definición del daño, existe jurisprudencia que establece que en nuestro sistema de responsabilidad civil, rige la regla según la cual el daño, definido este como el menoscabo que sufre el sujeto dentro de su esfera jurídica patrimonial o extra-patrimonial, el mismo que debe ser reparado o indemnizado.
El daño que puede recaer en el ámbito patrimonial o extra-patrimonial, y de acuerdo a este planteamiento los daños patrimoniales pueden ser: daño emergente y lucro cesante, y los daños extra-patrimoniales, daño moral y daño a la persona.
Nuestro trabajo se centra sobre los daños extra-patrimoniales, es decir por la naturaleza del tema que venimos tratando, nos referimos al daño a la persona y daño moral.
Como quiera que estamos tratando que estamos tratando la negligencia médica como responsabilidad contractual o extra-contractual, debemos advertir que en nuestro Código Civil considera en el capítulo relacionado a Inejecución de Obligaciones, el daño emergente, el lucro cesante y el daño moral, más no considera el daño a la persona, y no es que se trate de un vacío o deficiencia del código, sino que ha seguido la sistemática conceptual en el sentido de que el contrato es el acuerdo de dos o más partes para modificar o extinguir una relación jurídica patrimonial, desde luego el daño a la persona no es patrimonial.
Sin embargo dentro de la responsabilidad extra-contractual considera a los daños patrimoniales: Daño emergente, lucro cesante y los extra-patrimoniales: Daños a la persona y daño moral, Art. 1985 del Código Civil.
En la actualidad existe una nuevas tendencias en cuanto a la clasificación de los daños, la misma que aparece en un artículo en Gaceta Jurídica de Junio del 2000, por el Dr. Fernández Sessarego, en su artículo “Hacia una nueva sistematización del daño a la persona” en el que sostiene que el daño puede ser subjetivo que agravia o afecta al ser humano, a su vez considera que dentro de este se tiene al daño psicosomático, que puede tratarse de daño biológico o daño a la salud,
El daño biológico está constituido por la lesión ocasionada al cuerpo, a la persona o morfología, mientras que el daño a la salud se refiere a las consecuencias de la lesión en la fisiología o funcionamiento del sistema orgánico de una persona, es así que por ejemplo si un médico frente a una herida sufrida por una persona coció mal la herida, le dejó huellas en el rostro a consecuencia de una indebida suturación, lo que se le ocasionó es un daño biológico o morfológico, pero no le ocasionó daños fisiológicos que hayan alterado o modificado de alguna manera la fisiología del paciente.
Es cierto que el daño biológico puede causar un daño psicosomático, fundamentado en que el ser humano es una inescindible unidad sicosomático, y que el daño biológico trae como consecuencia inmediata y automática, la afectación en diverso grado de intensidad la salud del sujeto.
Sin embargo queremos afirmar por nuestra parte que sin discutir sobre la unidad sicosomática de la persona, sin embargo habrá daños somáticos que por su insignificancia no causen estrago alguno en la fisiología ni menos en la siquis de una persona, esto se producirá si es que la lesión biológica es importante, es decir la regla es que existe unidad sicosomática, pero también es cierto que existen casos que por su poca importancia, el daño biológico no afecte el ámbito psicológico de una persona.

Las dos vías para casos de Responsabilidad Médica.
Producido un caso de Negligencia Médica, existen dos vías en que la persona agraviada puede recurrir: Una vía penal y otra civil.
La vía penal busca la individualización del autor o autores del daño para la aplicación de una pena privativa de la libertad , y de una reparación civil que no dimensiona la magnitud del daño, ilícitos que se hallan contemplados en el Código Penal, pero esta vía no será motivo del desarrollo de nuestro tema.
La otra vía que desarrollaremos en la presente exposición es la vía civil, que frente a un daño en el cuerpo o en la salud de una persona, producida por un profesional de la salud, se persigue fundamentalmente una indemnización por el daño causado .

Obligaciones del Médico.
Como en todo contrato existen obligaciones y derechos que deben ser cumplidos por ambos contratantes, las obligaciones del médico serían las siguientes:
Aparte de la obligación del médico de atender a su paciente en forma diligente, oportuna y con profesionalismo, y la de guardar reserva sobre las dolencias y el tratamiento de su paciente, que son obligaciones obvias.
Una de las principales responsabilidades es la de formular su respectiva historia clínica , en donde se haga constar los antecedentes de la enfermedad y su sintomatología, diagnostico y tratamiento, documento que constituye la base para un examen posterior y poder determinar una probable negligencia del médico tratante.
Otra obligación es la AUTORIZACIÓN otorgada por el paciente , para que se le intervenga, salvo que se trate de situaciones de emergencia, porque ningún médico puede tocar el cuerpo de una persona sin contar con la autorización y el concurso de su voluntad, cuando se trata de casos normales, es decir de operaciones quirúrgicas en las que al paciente, se le está preparando para la intervención y puede otorgar esa autorización por él mismo o por algún pariente mas cercano, que puede ser el padre, la madre, su cónyuge, el hijo mayor de edad, etc.
Pero esta autorización que se ha convertido en un documento rutinario en clínicas y hospitales, que incluso se firma en blanco, tiene gran importancia, porque en él se debe hacer constar a quien se le autoriza a realizar la intervención, consignando claramente quien será el médico cirujano que va a operar, y la parte del cuerpo sobre el que se va a actuar, vgr. apendicitis, hernia inguinal, etc.
Por otro lado la doctrina, considera que el Médico está en la obligación de informar al paciente de su enfermedad, de su tratamiento, de las consecuencias de este tratamiento, de las complicaciones, de la intervención que es necesario realizar, de los riesgos y de las limitaciones posteriores que va a experimentar, todo lo cual se ha venido en llamar el “Consentimiento Informado”, de tal manera que el paciente conozca de su enfermedad, su tratamiento, evolución, la intervención quirúrgica recomendada, la secuela de esta intervención, etc. de tal manera que el enfermo con toda esta información pueda decidir si se somete o no al tratamiento o la intervención quirúrgica necesaria o recomendada.
Tal es el caso por ejemplo de un hecho que se relata en la Revista del Foro de Agosto de 1,997, en un artículo sobre Derecho al Consentimiento Informado, se relata el caso de una paciente (Ana Mohr) que otorgó consentimiento al médico para ser operada del oído derecho, pero en la sala de operaciones el médico descubrió que era mejor intervenir antes el oído izquierdo, pues según su criterio, era el que más necesitaba la operación, y así lo hizo, pero como la operación fue un fracaso, pues en la etapa post-operatoria la capacidad auditiva del oído de la paciente empeoró, la paciente lo demandó al médico por no haberle pedido su consentimiento y por causarle daños al oído, siendo condenado el médico por agresión.
La obligación del médico de INFORMAR AL PACIENTE, para hacerle conocer sobre el tratamiento que va a recibir y cuáles son los riesgos o consecuencias es una de las obligaciones que tiene el médico y el derecho que le asiste a todo paciente de ser informado, de tal manera que pueda decidir o no sobre .este procedimiento.
Sobre este caso, en la misma Revista se relata el caso del Sr. Canterbury a quien se le practicó una operación de Laminectomía, es decir de una operación de hernia de disco de la columna vertebral.
Durante la etapa de recuperación post-operatoria en el hospital, el paciente sufrió una parálisis general luego de caerse de la cama. Esta parálisis estaba dentro de las probabilidades de que se presentara. Según los riesgos el hacerse una operación de este tipo generaba una posibilidad de un 1% de que el paciente sufra posteriormente de una parálisis general.
Esta información el médico nunca lo proporcionó a su paciente, por este motivo el paciente demandó al médico por daños. El tribunal condenó al médico a dos años y estableció los siguientes principios:
• El derecho del paciente a tomar sus propias decisiones, que sólo puede adoptarlo si el paciente dispone de suficiente información.
• Que el daño no se había producido como consecuencia de una mala práctica, sino como consecuencia de una ausencia de información.

Obligaciones del paciente.
El paciente también tiene obligaciones como:
El pago de honorarios al médico tratante cuando se trata de un contrato realizado directamente con el médico o clínica o el cumplimiento del pago de las cuotas periódicas cuando se trate de un sistema de seguro.
Proporcionar toda la información veraz y completa sobre su sintomatología, de tal manera que sirva de base para el diagnostico y tratamiento posterior.
A someterse a los exámenes y cumplir con las prescripciones del medico tratante.
A cumplir con las indicaciones del facultativo

Determinación de las etapas en que se puede causar daño.
El daño que puede acarrear una responsabilidad del médico puede darse en las etapas de diagnostico, tratamiento e intervención quirúrgica, es decir que el daño no sólo se puede ocasionar durante una intervención, sino también durante el diagnostico que puede acarrear un tratamiento incorrecto o defectuoso.
En la etapa del diagnóstico se puede causar daño cuando el médico no recomendó o no realizó todas las pruebas de laboratorio o de investigación sobre las dolencias de su paciente de tal manera que se le otorgó un tratamiento inadecuado para la enfermedad que puede estar agravándose durante este lapso, ocasionándole un daño que bien pudo evitarse dándosele el tratamiento que realmente corresponde.

La responsabilidad contractual.
El acuerdo entre paciente y médico tratante, consiste en que el primero oferta sus servicios y el segundo se compromete a retribuir dichos servicios, en este caso estamos frente a un contrato bilateral, sinalagmático, oneroso y con prestaciones recíprocas.
En el caso narrado estamos frente a un contrato de Locación de Servicios, contemplado en el Art. 1764 del Código Civil, mediante el cual el locador se obliga, sin estar subordinado al comitente, a prestarle sus servicios por cierto tiempo o para un trabajo determinado, a cambio de una retribución, es decir el elemento constitutivo de esta modalidad de contrato es la retribución por el servicio prestado.
Pero cuando el médico actúa a título de liberalidad, es decir cuando no le cobra honorarios al paciente, la doctrina sugiere que en este caso se trataría de un contrato atípico , cuyas relaciones estarían reguladas en lo que resulte aplicable por las normas que se encuentran contenidas en la P arte General de Prestación de Servicios (Art. 1755 CC.).
Sin embargo en la generalidad de los casos el paciente celebra expresa o tácitamente, un contrato aceptando las normas de la institución en donde va a recibir tratamiento o va a ser intervenido, y en este caso se considera que celebra un contrato de adhesión o con cláusulas generales de contratación con una clínica o un hospital , en este caso estaríamos frente a un contrato innominado y sujeto a las reglas del Art. 1764 del CC. referente a Locación de Servicios.

Responsabilidad extra - contractual.
Existen algunos casos en que no existe ninguna relación contractual entre médico y paciente en este caso estamos frente a una relación extra contractual, esto se produce en casos de atención médica en situaciones de emergencia, aquí no hay una relación consensual y por consiguiente no hay concurso de voluntades, y por lo tanto la responsabilidad que eventualmente pudieran crearse, se regulara por las normas relativas a la responsabilidad extra contractual, artículo 1969 y siguientes del Código Civil.
Al respecto el Dr. Fernando de Trazegnies comenta en su Libro sobre Responsabilidad Extra contractual que en el caso de emergencias médicas, efectivamente no existe un acuerdo de voluntades, pero el médico actúa a mérito de un consentimiento presumido, lo que nos coloca en el campo de la responsabilidad contractual a través del consentimiento presunto.
El mismo autor relata el caso de una Ejecutoria de la Corte Suprema de fecha 10 de Junio de 1976, que resolvía el caso de una señorita, ocurrido en el año 1968, quien demandó al médico por haber quedado paralítica a consecuencia de una operación de la columna vertebral.
El primer Abogado de la agraviada en la demanda fundamentó la acción con citas de los artículos del Código tanto de responsabilidad contractual como de responsabilidad extra contractual, situación que demuestra la dificultad para ubicar jurídicamente la pretensión que estaba formulando, por cuanto las normas que regulan la responsabilidad contractual son diferentes a las que regulan las de responsabilidad extra-contractual.
El Abogado del médico demandado, observó que la responsabilidad de su patrocinado es de naturaleza contractual, porque resulta de un contrato de servicios, ya sea este verbal o escrito.
El Juez de la causa acogió en su sentencia la tesis extra contractual puesto que está referido a daños causados en la vida y la salud de una persona, entidades no patrimoniales y por lo tanto no sujetas a la mera voluntad contractual. Efectivamente el Art. 1351 del Código Civil establece que el contrato es el acuerdo de dos o más partes para crear, regular, modificar o extinguir una relación jurídica patrimonial, de tal manera que tratándose de una intervención quirúrgica, si bien es cierto que hay un acuerdo de voluntades, sin embargo los daños derivados de este acuerdo, no son contractuales por no tener el carácter de patrimonial, el cuerpo humano no es un objeto o una cosa, de allí que resulta que este problema se ventila en el ámbito extra-contractual.
El juez de la causa declaró infundada la demanda en razón de que los perjuicios sufridos por la demandante, eran consecuencia del avance de un cáncer generalizado y no de una intervención quirúrgica defectuosa, sentencia que fue confirmada por las dos instancias superiores.
Finalmente el mismo autor sostiene que se produce una coexistencia de la responsabilidad contractual y la extra contractual como resultado de un mismo hecho, poniendo el caso de un accidente de tránsito donde resulta herido el pasajero transportado.
Aquí hay un incumplimiento del transportista de su obligación contractual de transportar a ese pasajero, de un lugar determinado a otro, pero además hay responsabilidad extra contractual, del transportista por los daños sufridos por el pasajero en el accidente.
El transportista puede liberarse de la responsabilidad de no haber transportado al pasajero al lugar convenido, demostrando que no tuvo culpa en el accidente que interrumpió el viaje.
Pero aún cuando no haya tenido culpa responderá extra contractualmente con carácter objetivo, por los daños sufridos por el transportado en el accidente.
En otras palabras la razón de la indemnización no es la existencia de un contrato incumplido, haya o no haya contrato entre las partes, sino la presencia de un daño que debe ser reparado.
Sin embargo considero que si bien puede presentarse en algunos casos la coexistencia de las dos responsabilidades, la contractual y la extra-contractual, como en el caso tratado de un accidente de tránsito, que existe un contrato de transporte, para trasladar al pasajero de un lugar a otro, pero cuando hay lesiones a consecuencia de un accidente, ya no es contractual sino extra-contractual, está mas allá de lo pactado y convenido entre las partes, de tal manera que a nuestro entender parece estar claro que en este caso, la responsabilidad es extra-contractual y no contractual.
Sin embargo hay algunos autores que sostienen que en el caso de accidentes de tránsito, en el que un pasajero resulta con lesiones a causa de un accidente de tránsito, en el que media un contrato de transporte, afirman que adicionalmente en este contrato se debe considerar otro elemento, que no está estipulado dentro de las cláusulas consignadas expresamente, pero sí tácitamente, que es el de transporte con seguridad, de tal manera que se le transporte a una persona con la garantía de que va a llegar a su destino sano y salvo. Agregado así este elemento adicional para el caso del contrato de transporte, estos autores consideran que la responsabilidad es contractual.
Si bien este razonamiento es lógico, porque nadie contratará un transporte que no le ofrezcan las medidas de seguridad necesarias, sin embargo al punto de vista estrictamente legal, y de conformidad al Art. 1361 del Código Civil, los contratos son obligatorios en cuanto se haya expresado en ellos, de tal manera que desde este punto de vista no existiría el elemento adicional sobre “la Seguridad en el transporte”, si es que no está considerado expresamente dentro de las cláusulas del contrato.
Igual inferencia se puede realizar en los casos del tema que estamos tratando, sobre la responsabilidad por negligencia médica. El contrato es para la prestación de servicios y que ha sido ubicado dentro de los alcances del Art. 1764 del C.C., contrato nominado sobre Locación de Servicios, en que también se puede ocasionar daños, por efectos del incumplimiento de ese contrato, por ejemplo cuando no fue operado el día y hora señalado, lo que retarda su permanencia en el nosocomio y puede afectarle económicamente al paciente que tenía obligaciones contraídas por razones de trabajo, aqui no hay daños en la persona del paciente, en este caso hay una responsabilidad contractual, pero cuando se trata de una operación o un tratamiento mal hecho, que deviene en daño al paciente, esta fuera del alcance de una responsabilidad contractual para caer con toda claridad, dentro de la responsabilidad extra-contractual.
Claro que si agregamos el elemento seguridad como en el caso de los contratos de transporte, podríamos decir que se trata de una responsabilidad contractual, opinión que no la compartimos por las razones expuestas anteriormente.
Exoneración de responsabilidad del médico.
Mucho se ha discutido en relación a la posibilidad de exonerar de responsabilidad al médico, por daños personales que pueda causar a un paciente, a través de una cláusula exoneratoria de responsabilidad, es decir que se pacte o se convenga la irresponsabilidad del médico.
Sobre este particular tanto en la responsabilidad contractual como en la extra contractual, el Código Civil establece en los Artículos Nos.1328 y 1986, que son nulos los convenios que excluyan o limiten anticipadamente la responsabilidad por dolo o culpa inexcusable.

Responsabilidad de Clínicas y Hospitales.
Si una persona atendida en una clínica u hospital, ha sufrido un daño por un médico o personal asistencial que pertenece a dicha entidad, esta responde solidariamente por los daños causados por el Médico siempre que exista una relación de dependencia entre éste y aquel y el daño se haya producido en el ejercicio del cargo o del servicio respectivo, tal como lo establece el Art. 1981 del Código Civil que establece que aquel que tenga a otro bajo sus órdenes, responde por el daño causado por éste último, si ese daño se realizó en el ejercicio del cargo o en cumplimiento del servicio.
Como podemos advertir este artículo se halla ubicado dentro de la responsabilidad extra-contractual, y que la doctrina ha venido en llamarle responsabilidad bicaria, por cuanto la ley considera que en el caso de un dependiente que causa daño, hay dos autores, el directo que es el que causa el daño y el indirecto que es el empleador a órdenes de quien cumple sus funciones.
Para que exista esta responsabilidad es necesario que exista una relación de dependencia, la misma que debe ser vertical y jerárquico, y no horizontal, en el que el principal o empleador debe tener la dirección y la autoridad, y en segundo lugar el daño se produzca en el ejercicio del servicio, para el cual el empleador ha contratado sus servicios.
Sin embargo es diferente cuando el médico se conduce a título personal o individual , quiere decir que el médico ha realizado un contrato directamente con el paciente, en que la clínica u hospital solamente le proporciona la infraestructura y el equipamiento.
En este caso la responsabilidad sería solamente del médico y no de la clínica u hospital.

Diferencias entre una responsabilidad contractual y la extra - contractual

Prescripción .
La responsabilidad contractual prescribe a los 10 años Art.2001 inc.1) del CC.
La Extra – Contractual prescribe a los 02 años Art. 2001 inc. 4 del CC.
Debe hacerse la aclaración que esta figura comienza a correr desde el día en que puede ejercitarse la acción, según el Art. 1,993 del Código Civil y no desde el momento en que se produce el daño.

Tipo de daños.
La responsabilidad contractual responde por daño moral.
La responsabilidad extra – contractual por daño a la persona y daño moral.
La responsabilidad del médico no se obliga a salvar la vida, el médico se obliga a conducirse por diligencia, con oportunidad y conciencia; matar esta fuera de su dominio, fuera de jobial, fuera de su posibilidad, sanar, curar; por lo tanto la obligación del médico es una obligación de leyes.
La doctrina de la jurisprudencia española y argentina en singulares casos ha considerado la obligación de los resultados, para empezar la cirugía estética, la obligación de médico es siempre obligación de resultados, cuando realiza una intervención quirúrgica o un transplante o cuando realiza una intervención con propósitos de este tipo, lo está haciendo porque el paciente aspira y espera un buen resultado, es difícil esta posición ciertamente pero no es tan difícil asumir esta posición en determinados casos, es lo que sucede en todas las intervenciones de cualquier tipo.
La jurisprudencias española sostiene que la intervención del anestesista es una intervención de resultado y también la del radiólogo, no es una intervención de medios porque dice la jurisprudencia, esta intervención viene apoyado por instrumental que puede arrojar con mas o menos certeza un resultado.
Un concepto que exime o libera al médico de responsabilidad es el denominado riesgo quirúrgico, eso es un área que generalmente resulta imprevisible y que por esta misma razón exonera de responsabilidad al médico. Tampoco es responsable el médico cuando actúa en los denominados casos de “ Urgencias Médicas” , suele ser la jurisprudencia y la doctrina benévola con el médico que se conduce en el marco de estos casos, porque precisamente la contingencia y las circunstancias dentro de la cual interviene no le permite actuar en situaciones de normalidad.
. Pero cuando el contrato se realiza con una oferta al consumidor sea individual o corporativo, estamos frente a un contrato médico de consumo, donde resultan aplicables las normas del D. Leg. 716 Art. 20 y la responsabilidad pasa a ser una obligación de medios para convertirse en una obligación de resultados
Pero existen otros casos en que se publicita un determinado tratamiento como es el caso de la intertiliddad , la misma que en el caso de que no se obtuviera resultados positivos, esta situación podría acarrear responsabilidad en el facultativo o en la clínica que se ha comprometido con el o la paciente , en el supuesto que el tratamiento no sea el deseado o el esperado por estos.

Es factible formular nueva demanda .
Es posible que se demande nuevamente para reparar un nuevo daño, la prescripción en este caso funciona a partir de la fecha en que la persona agraviada se da cuenta del daño.

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